Nunca he sido mitómana, pero claro que siempre ha habido hombres que me gustaban. Mujeres no, lo mío con Charlize Theron y otras como ella, es envidia pura y dura. Pero el paso del tiempo es cruel con algunos. Por ejemplo, ayer vi en la tele a Nacho Duato, que durante una época le encontraba sexi, y sin embargo, por un momento, ni siquiera me pareció él, sino alguien conocido que en ese instante no podía recordar; después de un rato dándole vueltas a ver dónde había perdido el atractivo que antes le encontraba, di por fin con el nombre que buscaba: Jorge Verstrynge. Claro, nadie que se parezca a él me resulta a mí sexi, la verdad. ¿Alguien recuerda a Jorge Verstrynge? ¿habrá logrado ingresar al fin en las juventudes comunistas?éste es Nacho Duato
Y es que muy pocos «mitos eróticos» resisten el paso del tiempo: aún recuerdo la perplejidad con la que vi que Alberto Comesaña había dejado de ser el canalla que susurraba «lo estás haciendo muy bien» para convertirse en respetable padre de familia numerosa, y encima, ¡¡¡llevaba una faja ortopédica!!! Claro que no fue tan duro porque antes le había visto convertido en comparsa de comprometida, y eso, quieras que no, enfría.

Algunos lo que no resistieron fue el paso del tiempo por mí, como Iván que me duró como un curso escolar allá por la E.G.B., ese tipo de cantantes no resistían dos cumpleaños. Lo único que puedo decir en mi descargo es que Pedro Marín nunca me gustó.

Otros en cambio me gustan desde la primera vez que los vi y resisten admirablemente el paso del tiempo. Pero estos son más bien los que en lugar de guapos al uso son atractivos o tienen ese puntito canalla que me puede. Pero de canallas hablaré otro día ;)