Detente predicador
Ahí estaba el predicador, derramando palabras para sus fieles.
Ell@s escuchaban en la distancia la oratoria que salía por su boca.
¡Una soñaba con él con deseo lúbrico!
¡Otro pensaba en arrepentirse cuando le oía!
Tan sólo el niño, que se aburría, le miraba con asco sus brazos de pulpo.
—¡Mato para vivir porque sino mato no como!
El discurso ha terminado.
El predicador con brazos de pulpo cerró el libro.

Comentario por Jose
Parece que estamos en la era de los monstruos… diplodocus, pulpos predicando..
Posted on Noviembre 14, 2004 at 7:32 pm