Cantares

Posted by Juan naide on Enero 26th, 2005 — Posted in Aventuras de J. Naide

No hace mucho tiempo me ocurrió algo que bien puede tomarse como una fábula por su carácter ejemplarizador.
Aquel día me disponía a coger el coche para ir a trabajar como hago habitualmente, lo de coger el coche, lo de trabajar ya es otra historia. Digamos mejor que voy al trabajo.
Al acercarme al coche leí una palabra que no olvidaría en mucho tiempo y que marcó aquel día como uno de los más importantes de mi vida:

Lávalo.

Como que lo voy a lavar pensé. La suciedad protege a la pintura del sol.

Me dispuse a arrancar el coche cuando comprobé que no tenía batería. Bien, siempre había querido ir a trabajar en transporte público. Buena oportunidad para probarlo.
Así que ni corto ni perezoso me fui al autobús. Con extrañeza observé que era el único pasajero que viajaba en el. Algo tendrá que ver que suba más el transporte público que la gasolina, y ya es decir. Bueno, así iré más cómodo.
Cogí un asiento por la parte final del autobús y me entretuve mirando los demás coches. Al lado nuestro había parado un coche con un amplio techo panorámico. Dentro solamente una conductora. Tenía el pelo castaño y mechas rojas. Su pelo iba graciosamente recogido. Llevaba gafas de sol y aunque no muy visible desde mi situación todo apuntaba a que era una mujer de gran belleza. Una belleza muy puritanamente escondida puesto que llevaba un yérsey muy grueso de cuello vuelto. Tan grueso que sus pechos aunque se adivinaban bien proporcionados no sobresalían mucho. También vestía falda hasta las rodillas. La falda a diferencia del yérsey se veía muy suave y marcaba unos muslos perfectos.
Ahí estaba yo, como veis solucionando los grandes problemas de la humanidad, cuando vi que el coche se alejaba. El semáforo se había puesto en verde y todos circulábamos.
Al minuto paramos en otro semáforo con tan buena suerte que fuimos a parar a la altura del coche de la chica. Y yo que creía que la había perdido para siempre, pero ahí la tenía otra vez, toda mía. “Ole, ole, ole por los semáforos”.
Esta vez el movimiento de sus pies de embrague y acelerador provocó que su falda se deslizase desde sus rodillas hasta el final de sus piernas, descubriéndolas y haciéndome pensar que si cubiertas eran bonitas, así descubiertas eran magistrales.
“Olé, olé, olé por el cambio manual”. Donde este el cambio manual que se quite el automático.
Desgraciadamente la visión duró poco y por una vez maldecí la duración de los semáforos. Y bendecí los atascos en Madrid porque no tardó mucho en volver a parar. Y nosotros a su vez. “Olé, olé, olé por los atascos” pensé yo. Estaba muy pensativo aquel día.
Extrañamente seguía con las piernas descubiertas. Ahora podía verlo con más detenimiento. Llevaba medias negras y ligueros. Las medias cubrían todo menos la parte final del muslo, donde nada tapaba su piel blanca. En aquel momento empezó a moverse. Llevó sus manos a su pelo y se lo soltó. Para desenredárselo hizo un grácil movimiento de cabeza. Así descubrí que realmente no tenía mechas rojas sino que tenía mechas rubias en un pelo rojo.

No paró en su pelo. Con toda la sorpresa del mundo vi como llevaba las manos a su liguero. Se lo desabrochó y empezó a bajarse una media con mucha lentitud. No sabía yo que las mujeres aprovechaban los atascos para esas cosas.
Terminó de quitarse la media agachándose hacia abajo y empezó con la otra media. Esta vez jugó mucho más y al mismo tiempo que se bajaba la media deslizaba sus dedos por los muslos.
Una vez acabada la operación dejó las dos medias en el asiento del acompañante.
Yo, ante ese espectáculo confié en mis poderes mentales. ¿No decían que el cerebro del hombre esta desaprovechado? ¿Que con concentración se puede conseguir todo? Lo puse en practica con todas mis fuerzas, lo juro, y me concentré en intentar que siguiera. Que se quitase más cosas.
Pero comprobé que el tema mental no era lo mío porque lo que hizo fue acercar sus manos a la guantera. De allí cogió un papel, un lápiz y comenzó a escribir. Escribió algo y después dejándome boquiabierto ladeó el escrito hacia mí. “No llevo” ponía el papel.

