Este cuadro de Poussin muestra a las bacantes asociadas en una danza orgiástica, con Faunos y Amores, coronadas de pámpanos, como corresponde a quienes formaban parte del cortejo de Dionisio, hijo de Zeus y Sémele, dios del vino y, en general, símbolo de las fuerzas productoras de la naturaleza, en especial de la savia que circula por las plantas. El culto de Dionisio era una religión de la salvación, que solía relacionarse con los Misterios de Eleusis, de origen oriental, que siempre pareció sospechosa por su carácter orgiástico.
Y eso que entonces quienes participaban supongo que luego no acudían a los tribunales para quejarse de lo que “les habían hecho”, como este ciudadano. Aysssssssss, manolete, si no sabes torear… :P

Por otro lado, os advierto que si una esposa da problemas, con once se montan hasta rebeliones. Desde luego hay gente que se complica mucho la vida.