Ya he dicho en alguna ocasión que a mí lo que de verdad me gusta en el mundo es el puntito canalla, que es, para que nos entendamos, justo lo contrario a ser blandito. Especialmente con cantantes y con escritores (a este tipo de cosas me refiero, que esto no es un manual de uso y disfrute de la pedelgé), sobre todo con estos últimos si no son de los que aburren con su presencia en los medios opinando de todo o de casi todo (excepto Sánchez Dragó, que me gusta desde que veía las corridas de Ordóñez en Eldorado y ni siquiera su charla incesante, por mucho que se esfuerce, puede impedirlo).

Me desarma quien es capaz de pensar en Éluard cuando me ve tendida, tanto como me gusta desarmar poniendo cara de pena; quien al verme sea capaz de decir que peor para el sol o de desear cerrarme los ojos cada noche y prometerme un cigarro sin preocuparse de mi salud, aunque entiendo que prefiera que esté buena.
Me gustaba Santiago Auserón, que era capaz de «pedirme» que me subiese a un árbol, rompiese mis medias y llorase en un rincón mientras juraba no tocarme aunque nunca me hubiese visto bailar con pegatinas en el culo, que no tenía yo edad entonces de andar abrazada a un novio impasible, ni suavemente ni de ninguna otra forma.

Viendo lo que me gustaba Radio Futura, entenderéis que estuviese yo pensando en saltarme mi boicot a los caraduras de la SGAE cuando he visto la gente que participa en el disco-homenaje que les han hecho; estoy encantada (mis vecinos no tanto, sospecho) con la versión que hace Calamaro de «veneno en la piel», pero hay otras que a priori (no las he escuchado) me dan cierta aprensión. De Álex Ubago no digo nada, porque realmente le va muy bien cantar «soy metaaaalicoooo», aunque más que metálico yo hubiese puesto plomizo, en el jardín botánico o en el zoo, pero… ¿qué pintan «las niñas» cantando «corazón de tiza»? A ver si cuando las escuche me van a volver los instintos homicidas que tuve cuando un día sin previo aviso ni anestesia escuché a Enrique Iglesias ¿cantar? «un día cualquiera no sabes qué hora es…» (aunque creo que de haberlos seguido, cualquier tribunal hubiese admitido la atenuante de obrar en estado de arrebato, viendo el estímulo) Claro que también cantan esa canción en esa serie que protagoniza ese hombre (no puedo poner actor) que de tanto recomendar bífidus sólo sabe poner cara «de normal» y cara de estreñido. Verdaderamente hay cosas que es mejor no menearlas.