Yo y las altas instancias.

Posted by Lola A. on Noviembre 30th, 2004 — Posted in El diario de la doctora Lola A.

Estoy que no quepo en mi. Eso es algo ya difícil en mi caso que sigo
aferrándome como una loca a mi talla 38, a pesar de que las dependientas
se empeñen en traerme al probador la 40 y en algunos casos incluso la
42. De ahí supongo devienen mis problemas de circulación, pero
lo cierto es que en este mismo momento estoy que me salgo.

(más…)

Oh, la France… (II)

Posted by Lord Phillip on Noviembre 30th, 2004 — Posted in Turismo

Bueno, con unos d

Testamento de Parmentier

Posted by jio on Noviembre 29th, 2004 — Posted in Citas con Luis

Patata, qué has hecho de tu madre? Mi madre era una puta que no
tenía ropa de cuarto. Patata, qué has hecho de tu padre? Mi
padre era un borracho que me aplastaba contra su nariz. Patata, vas a morir
y tu piel cubrirá un fantasma extraviado en una escalera negra, pero
antes mirate en el espejo y dime si va a llover.

Fragmento extraído de una larga carta de Luis Buñuel
a

Cap

Posted by Lianta on Noviembre 26th, 2004 — Posted in Maquillaje

Llevo un mes levant

En un pa

Posted by Juan naide on Noviembre 25th, 2004 — Posted in Aventuras de J. Naide

D

El rey rojo

Posted by jio on Noviembre 25th, 2004 — Posted in Tiras insulsas

Conocen su

Los placeres de aqu

Posted by jio on Noviembre 24th, 2004 — Posted in Citas con Luis

Yo he pasado en los bares horas deliciosas. El bar es para mí un lugar
de meditación y recogimiento, sin el cual la vida es inconcebible. Costumbre
antigua, robustecida con los años. Al igual que san Simeón «el
estilista» que, desde lo alto de su columna, hablaba con su Dios invisible,
yo, en los bares, he pasado largos ratos de ensueño, hablando rara vez
con el camarero y casi siempre conmigo mismo, invadido por cortejos de imágenes
a cual más sorprendente. Ahora, con tantos años como el siglo,
apenas salgo de casa. Pero, a la hora sagrada del aperitivo, a solas en el cuartito
en el que guardo mis botellas, me gusta recordar los bares que amé.
Ante todo debo puntualizar que para mí no es lo mismo el «bar»
que el «café». Por ejemplo, en París nunca pude encontrar
un bar cómodo. Por el contrario, es una ciudad abundante en admirables
cafés. Dondequiera que uno se encuentre, de Belleville a Auteuil, no
debe temer que le falte una mesa a la que sentarse ni un camarero para tomar
nota. ¿Se podría imaginar París sin sus cafés, sus
maravillosas terrazas, o sin sus estancos? Sería como vivir en una ciudad
devastada por una explosión atómica.

(Sus gustos le llevan a nombrar Cyrano, el Sélect, la Coupole…)

Por el contrario el bar es un ejercicio de soledad.
Tiene que ser, ante todo, tranquilo, más bien oscuro y muy cómodo.
Toda clase de música, incluso música lejana, debe estar absolutamente
desterrada (al contrario de la infame costumbre que hoy se extiende por el mundo).
Una docena de mesas a lo sumo, a ser posible, con clientes habituales y poco
comunicativos.

(Buñuel a partir de aquí cita bares de Madrid como el del Hotel
Plaza, Chicote, el del Hotel de Paular…)

Luis Buñuel, Mi último suspiro,
del capítulo Los placeres de aquí abajo, edición
Tribuna de Plaza y Janés.

(más…)

Yo y los taxistas.

Posted by Lola A. on Noviembre 23rd, 2004 — Posted in El diario de la doctora Lola A.

A estas horas todav

Deportes de riesgo

Posted by Juan naide on Noviembre 22nd, 2004 — Posted in Aventuras de J. Naide

Hace un tiempo que se pusieron de moda los deportes de riesgo. Pero ahora se ha ido un paso m

Deseo

Posted by jio on Noviembre 19th, 2004 — Posted in Tiras insulsas

Y entre personas?

Y una vez m