Se cierra el telón

Posted by jio on Abril 18th, 2005 — Posted in Citas con Luis

Bueno, movable viejo cascado, mt-blacklist petado, problemas con la sindicación…
no tenía tiempo para mantener un "magaZine". ¿Solución? Una nueva fusión, o una vez más y mejor una DjEvolución. Me centro en una sola bitácora.

María te mando un beso (Sonrisa de María). MaryJane te mando otro (I love you, Mary Jane) »»»»»Entrada y vínculo preparado. Espero que dure la sonrisa (porque no siempre hay
motivos para sonreír).

Este blog se terminó, se abre el telón y se sucede la escena
final de Agrifonte:

LETICIA: ¡Oh, amor!

(Cae el uno en brazos del otro, para formar un cuerpo con los dos suyos.
Rien, lloran, deletrean su amor. Los siglos pasan como murcielagos. Mas… de
pronto Hamlet se pone terriblemente pálido, retrocede unos pasos y después
de lanzar un terrible ¡ay! incestuoso cae mutilado por cubierta).

(¿Qué ha sucedido?)

(Leticia, la deseada Leticia, la de los aseados senos no es otra que Hamlet
mismo, él, el identico Hamlet que alumbró a su madre).

De la obra de teatro: Hamlet de Luis Buñuel.
Agrifonte era el rival de Hamlet y amante al punto interesante de Leticia.

Todo esto empezaba aquí.

——————

Ahora Agrifonte es mi dominio. Mi nuevo enlace: sonrisa.agrifonte.com
o agrifonte.com/sonrisa.
Aunque la entrada oficial es por
aquí
.
. (También está redirigido con el propio dominio www.agrifonte.com). Buffff, jartico estoy…

Agrifonte no es un anaglifo

Posted by jio on Abril 14th, 2005 — Posted in Citas con Luis

Los anaglifos practicados por los muchachos de la Residencia, uno
de cuyos factores claves era la incongruencia de los términos relacionados,
como ha explicaco Alberti corrigiendo a Moreno Villa (Vida en claro):

Consistían en una especie de mínimos poemas, ocurrencias graciosas
"que contaban -explica Moreno Villa - de tres sustantivos, uno de los cuales,
el de en medio, había de ser la gallina" (…) La dificultad
y la gracia de un buen anaglifo radicaba en que el tercer sustantivo no tuviese
la más remota relación con el primero. (De la Arboleda perdida).

El mismo reproduce un buen ejemplo de García Lorca:

Guillermo de Torre,
Guillermo de Torre,
la gallina
y por ahí debe haber algún enjambre.

(De los textos anotados de Agustín Sánchez Vidal
sobre la Obra literaria de Luis Buñuel).

Severin

Posted by jio on Abril 8th, 2005 — Posted in Citas con Luis

Entran a una habitación con las cortinas largas de terciopelo corridas
dejando ver poco la luz natural del día. Está amueblada con un
perchero, una pequeña mesilla y una cama grande (¿o de matrimonio?),
desde luego no son camas separadas.
El joven empieza a preguntar a la rubia Severin:

¿Cómo te llamas?
Belle de Jour.
¿Qué más, nada más?
Quiero saber tu nombre.

Belle de Jour.
¿Es qué solo vienes de día,
qué haces por las noches?

Que bonitas botas—. Responde ella
mirando las botas del muchacho que las lleva en la mano anudadas por los cordones
y echadas al hombro.
Se dan un BESO.
Ella se aparta.
¿Y tus dientes, qué te pasó?
Él muestra una dentadura formada con piezas de oro.
Un puñetazo. ¿Te molesta?
No.
Entonces date prisa—. Él deja
el bastón en la pared y se empieza a quitar la chaqueta y la camisa.
Ella va desnudando la carne que llevaba tapada.
¿Tienes algún protector?
¿Qué quieres decir?
¿Eres libre o no?
No.
¿Te va bien, ganas suficiente?
Sí, pero…
No me engañes, no me gusta, no, no te quites
las medias. Hubo una que intentó sacarme dinero, la pobre…

Contigo si quieres lo hago gratis—,
interrumpe al joven delante de ella.
Es natural. Sé de muchas que quisieran estar
ahora en tu lugar. ¿No me dices tu apellido? No eres habladora. Mucho
mejor así, las charlatanas me hartan. No estás mal. Podrías tener más… A ver vuélvete
—, se acerca a ella.
Le mira con atención, la vista fija en la rubia Severin.
¿Y esa mancha oscura?
Es de nacimiento.
¡Mierda! No me gusta. Vístete.

En el intercambio de escenas la meretriz explica al hombre que ha traído
al joven (que está con Belle de Jeur) como es su nueva trabajadora. Ella
se lo explica describiendo a Severin con un signo de manos haciendo como que
cose una tela con hilo y una aguja imaginaria. El hombre responde con una sonora
carcajada.

Volvemos a entrar en la habitación y vemos toda la habitación
con la ropa revuelta por todos lados. Empieza hablando ella.
Creí que ibas a irte.
Me alegro de haberme quedado. Me gustas.
Mira mi mano. Aún tiembla—,
ella empieza a acariciarle la espalda… ¿Qué
tienes ahí?

