Entradas archivadas en Septiembre dEurope/Berlin 2004

Miércoles, 15 de Septiembre de 2004

Parece que la canción del verano de este año, dejando aparte pitas pitas, ha sido una de alguien llamado Bebe, titulada «malo», un alegato contra los malos tratos; para que quede clarito el mensaje el compositor ha reducido toda la complejidad posible hasta rozar la simplonería, pero para gustos están las Bebes.

Aunque para letra buena, el Jardín Prohibido de Sandro Giaccobe, hay que tener cara para llegar y decir «mi cuerpo fue suyo durante un minuto y mi mente lloraba tu ausencia. No lo volveré a hacer más». Debe ser la forma más rebuscada de contar unos cuernos con gatillazo que conozco. Claro que luego la letra da un giro inesperado a filósofofutbolista cuando dice «lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo»

A mí, sin embargo, me sigue gustando una vieja canción que supongo que ahora Loquillo, si Sabino llegase a escribirla, no podría grabar.

En esto, en que me niego a emplear el masculino y el femenino o una arroba cuando me refiero a un conjunto mixto de personas, y en que a los negros, si debo denominarlos de algún modo, los llamo negros, se me nota que soy políticamente incorrecta.

Martes, 14 de Septiembre de 2004

La civilización debería consistir en facilitarnos la vida pero en realidad consiste en sofisticárnosla hasta puntos que hacen ridículas algunas de nuestras funciones básicas. Por ejemplo, comer.

Hay que comer, de acuerdo, es necesario, y ya puestos, algunos inventos son muy útiles para quienes, como yo, odian mancharse las manos: la cuchara, el cuchillo, el tenedor, la pala de pescado… Hemos convertido la comida en un acto social que nos obliga a respetar ciertas reglas, sobre todo para no quitar el apetito al resto de comensales, hasta ahí bien, nada que objetar. Pero de repente hubo que dar un pasito más en la sofisticación y a algún torturador en paro se le ocurrió inventar el «cóctel».
Cuando el cóctel se celebra con ocasión de una exposición, presentación, clausura, no supone mucho problema, ya se sabe que se va a beber más que a comer, pero algo cae en el estómago para empapar el alcohol, y además es un rato cortito, justo para que nos vean y tal. El más difícil todavía cuando una es mujer lo constituye el cóctel prebodorrio, esos en los que te tienen entretenida mientras los novios se hacen unas fotos artísticas en el estanque del Campo Grande. Este tipo de cócteles son peores si cabe en primavera-verano, porque te obligan a hacerlo en un jardín, y claro, vestida para la ocasión: tacones, vestido largo, bolso de fiesta y, a veces, mantón. Entonces, ya espléndidamente vestida, te ves haciendo equilibrios sobre los tacones imposibles para que algún torpe no te pise el vestido si lleva cola, esquivando las irregularidades de las losetas del jardín donde siempre hace demasiado frío o demasiado calor, con el mantón y el bolsito de fiesta en la mano izquierda, en la derecha una copa, que es lo primero que te ponen cuando llegas, y quieren además que circules mezclándote con los invitados, hablándoles y siendo simpática mientras ves pasar los canapés por delante de ti, sintiéndote como Tántalo en su suplicio, porque en realidad a mí la única forma de comer en esas condiciones que se me ocurre me aleja de la especie humana y me acerca peligrosamente a las focas.
De circo, claro.

Lunes, 13 de Septiembre de 2004

Así me sentí ayer cuando leí en «Crónica» un reportaje de Aníbal C. Malvar, llamado «Ser judío en España». Si podéis, leedlo entero.

