Bueno, pues ya está, no lo pienso más, me lanzo de nuevo a la piscina después de haberme salido y hasta secado. Aunque conociéndome como me conozco (mal, en realidad, tampoco tengo tanta capacidad de análisis), en cuanto sienta las primeras agujetas me vuelvo a tender al sol como las lagartijas, como las cigarras, como el corazón del nieto del picador.

En realidad esto de los blogs dicen que es para personas constantes y con algo que decir, y yo no soy constante; lo de “algo que decir” es otra cosa, a fin de cuentas, hasta el burro logró hacer música entre los rebuznos.