Pues sí, mucho mejor con los 40º de ayer, y los que esperamos para hoy.
El verano ha llegado a mi ciudad, un poco tarde, pero con fuerza. Yo lo noto principalmente en que no me da pereza salir de la ducha, ni tengo que andar a vueltas con el secador, menguan las faldas y las camisetas, hago equilibrios sobre sandalias y mules imposibles y a las uñas de los pies les toca el disfraz de rojo putón.

Sobre todo, da gusto que las prendas que te pones encima sean tres en lugar de trescientas, como cuando aprieta el frío mesetario.
Hummmmmmmmmmm ¿grito ¡¡¡calor!!!?