Hace unos días, Ararat planteó la cuestión en su bitácora, y sinceramente entonces yo pensaba que no, que en España no existía antisemitismo; no porque seamos respetuosos en general, sino porque apenas hay judíos, creía que para odiar algo hay que tenerlo cerca, al menos. Pero parece que no, con 40.000 judíos residentes en España, que representan el 0,1% de la población, según el informe «Manifestaciones de anti-semitismo en la Unión Europea», encargado por el Parlamento Europeo y por lo visto, nunca hecho público oficialmente, el 27% de los españoles considera que «los judíos utilizan prácticas poco honestas para conseguir sus fines» y el 63% opina que «los judíos tienen demasiado poder en todo el mundo».
Y, según el Eurobarómetro, los españoles rechazamos socialmente a gitanos, árabes musulmanes y judíos por este orden (no sólo, claro, después vienen los demás).

El caso es que el antisemitismo en España procede tanto de la extrema derecha en busca de la «limpieza de sangre» como de aquellos grupos de izquierda afectos a la causa palestina que confunden semitismo y sionismo; pero en el fondo no son extraños compañeros de cama.

Lo cierto es que yo, como el mono que se tapa los ojos, no tenía conciencia de que existe una comunidad en España que intentaba ocultar su fe y/o su raza, y que se ve obligada a autoprotegerse porque se percibe en peligro.

Viernes, 10 de Septiembre de 2004


En los pantanos de Lerna vivía una serpiente con cuerpo de perro, un monstruo nacido de Equidna y Tifón, con varias cabezas. Una de las cabezas era inmortal, y el resto, cuando se cortaba, era inmediatamente reemplazado por otras dos.
Hizo falta un héroe, Heracles, el hijo de un dios y una mortal, para terminar con ella, y ni siquiera pudo hacerlo solo, necesitó la ayuda de Yolao; tampoco sirvió solo la fuerza, fue necesario el ingenio: cada vez que Heracles cortaba una cabeza, Yolao cauterizaba la herida con fuego para que no surgiese el par correspondiente en su lugar.

Hoy no existen monstruos mitológicos, nuestros monstruos son reales; ni existen héroes, quizá porque ahora sabemos que puede más la unión de la gente corriente; y mañana recordaremos a las víctimas de los onces, el once de septiembre, el once de marzo, sin poder olvidar que en España hay quien vive permanentemente amenazado, un trozo de nuestro país donde expresar tus ideas te puede costar un tiro en la nuca. Mientras, las cabezas del monstruo siguen naciendo, una tras otra, aunque a algunas les llamen «resistencia».

Miércoles, 8 de Septiembre de 2004

No tengo ninguna sensibilidad especial acerca de los anuncios de la tele, los de AXE me parecían graciosos de puro burros, el anuncio de «Bocatta» sobre las bondades del campo me pareció divertido, los de «Carrefour» simplemente casposos y el último de «Durex» me gusta aunque mi ombligo es mucho más mono; pero hay uno que me sacaba de quicio y han vuelto a emitirlo. Veamos:

Un niño pequeño sentado en una mesa dice con voz de mamoncete mimado: «Marcoooooos, aunque no seas mi padre, ¿me quiereeeees?» El pobre Marcos, que estará harto por completo de lidiar con el engendrillo, con el padre del engendrillo, etc., responde lo único que se puede responder a un niño, es decir, que sí, y el monstruo cuellicorto insiste con el mismo deleznable soniquete: «¿harías cualquier cosa por mí?» Marcos en este momento supongo que se sentirá superhéroe como poco, dispuesto incluso a acudir a una fiesta del colegio y soportar todos los bailecitos con disfraz de nube y las canciones con coreografía, sin sospechar que lo que el zangolotino quiere es dejarle sin su mísero platito de comida congelada.

Marcos, de verdad, huye de esa casa que el día que cocinéis por fin un buen cocido, el pequeño monstruo te asesina por un quítame allá esos garbanzos… o regálale un bilibo y que el chico descubra para qué sirve, eso te dará una tregua para no morir de inanición mientras esperas un par de años, que la beatifiquen, y encomiéndate a ella, que va por el camino de la perfección espiritual, no como otros.


myspace
Alojamiento: Plica Zaragózame S.L. y Jio Todos los textos de esta web están escritos por la PrincesadelGuisante, salvo indicación contraria.