Hace mucho tiempo, creo que en «Las Ninfas» pero no puedo asegurarlo ahora mismo, leí a Umbral agradecer que las mujeres hubiesen comenzado a fumar porque el hábito de levantarse a tomar un cigarrillo de sus bolsos le permitía observar las evoluciones de sus cuerpos desnudos sin la urgencia del deseo, con la naturalidad que otorga haber satisfecho una necesidad y estar en camino de disfrutar de un vicio.
Hoy podría seguir escribiéndolo porque los guardianes de nuestra salud saben que leemos muy poco, y en cambio, vamos mucho al cine o nos mete la televisión el cine en casa, así que las acciones van encaminadas a conseguir erradicar el tabaco de las películas, o al menos que los menores no lo vean, ya que no pueden hacerlo de la vida (o sí, pero le saldría caro al Estado).
Sharon Stone, Instinto básicoYo tengo la impresión desde hace tiempo de que en las películas ya sólo fuman los malos, hasta el punto de que en alguna, si el villano no aparece claramente definido, en el momento en que enciende un cigarrillo despeja la incógnita. No sé, quizá si para entonces no hubiese fumado es posible que ver lo deseable que resultaba Catherine Tramell en el interrogatorio me hubiera inducido a hacerlo, aunque sinceramente, ya puestos, no la hubiese emulado sólo en lo del tabaco, que por aquel tiempo había leído ya la «Historia de O».
En fin, que se estrecha el cerco. Luego criticaremos a los yankis.