Inmediatamente arrancó de nuevo, dejándome a mí y al autobús totalmente parados.
Nunca antes había deseado que el atasco se eternizase. Y si otras cosas son difíciles de cumplir esa en Madrid, es bastante fácil. “Ole, ole, ole por los atascos, los semáforos y los coches”.
Allí estaba otra vez de nuevo. Nunca me había mirado, por lo menos yo no me había dado cuenta, pero esta vez para estar a mi altura había frenado antes de tiempo, dejando un hueco de dos o tres coches.
Estaba claro que sabía que la estaba mirando. Me afiancé en ese pensamiento cuando vi que metía su mano por dentro del yérsey. Desde la cintura hacia arriba.
En esos momentos mi cerebro ya no regía bien y poco más puedo contaros. Solo que después escribió dos frases mas en sendos papeles. Una decía ” Hace calor ¿verdad? “, y otra decía ” Vente a mi casa y nos refrescamos “. Salté del autobús y poco más puedo relatar de aquellos tres días que siguieron. Porque los he repasado tantas veces mentalmente que se me mezclan las imágenes. Solo puedo contaros que me esperó con su coche parado con una puerta abierta para dejar ver una pierna y un zapato de tacón.

7 Comentarios »

Comentario por Jose

¿Y el caracter ejemplarizador?
Pues que hay que coger más el transporte público.

Posted on Enero 26, 2005 at 12:18 pm

Comentario por jio

la verdad es que mi coche también está muy warro…. y si coges el bus para salir de marcha… mmmm, el viernes, naide ¿te informaste si tenía alguna amigüita?
:DDD
(naide te pasan unas cosas, por cierto ¿qué fue de GRU?)

Posted on Enero 26, 2005 at 12:58 pm

Comentario por Jose

Si…tenía una amiguita pero se apunto a la fiesta a partir del segundo día…jajajajaja.

Posted on Enero 26, 2005 at 1:28 pm

Comentario por PrincesadelGuisante

el carácter ejemplarizador es sólo masculino ¿no? porque a mí me incita más a que el siguiente coche tenga un techo solar, claro que aquí no tiene mucho sentido y me parece bastante hortera, pero todo sea por esos pobres hombres del transporte público :P
Jio, ¿tan sucio está tu coche que no puedes arrancarlo? :P

Posted on Enero 26, 2005 at 1:36 pm

Comentario por Jose

Pues hoy mismo la cosa no esta para mucho techo solar…
Pero ups… estaras conmigo a que es una historia moralizante y provechosa

Posted on Enero 26, 2005 at 3:06 pm

Comentario por jio

no, arrancar si que arranca princesa, pero no me va la calefacción (hasta que no pasa un buuuuuen rato) ni me entra muy bien la quinta. y cuando viajo a mi pueblo me gusta ir en quinta. ;P, lo de la quinta es una cosa muy curiosa en mi coche….

que se sumó el segundo día? vale jose, muy bonito, y no le vas a regalar un movil a naide? muy bien hombre, yo habría llevado champán y condones, aún poniéndome en contra de la opinión de la iglesia. María, tú no te enfades…..
Ahora, una cosa te digo, si su amiga era GRU lo dejamos para otro día.

Posted on Enero 26, 2005 at 3:11 pm

Comentario por Jose

Jio,
Naide habría llamado para pedir refuerzos pero no le dejaron… Las mujeres que son muy egoistas, ya sabes…
Y vaaaaaaaaaaaaaaaaaale…Has ganado… no solo resucitaré a GRU sino que haré un post en el estilo “Seleccionar texto”. Casi mejor dos post.

Posted on Enero 26, 2005 at 6:16 pm

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