Yo y las matriculaciones.
Bueno ahora que por fin me decido, tras el periplo por las tierras del Duero, tras la excedencia por el tratamiento capilar que mi flequillo venía necesitando, tras el requerido permiso para preparar mi asistencia a la Junta y en el preciso momento en que ya no puedo seguir postergando mi magna aparición por las aulas ¿que es lo me encuentro?
Que no tengo un solo alumno. Había tres erasmus matriculados, pero tras esperar el pasado mes de septiembre a que diese señales de vida, y cansados tras la permanencia en las aulas vacías, decidido acercarse por Asturias a recoger el premio que Felipe y su flamante esposa les ofrecían, y como allí descubrieron, para su sorpresa, que era para el mencionado galardón era para el programa (en abstracto, y no en concreto) no para los millones de alumnos erasmus que, como ellos mismos, se están dedicando a sobresaturar las aulas (ya de por si vacías), terminaron por entretenerse con lo que tenían mas a mano, es decir se montaron un trío y se han quedado tomando sidras sine die.
Ante el espectáculo desolador que me ofrece el Aula Magna vacía, (yo siempre obligo a que me sitúen en espacios abiertos, con vistas al mar y con la iluminación perfecta: siempre enfocando hacía el estrado, -para encerados cutres siempre nos quedará la secundaria-) y a la espera de que alguien se confunda y abra la puerta para que yo entonces le pueda lanzar un bolígrafo bic (la pluma du pont, y el portaminas mont blank –siempre a juego con mis manolos-).
Esto del lanzamiento es algo que vengo practicando desde antaño. Realmente desde que comprobé que era una buena forma de llamar la atención, que la asistenta filipina no se entera de que quieres repetir sopa: le lanzas la cuchara a la cabeza. Que el alumno de turno está a punto de dormirse le lanzas el boli (bic cutre) cerquita del oído, para que note el silbido, que el alumno ya se ha dormido, le tiras directamente el volumen de las noches lúgubres (que como soy la prologuista y la editorial no le dio la salida comercial que yo necesitaba me lo han mandado a casa en cuatro cajas de quinientos y tengo para dar y para regalar)
Con Pepecar el lanzamiento no funciona, porque él me devuelve el objeto lanzado, (sea el que sea) cual bumerang, y con más fuerza. Y es ese preciso momento en el que recibo, en el que me doy cuenta de la inferioridad de la mujer sobre el hombre: en la precisión del lanzamiento.
Comentario por elsacapuntas
Pues ya tienes excusa para continuar tu excedencia forzosa.
Disfruta del momento.
Posted on Octubre 26, 2004 at 10:45 am
Comentario por jio
aaaaah, jodida, dices que sientes la superioridad del hombre sobre la mujer porque pepecar te devuelve los libros… ¿y la superioridad del profe sobre el alumno? Mira Lola, lola, lola, dolores se llamaba lola y en mi caso es cierto, menos mal que aquí sé que no me escucha usté, que uso, cual aparte en el teatro, mis comentarios. Te puedes meter la campanilla de la criada filipina por tu ilustración. Ea YA, joer! :X, que a gusto me quedo contigo,
, oyessssss…..
¿3 alumnos? si, en filosofía ya sabemos que la gente no siempre es muy lista, o que algun@s van de list@s…. 3 alumn@s muy despistad@s de la vida… ay lola a. le mando un besito tierno… naaaaaaaa……
Posted on Octubre 26, 2004 at 2:23 pm