Posted by jio on Abril 18th, 2005 — Posted in Citas con Luis
Bueno, movable viejo cascado, mt-blacklist petado, problemas con la sindicación…
no tenía tiempo para mantener un "magaZine". ¿Solución? Una nueva fusión, o una vez más y mejor una DjEvolución. Me centro en una sola bitácora.
María te mando un beso (Sonrisa de María). MaryJane te mando otro (I love you, Mary Jane)
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Posted by jio on Abril 14th, 2005 — Posted in Citas con Luis
Los anaglifos practicados por los muchachos de la Residencia, uno
de cuyos factores claves era la incongruencia de los términos relacionados,
como ha explicaco Alberti corrigiendo a Moreno Villa (Vida en claro):
Consistían en una especie de mínimos poemas, ocurrencias graciosas
"que contaban -explica Moreno Villa - de tres sustantivos, uno de los cuales,
el de en medio, había de ser la gallina" (…) La dificultad
y la gracia de un buen anaglifo radicaba en que el tercer sustantivo no tuviese
la más remota relación con el primero. (De la Arboleda perdida).
El mismo reproduce un buen ejemplo de García Lorca:
Guillermo de Torre,
Guillermo de Torre,
la gallina
y por ahí debe haber algún enjambre.
(De los textos anotados de Agustín Sánchez Vidal
sobre la Obra literaria de Luis Buñuel).
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Posted by jio on Abril 8th, 2005 — Posted in Citas con Luis
Entran a una habitación con las cortinas largas de terciopelo corridas
dejando ver poco la luz natural del día. Está amueblada con un
perchero, una pequeña mesilla y una cama grande (¿o de matrimonio?),
desde luego no son camas separadas.
El joven empieza a preguntar a la rubia Severin:
—¿Cómo te llamas?
—Belle de Jour.
—¿Qué más, nada más?
Quiero saber tu nombre.
—Belle de Jour.
—¿Es qué solo vienes de día,
qué haces por las noches?
—Que bonitas botas—. Responde ella
mirando las botas del muchacho que las lleva en la mano anudadas por los cordones
y echadas al hombro.
Se dan un BESO.
Ella se aparta.
—¿Y tus dientes, qué te pasó?
Él muestra una dentadura formada con piezas de oro.
—Un puñetazo. ¿Te molesta?
—No.
—Entonces date prisa—. Él deja
el bastón en la pared y se empieza a quitar la chaqueta y la camisa.
Ella va desnudando la carne que llevaba tapada.
—¿Tienes algún protector?
—¿Qué quieres decir?
—¿Eres libre o no?
—No.
—¿Te va bien, ganas suficiente?
—Sí, pero…
—No me engañes, no me gusta, no, no te quites
las medias. Hubo una que intentó sacarme dinero, la pobre…
—Contigo si quieres lo hago gratis—,
interrumpe al joven delante de ella.
—Es natural. Sé de muchas que quisieran estar
ahora en tu lugar. ¿No me dices tu apellido? No eres habladora. Mucho
mejor así, las charlatanas me hartan. No est
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Posted by jio on Abril 6th, 2005 — Posted in Citas con Luis
Cielo azul
Campo amarillo
Monte azul
Campo amarillo
Por la llanura desierta
Va caminando un olivo
Uno solo
Olivo.
Versos de F.G. Lorca (In
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Posted by jio on Marzo 19th, 2005 — Posted in Citas con Luis
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Posted by jio on Marzo 7th, 2005 — Posted in Citas con Luis
Hormiguero del sonido.
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Posted by jio on Febrero 11th, 2005 — Posted in Citas con Luis
Los restos de estrella que quedaron entre tus cabellos
cruj
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Posted by jio on Febrero 3rd, 2005 — Posted in Citas con Luis
Cuando la carne sucumbe
de
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Posted by jio on Enero 30th, 2005 — Posted in Citas con Luis
Luz hecha a
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Posted by jio on Enero 21st, 2005 — Posted in Citas con Luis

ADA mes de Abril, tres peces rojos, tres peces japoneses cruzaban y descruzábanse
en silenciosas espirales sobre la dulce faz de Lucille. En su discreta frente
hasta entonces sin nubes ni cometas locos, habian quedado impresas tres suaves
ondas.
Un buen día, al llegar la última primavera desapareció
uno de los peces, aquel a quien Lucille bautizó con el nombre de «Tejedor
de Ensueños».
Y al llegar el otoño, desapareción el segundo pez japonés,
aquel «Punzón de Ondas» como le habíamos llamado entre
sonrisas corteses los amigos.
La frente de Lucille volvió a quedar como antes, como una fuente de
planta: porque el pez tercero, el «Ovillador silencioso de deseos»
tampoco estaba … ALLI.
Cuando Lucille con su boquita pintada de corazón dice «ALLI»
entornando deliciosamente su ojo izquierdo por el derecho como por una pecera,
atraviesa sonámbula la sombra del tercer pez japonés, la del «Ovillador
silencioso de deseos».
(Luis Buñuel, de su Obra literaria, perteneciente a sus Primeros
escritos).
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