Un recuerdo.
¿Una cuchillada?
Puede ser, ¿por qué vienes aquí?
No me hagas preguntas.
Me quedaría hasta la noche, pero no puedo.
Tú también me gustas, ¿volverás?
Quizá.
Si no tienes dinero yo…
¿Dinero? No me hace falta.
Me das miedo.
Se dan un BESO

De la película Belle de Jour.

Poema lorquiano sin título?

Posted by jio on Abril 6th, 2005 — Posted in Citas con Luis

Cielo azul
Campo amarillo

Monte azul
Campo amarillo

Por la llanura desierta
Va caminando un olivo

Uno solo
Olivo.

Versos de F.G. Lorca (Inéditos). Anotados en un libró que le regaló a Luis Buñuel en 1929. Extraído de su obra «Mi último suspiro».

Can you believe?

Posted by jio on Marzo 19th, 2005 — Posted in Citas con Luis

«Ateo, gracias a dios».

Flautín

Posted by jio on Marzo 7th, 2005 — Posted in Citas con Luis

Hormiguero del sonido.

(Para leer + instrumentación).

AL METERNOS EN EL LECHO

Posted by jio on Febrero 11th, 2005 — Posted in Citas con Luis

Los restos de estrella que quedaron entre tus cabellos
crujían como cáscaras de cacahuete
la estrella cuya luz descubriste
hace ya un millón de años
en el instante mismo en que nacía
un diminuto niño chino.

«LOS CHINOS SON LOS ÚNICOS QUE NO TEMEN
LOS FANTASMAS
QUE TODAS LAS NOCHES A LAS DOCE NOS SALEN DE LA PIEL»

Es lástima que la estrella
no supiera fecundar tus senos
y que el pájaro de la lampara de aceite
la picotease como a una cáscara de cacahuete
tus miradas y las mías dejaron en tu vientre
un signo futuro y luminoso de multiplicación.

Luis Buñuel, Un perro andaluz de su Obra literaria.

Cuando la carne sucumbe

Posted by jio on Febrero 3rd, 2005 — Posted in Citas con Luis

Cuando la carne sucumbe
de Victor Flemming

LA
técnica es una cualidad necesaria para un film, como para toda obra de
arte, o para un producto industrial. Pero no hay que creer que esta cualidad
determine la excelencia del film. Hay cualidades en un film que pueden interesar
más que la técnica. Hay que darse cuenta que el espectador no
pierde nunca el tiempo analizando los medios técnicos de un film; casi
siempre sólo pide a la película que le proporcione emociones.
Pero no debería confundirse la «emoción» con la «sensiblería».
Desprovisto de auténtica emoción, el film de V. Fleming es, a
fin de cuentas, un film fracasado. Con técnica excelente, esta película
comparte con muchas otras el privilegio de dirigirse a nuestras glándulas
lacrimógenas mucho más que a nuestra sensibilidad. Se oían
caer las lágrimas sobre el suelo del cine. Todo el mundo descubría
en sí un fondo plañidero ante este espectáculo: Cuando
la carne sucumbe.

¿Por qué no se establece la costumbre de someter los films, antes
de su proyección al público, a un análisis microscópico
muy minucioso? Sería el instrumento más indiciado para el examen
de los films. Si se hubiera hecho así se habría descubierto seguramente
que el cinedrama de Flemming estaba saturado de gérmenes melodramáticos,
totalmente infectado de tifus sentimental mezclado con bacilos románticos
naturalistas.

Creíamos, sin embargo, que nuestra época y su cine se habían
desembarazado totalmente de una epidemia caduca.

Pero hay que ir al veneno por el veneno y al cine por el cine.

(De los Escritos cinematográficos de Luis Buñuel.
Publicado en Cahiers
d´art
, n. 10, 1927).

Platillos

Posted by jio on Enero 30th, 2005 — Posted in Citas con Luis

Luz hecha añicos.

De la «Instrumentación» de Luis Buñuel para Adolfo Salazar. (Para leer + instrumentación).

Lucille y sus tres peces

Posted by jio on Enero 21st, 2005 — Posted in Citas con Luis

C
ADA mes de Abril, tres peces rojos, tres peces japoneses cruzaban y descruzábanse
en silenciosas espirales sobre la dulce faz de Lucille. En su discreta frente
hasta entonces sin nubes ni cometas locos, habian quedado impresas tres suaves
ondas.

Un buen día, al llegar la última primavera desapareció
uno de los peces, aquel a quien Lucille bautizó con el nombre de «Tejedor
de Ensueños».

Y al llegar el otoño, desapareción el segundo pez japonés,
aquel «Punzón de Ondas» como le habíamos llamado entre
sonrisas corteses los amigos.

La frente de Lucille volvió a quedar como antes, como una fuente de
planta: porque el pez tercero, el «Ovillador silencioso de deseos»
tampoco estaba … ALLI.

Cuando Lucille con su boquita pintada de corazón dice «ALLI»
entornando deliciosamente su ojo izquierdo por el derecho como por una pecera,
atraviesa sonámbula la sombra del tercer pez japonés, la del «Ovillador
silencioso de deseos».

(Luis Buñuel, de su Obra literaria, perteneciente a sus Primeros
escritos
).