El cuarto poder
Hace unos dÃas emitieron en un programa por la noche un reportaje de cámara oculta, «periodismo de investigación» lo llaman, sobre la prostitución de lujo en España. No lo vi, pero trozos salpicados a lo largo de la semana sà he tenido oportunidad de ver, ilustrando los clamores de periodistas de los llamados «del corazón» sobre la valÃa de su trabajo en general, representantes del «cuarto poder» (aunque Alfonso Guerra intentase enterrar a Montesquieu, existen los otros tres). Supongo que los autores del trabajo se sienten Woodward y Bernstein aunque en este caso lo de la «garganta profunda» no lo tengan muy claro. O sÃ.
Pero bueno, a lo que iba, yo pensaba que el periodismo de investigación debÃa destapar un asunto desconocido o probar uno conocido de especial repercusión. Pero que tres señoritas que pululan de programa en programa sin más mérito conocido que ser ex amante de un futbolista famoso o haber echado cinco polvos en una noche con el ex marido de una hija de una cantante cobren por acostarse con alguien ¿es interesante? ¿es sorprendente? ¿eso es periodismo de investigación? Y sobre todo ¿qué clase de moral victoriana nos hace perseguir a las putas? No voy a decir que la prostitución es un trabajo digno, no me lo parece, pero si no lleva consigo abuso y marginación, no seré yo quien lo ataque ¿qué sentido tiene saber que estas señoritas cobran por polvo? Y sabiendo que el reportaje lo produce «El Mundo TV» ¿sacrificamos su intimidad en nombre de qué interés superior? ¿ellas no tienen intimidad, Pedro J.?


Bueno, pues algún dÃa tenÃa que ser, llevaba ya medio otoño resistiéndome, y por fin, desde el miércoles pasado, estoy en una carrera imparable que me aleja de ser una princesa glamourosa y me acerca a pasos agigantados a ser Rudolph; no lo digo por los cuernos, que no me constan (y si me constasen, aquà lo iba a poner : P) lo digo por la nariz modelo tomate maduro a base de pasaditas de kleenex que hoy luzco. Como ya no hay maquillaje que lo disimule, y cemento armado no tenÃa en casa, voy a lucirme asà por los sitios que hoy me van a contemplar. En realidad hoy iba a criticar agriamente al imbécil de 

Y sospecho también que voy a terminar pareciendo una maniática, qué horror, como penitencia voy a resolver este pasatiempo mientras me quito la viga del propio:






