Archivo del 26 de Noviembre de 2004

¿Es sexo de lo que hablamos?


Puedo entender casi todo en el sexo.
Puedo entenderlo todo cuando es libre y consensuado entre adultos. Pero lo que jamás llegaré a entender es a los pederastas, claro que aquí más que de sexo hablamos de delitos. Aún así, puedo ponerme casi en el lugar de cualquier delincuente, incluso si pienso en un violador; puedo imaginar, ya que no sentir, un tipo de pulsión, puedo mentalmente compararlo con el deseo que sí conozco, cuando no tienes labios ni brazos suficientes para besar, abrazar y tocar a quien deseas, aunque no me sirva para justificarlo ni para dejar de sentir repugnancia, no nos equivoquemos. Pero jamás podré comprender a un pederasta, ni a los pedófilos que parapetados tras la aparente impunidad de un ordenador y de la red «sólo» intercambian material que no realizan ellos, como si fuesen Pilatos ¿quién, por qué y para quién creen que se realiza?
Ni siquiera estoy muy segura de que sea sexo sólo, quizá nunca lo ha sido, ni remontándonos al arquetipo de sociedad con pederastia asumida.
Sólo sé que cada vez que leo una noticia como ésa, o miro datos sobre el turismo sexual que incluye a menores, me pongo enferma.

Categorías
Repásame
Alojamiento
PlicaZaragózame