No veo cine español en salas
Hace un año, quizá algo más, la SGAE decidió que si yo quería conservar estos «post» que mal que bien discurro, los correos que envío o recibo, las fotos en las que yo aparezco o en las que aparece la muralla de Ávila, ellos debían cobrar un dinerito que jamás revertirá en mí, o en la muralla, por seguir con el mismo ejemplo, sino, v.gr., en alguien llamado Teddy Bautista que como autor actualmente no tiene más mérito que el haber convencido a toda una industria para que pague un impuesto revolucionario y lo repercuta en el consumidor. Está bien, todo lo que yo produzco y quiero conservar paga un canon que sirve para que Ramoncín entre otros coma la sopa boba, y eso no tengo más remedio que aceptarlo; pero no esperarán encima que les dé un euro más a sabiendas. Así que en uso de mi libertad, he escogido la única forma de no dejarme atracar más de lo necesario que tengo, y es dejando de comprar música española y dejando de acudir al cine a ver películas españolas. Por tanto, no veré la película buena que en España se produzca este año; eso me ahorrará también ver los partos del ingenio de tanto guionista hambriento como produce este país.
Total, tampoco les hace mucho daño, si viven de las subvenciones, aunque algún pobrecito haya estado los últimos cuatro u ocho años exiliado.
Por mí ya puede seguir Resines haciendo anuncios en los que ridiculice al cine americano, supongo que en su serie, que no veo, no harán esos desayunos en torno a la mesa de la cocina con todos los productos exhibiendo etiqueta mientras resuelven los problemas de los niños antes de mandarlos al colegio con sus gorras después de tomar zumo de naranja, cereales y «beicon», yo seguiré de momento sin ver cine español. En salas de exhibición, claro.









