Los anaglifos practicados por los muchachos de la Residencia, uno
de cuyos factores claves era la incongruencia de los términos relacionados,
como ha explicaco Alberti corrigiendo a Moreno Villa (Vida en claro):
Consistían en una especie de mínimos poemas, ocurrencias graciosas
"que contaban -explica Moreno Villa – de tres sustantivos, uno de los cuales,
el de en medio, había de ser la gallina" (…) La dificultad
y la gracia de un buen anaglifo radicaba en que el tercer sustantivo no tuviese
la más remota relación con el primero. (De la Arboleda perdida).
El mismo reproduce un buen ejemplo de García Lorca:
Guillermo de Torre,
Guillermo de Torre,
la gallina
y por ahí debe haber algún enjambre.
(De los textos anotados de Agustín Sánchez Vidal
sobre la Obra literaria de Luis Buñuel).
San Juan de la Cruz,
San Juan de la Cruz,
la gallina
el semaforo nunca cambia a rojo.
Margarita 6 d3d02
Margarita 6 d3d0s,
la gallina
por la derecha se tiran las kolillas.