Yo y las circunstancias.
Mi madre decía que de donde no hay no se puede sacar, y eso es más o menos lo que me encuentro entre la mayor parte de gente que me rodea. No, no es el vacío lo que me rodea, pese a que algunos lo puedan pensar, sino que es una completa falta de intuición y sentido crítico lo que lamentablemente descubro a mi alrededor.
Hay días en que cierro los ojos, en mayor medida cuando utilizo el transporte público, que alguna vez lo hago, y para tratar de adecuar los sentidos poco a poco me dejo abstraer por el ambiente. Hay días en que también trato de cerrar la nariz, pero claro, eso es más evidente y los que me rodean se molestan… En cualquier caso en mi última abstracción, —a la que podríamos denominar «cata ambiental»— no puede dejar de entresacar, lo que supongo, parte de un diálogo compuesto por frases del orden de «cada día me mola mas esa tía»…., «y no solo está buena, sino que tiene unas tetas gordísimas» «anda agárrale las tetas y dime las dimensiones exactas anda hazme el favor hijo …».
Por un momento pensé que ya estaban otra vez las de la asociación «Vía Láctea» que no paran de aparecer en los medios, proclamando su derecho a prolongar el periodo de lactancia materna hasta la preadolescencia del retoño.
Como las pestañas, bueno los pegotones de rimel, me pesaban demasiado a esas horas, decidí quedarme con la duda si estaba frente a los preadolescentes tratando de competir en el diámetro de sus propias madres, o las propias matronas en medio de una suerte de competición a frisona oficial o me hallaba cerca de un grupo de adolescentes que tras dejar atrás el momento de la lactancia se obsesionan en buscar pechos que no sean los de su propia madre.
Hay dudas en que es mejor no aclarar.
Otra cosa buena de esta, mí desacostumbrada visita y posterior utilización de dos paradas de transporte público, que me separan de la Institución en la que desarrollo mi labor docente, es que por fin he descubierto a que se refieren con eso de «metro-sexual». Lo de ligar en el metro o tratar de entablar una relación no materno-filial, sino filio-sexual bajo tierra, aprovechando la apretura que proporcionan las multitudes en los vagones, así como el pendular traqueteo, es todo un principio de interrelación, y me ha servido para, y tomado como mejor ejemplo el caso del Doctor Lapesa, saber lo que es sentar, realizar y elaborar una correcta etimología de campo a través de mis propios mapas dialectales. Basados esta vez en el plano del suburbano.
Toda esta verborrea ni tiene otra causa que el poder sufragar la fiesta de imposición de mi propio honoris causa, que como todos sabéis tendrá lugar en un par de semanas, en la ciudad de las siete colinas y por una universidad americana de prestigio universal. Es por ello que Pepecar me ha retirado el dinero de bolsillo, con el que yo pagaba el taxi y escuchaba a mi amigo Jiménez Losantos. Así que todo sea por la causa y aquí me tenéis, acudiendo a recibir el tratamiento capilar en transporte público…. mientras pienso en mis cosas.
Y es que todavía no he acabado de resolver con qué pequeña tortura voy a ilustrar a mi único alumno asistencial para que así pueda contar sus batallitas lectivas a su vuelta navideña a su propio país de origen. Si vuelve, porque la mirada perdida del otro día me demostró que mi escogida ilustración le estaba por fin anegando la razón.
Un saludo,
Comentario por Jose
Ya me extrañaba a mi que en Agrifonte no se hablase alguna vez de metrosexua’.
Lo de “agarrarle las tetas” me recuerda la película “Yo, yo mismo e Irene” cuando Jim Carrey quita al lactante de su mami y se pone a chupar como un descosido… jajajja
¿Regresión? ¿vuelta a la infancia? ¿alimentación natural y biológica? ¿sueño humedo del guionista?
Hay que reconocer que esa escena la clavó. Si es que no hay nada como estar motivado para hacer bien algo.
Posted on Diciembre 14, 2004 at 12:04 pm
Comentario por jio
mmm, las tetas no sé, pero cuando era alumno tuyo JAMÁS te mire las tetas… brrrrr, es que me dan escalofríos de pensar en tus tetas doctora a. (brrrrr, nada, nada que el pepecar tiene sangre para eso él sabra…, brrrr). Esto creo que se lo debemos dejar para aquel chavalete de profesor interino de lingüística que se quedaba lelo con cualquier cosa lactante del género femenino.
¿Torturas a tu alumno? joder doctora, ya le has mandado leer a Forner y sus «torturas». jo, que bonita navidad le espera.
(Por cierto, ¿alguien sabe si el ilustre Lapesa sigue vivo?)
ba
Posted on Diciembre 14, 2004 at 1:08 pm
Comentario por Mr. Misterio
Si, lo puedo decir.
La redactora de estas líneas
tiene las tetas muy buenas.
Palabra de honor.
Posted on Diciembre 14, 2004 at 4:10 pm
Comentario por Jose
Yo como Santo Tomas. Si no pongo la mano encima no me lo creo.
Aun así, la pondria muchas veces porque seguiría sin creermelo.
Posted on Diciembre 14, 2004 at 5:23 pm
Comentario por Kaperucita
jajajajaja Vamos que todo lo que ha contado se resume en las tetas…aisssh lo que tu has dicho Doctora..lo que tu has dicho
Pero si que tienes algo que sacar….LAS TETAS !!!
Besitos
Posted on Diciembre 14, 2004 at 7:26 pm
Comentario por Sisifo
Me parece indignante que haya lectores
que solo se fijen en el abstruso detalle de
los pechos de la doctora y obvien la gran calidad
del los textos y al fina ironia, con muchisima
mala leche, que destila la Docora Lola A.
Sigue asi, que cada día em gusta más
Posted on Diciembre 15, 2004 at 11:50 am
Comentario por Jose
Pues si destilan mucha mala leche significa que tiene mucha leche.
Posted on Diciembre 15, 2004 at 4:35 pm