Severin
Entran a una habitación con las cortinas largas de terciopelo corridas
dejando ver poco la luz natural del día. Está amueblada con un
perchero, una pequeña mesilla y una cama grande (¿o de matrimonio?),
desde luego no son camas separadas.
El joven empieza a preguntar a la rubia Severin:
—¿Cómo te llamas?
—Belle de Jour.
—¿Qué más, nada más?
Quiero saber tu nombre.
—Belle de Jour.
—¿Es qué solo vienes de día,
qué haces por las noches?
—Que bonitas botas—. Responde ella
mirando las botas del muchacho que las lleva en la mano anudadas por los cordones
y echadas al hombro.
Se dan un BESO.
Ella se aparta.
—¿Y tus dientes, qué te pasó?
Él muestra una dentadura formada con piezas de oro.
—Un puñetazo. ¿Te molesta?
—No.
—Entonces date prisa—. Él deja
el bastón en la pared y se empieza a quitar la chaqueta y la camisa.
Ella va desnudando la carne que llevaba tapada.
—¿Tienes algún protector?
—¿Qué quieres decir?
—¿Eres libre o no?
—No.
—¿Te va bien, ganas suficiente?
—Sí, pero…
—No me engañes, no me gusta, no, no te quites
las medias. Hubo una que intentó sacarme dinero, la pobre…
—Contigo si quieres lo hago gratis—,
interrumpe al joven delante de ella.
—Es natural. Sé de muchas que quisieran estar
ahora en tu lugar. ¿No me dices tu apellido? No eres habladora. Mucho
mejor así, las charlatanas me hartan. No estás mal. Podrías tener más… A ver vuélvete—, se acerca a ella.
Le mira con atención, la vista fija en la rubia Severin.
—¿Y esa mancha oscura?
—Es de nacimiento.
—¡Mierda! No me gusta. Vístete.
En el intercambio de escenas la meretriz explica al hombre que ha traído
al joven (que está con Belle de Jeur) como es su nueva trabajadora. Ella
se lo explica describiendo a Severin con un signo de manos haciendo como que
cose una tela con hilo y una aguja imaginaria. El hombre responde con una sonora
carcajada.
Volvemos a entrar en la habitación y vemos toda la habitación
con la ropa revuelta por todos lados. Empieza hablando ella.
—Creí que ibas a irte.
—Me alegro de haberme quedado. Me gustas.
—Mira mi mano. Aún tiembla—,
ella empieza a acariciarle la espalda… ¿Qué
tienes ahí?
—Un recuerdo.
—¿Una cuchillada?
—Puede ser, ¿por qué vienes aquí?
—No me hagas preguntas.
—Me quedaría hasta la noche, pero no puedo.
—Tú también me gustas, ¿volverás?
—Quizá.
—Si no tienes dinero yo…
—¿Dinero? No me hace falta.
—Me das miedo.
Se dan un BESO
De la película Belle de Jour.
Comentario por Miss Buñuel
¡Viva Luis Buñuel! “Belle de Jour” es de mis pelis favoritas. Gracias por recordarme esta escena. Os recomiendo sus memorias: “Mi último suspiro”, está en la biblioteca.
Posted on Abril 11, 2005 at 9:57 pm
Comentario por thais
hace dos semanas o asi escuche una canción de paco cifuentes que se llama así y me encantó (aunque no se si tendrá mucho que ver una cosa con la otra, la verdad)
aissss
Posted on Abril 12, 2005 at 9:50 pm
Comentario por jio
sip, las tengo Miss Buñuel
. Os recomiendo “Buñuel, lorca y dalí; el enigma sin fin” de Agustín Sánchez Vidal. Sánchez Vidal fue de los últimos que entrevistó a don Luis en vida. Le crearon la cátedra de historia del cine en la facultad de historia del Arte, él es ldo. en filología
(tiene entrevistas además con Pepín Bello y alguno más de la residencia).
Pues no sé que canción dices t. así que no sé si será una referencia de cifuentes.
(por cierto :-*)
Posted on Abril 12, 2005 at 11:15 pm