Las raquetas no son s
Qué ganas tenía de hacer correr otra vez esta categoría
con un día de montaña.
Y para enseñaros nuevamente el tesoro visual que esconde mi tierra,
por la parte del monte.
Qué ganas tenía de hacer correr otra vez esta categoría
con un día de montaña.
Y para enseñaros nuevamente el tesoro visual que esconde mi tierra,
por la parte del monte.
Los niños se suben con alegría a un tronco hueco inclinado desde
una elevación hasta el suelo (con un ángulo de unos 40 º)
pero lo suficientemente resistente para que pueda soportar el peso de la personita
con ilusión.
Se tienen que poner igual que si estuvieran a caballo o en moto, entonces se
tiene que gritar:
—Caga tronco!— un poco alto por si el tronco no nos escuchara.
Y entonces por la parte hueca del tronco caen chucherías y regalos consiguiendo
una sonrisa de quien ha gritado.
Tradición aragonesa antigua que se quiere recuperar, claro que todo
lo que trae regalos a un niño es bienvenido, pero también quieren
a Papa Noel, los Reyes…