la Virgen de la Cueva

No sabía yo que esto que cantábamos cuando éramos pequeños y no teníamos aún conciencia de que la lluvia nos estropeaba los peinados , encuentra su origen en la obsesión que desde siempre ha tenido el hombre por dominar el clima. Ante la imposibilidad evidente de hacerlo, ha recurrido a hechiceros, chamanes, danzas de la lluvia, Santos y Vírgenes… Hace unos años los obispos andaluces pidieron públicamente orar por la lluvia, el año pasado unos pueblos navarros adelantaron las rogativas al santo comarcal para paliar la escasez de agua, y así en todo el país, demostrando que al menos en eso el hecho diferencial queda diluído en la “pertinaz sequía”.

Sin ir más lejos en mi ciudad, por lo visto, la última vez que sacaron a la patrona para hacer rogativas por la lluvia fue en 1992, aunque yo la verdad no lo recuerdo, y eso que ya tenía edad de enterarme.

Ahora estamos a punto (sospecho) de sustituir las tradiciones por un nuevo sistema, de probados resultados.

Como no va a faltar quien le atribuya que puede ella sola acabar con la sequía y de paso echar una mano a Cristina Narbona para que no llegue la sangre al río en Valencia y Murcia, quiero adelantarme yo a comentarlo.

El pueblo que quiera que llueva, sólo tiene que llamar a la Casa Real y pedir que los recién casados acudan en visita oficial.

Ella nunca hizo llover.