El bricolaje deberÃa estar prohibido.
AsÃ, sin más.
Yo no digo que una persona no deba clavar una punta para un cuadro, incluso pegar un azulejo desprendido, cambiar una bombilla, cosillas de mantenimiento de una casa; eso sÃ. Lo justito para mantener la apariencia de un hogar humano.

Pero por favor, sacar un domingo toda la baterÃa de herramientas para ponerse a hacer ruidos por la mañana, en lugar de ir a tomar unos vinitos, merece pena de destierro a una isla desierta donde sólo haya una televisión emitiendo todo el rato bricomanÃa, y si acaso, algún programa de Arguiñano también.
Que además, parece que según pasa el tiempo hacen el ruido con más entusiasmo, debe ser por las colas y pegamentos que se emplean; yo lo sé porque cuando estaba en preescolar, que entonces se llamaba jardÃn de infancia y parvulitos, el momento mejor del dÃa en clase era cuando la señorita para marcarnos en el papel una silueta que luego debÃamos rellenar con colorines o con bolitas de papel destapaba esto. En el fondo, siempre me ha tirado el vicio.









