Desfachatez
no es lo contrario de «facha», aunque seguro que ese hombre pausado, sereno, tan cultivado que parece del Renacimiento que es RodrÃguez Ibarra si me oyese llamárselo lo tomarÃa en ese sentido, y como un piropo.

Hasta cierto punto eran lógicos los movimientos desesperados del chantajista Vera (de la «banda de Interior» del gobierno del PSOE _1982-1996_ que no debemos recordar porque es estar mirando siempre al pasado; no confundir con mirar a lo de Franco _1936-1975_, que es tener memoria histórica), y también lo era que sus jefes en el Gobierno (probado) y en la banda (por sentido común) González (de espaldas en la foto, el que da el abrazo), Barrionuevo (el que mira el abrazo, a punto de entrar en la cárcel también aquel dÃa) y Corcuera (recordemos: presidente del Gobierno y SUS ministros de Interior sucesivos, respectivamente)le apoyasen en sus idas y venidas a la cárcel, dar la cara por él lo llaman ellos (me refiero a los chicos de Polanco). Lo que no es normal es que RodrÃguez Ibarra, que preside una Comunidad Autónoma, sea tan analfabeto como para confundirse a sà mismo con un sacerdote o con un abogado; no lo es, es en el peor de los casos cómplice, en el mejor encubridor. Y en todos un miserable.
Pero no importa, España asiste impasible el ademán, en el tempo que marque PRISA. Eso, o que Conde-Pumpido también está entretenido viendo documentales de la BBC. Lo dará el cargo.









