No tengo ninguna sensibilidad especial acerca de los anuncios de la tele, los de AXE me parecían graciosos de puro burros, el anuncio de «Bocatta» sobre las bondades del campo me pareció divertido, los de «Carrefour» simplemente casposos y el último de «Durex» me gusta aunque mi ombligo es mucho más mono; pero hay uno que me sacaba de quicio y han vuelto a emitirlo. Veamos:

Un niño pequeño sentado en una mesa dice con voz de mamoncete mimado: «Marcoooooos, aunque no seas mi padre, ¿me quiereeeees?» El pobre Marcos, que estará harto por completo de lidiar con el engendrillo, con el padre del engendrillo, etc., responde lo único que se puede responder a un niño, es decir, que sí, y el monstruo cuellicorto insiste con el mismo deleznable soniquete: «¿harías cualquier cosa por mí?» Marcos en este momento supongo que se sentirá superhéroe como poco, dispuesto incluso a acudir a una fiesta del colegio y soportar todos los bailecitos con disfraz de nube y las canciones con coreografía, sin sospechar que lo que el zangolotino quiere es dejarle sin su mísero platito de comida congelada.

Marcos, de verdad, huye de esa casa que el día que cocinéis por fin un buen cocido, el pequeño monstruo te asesina por un quítame allá esos garbanzos… o regálale un bilibo y que el chico descubra para qué sirve, eso te dará una tregua para no morir de inanición mientras esperas un par de años, que la beatifiquen, y encomiéndate a ella, que va por el camino de la perfección espiritual, no como otros.