Este año se ha apoderado de todo, después de protagonizar una espectacular conversión a la fe católica, ha sido la estrella de la familia y de las historias de Mendicutti sobre «la Susi», un «pequeño ciclón de belleza, clase y estilo», prometo que la frase no es mía, al final de esto podéis encontrarla. Su marido, en cambio, se ha convertido en un clon de Mel Gibson, por lo visto, claro que en el mismo artículo dicen que Javier Bardem es elegante.
Era cuestión de tiempo, en la sopa aún no, pero en una bebida ya está.

Quizá estáis pensando que habla por mí la envidia, como no podrán dedicarme nunca una bebida glamourosa

Para que se me pase el disgusto, alguien debería invitarme a tomar esto o esto, me sentiría como Marco Antonio cuando Cleopatra disovió la perla en el vino.