El día menos pensado nos vamos a enterar de que los excesos no son buenos.
Resulta que la cocacola tiene efectos secundarios, bueno, produce efectos alarmantes… cuando se toma de diez litros en diez litros, que ya hay que ser ansioso. Ni siquiera yo bebo tanta, y eso que me encanta, seguramente porque en la época new age de mi casa la teníamos proscrita. Claro, luego en los cumpleaños sí nos dejaban tomarla pero con medida, y el resto de refrescos también, entonces no sabíamos por cual decidirnos y optábamos invariablemente por pedir «mezcla». Una gastritis de mi hermano pequeño sacó a la cocacola de su proscripción, y a partir de ahí todos nos dimos al vicio. Además, ahora sé también que desayunar, comer y cenar todos los días hamburguesas de McDonald’s es malo para la salud, seguro que sin este documental no se nos habría ocurrido a nosotros solos; siempre hay gente abnegada, cualquier día alguien arruina a Pascual demostrando que 5 litros de leche al día provocan piedras en el riñón.
Volviendo a la cocacola, yo tengo que reconocer que a partir de la tercera, y en ocasiones de la segunda, me pongo un poco mal, supongo que será por la cocacola y no por esto.