Entradas archivadas en Noviembre dEurope/Berlin 2004

Viernes, 5 de Noviembre de 2004

no sufras Prometeo me dice siempre que la veo
El cuadro de la imagen muestra a Prometeo encadenado, sufriendo el castigo impuesto por Zeus. Pero antes de llegar a este punto, posiblemente el más famoso del mito, tenemos que saber quién era y qué hizo para merecer un tormento tan cruel.
Prometeo («el que piensa antes de actuar») era uno de los hijos del titán Jápeto y de la oceánide Clímene (o de la titánide Temis, según otras fuentes), hermano por tanto de Atlas o Atlante, de Menecio, y de Epimeteo («el que piensa después de actuar»).
El titán Prometeo fabricó al hombre a partir de arcilla y consiguió que Atenea insuflase vida a su obra. Además, puesto que Epimeteo había repartido ya todos los dones (agilidad, destreza, etc.) entre las bestias, y viendo que los hombres aparecían indefensos, desnudos, descalzos, sin abrigo, inermes, Prometeo robó para ellos las artes y el fuego del taller que compartían Hefesto y Atenea. Así el hombre adquirió los recursos necesarios para la vida, como narra Platón en Protágoras.
Como los hombres eran conscientes de participar de la naturaleza divina, debían honrar a los dioses, y para ello tenían que ofrecerles sacrificios. Prometeo les enseñó como conservar para ellos la mejor parte de los animales sacrificados ideando la siguiente estratagema: despedazó un buey enorme, y a un lado puso los pedazos mejores envueltos en la piel del animal, un bulto de descuartizador aparentemente sin valor, y en el otro lado dispuso el esqueleto, pero recubierto de trozos de blanca grasa; se pidió a Zeus que eligiese, y el dios de los dioses se inclinó por la ración apetitosa, viéndose defraudado, lo cual le hizo montar en cólera y castigar a los hombres privándolos del fuego. Este castigo obligó a Prometeo a robar por segunda vez el fuego divino, en el hueco de un tallo de hinojo.

«[…] Y desde entonces siempre tuvo luego presente (Zeus) este engaño y no dio la infatigable llama del fuego a los fresnos. Pero le burló el sagaz hijo de Jápeto escondiendo el brillo que se ve de lejos del infatigable fuego en una hueca cañaheja. Entonces hirió de nuevo el alma de Zeus altitonante y le irritó su corazón cuando vio entre los hombres el brillo que se ve de lejos del fuego. Y al punto, a cambio del fuego, preparó un mal para los hombres[…]»
Hesíodo, Teogonía.

Zeus encargó a Hefesto que formase de barro la efigie de una doncella, a imagen y semejanza de las inmortales, ayudado por Atenea; cada dios le concedió una cualidad (Pandora, que ofrece todo tipo de presentes), y Hermes, el mensajero de los dioses, puso en su corazón la mentira y la picardía, materias en las que era experto. Entonces ofreció Hefesto esta mujer no a Prometeo, prudente por definición, sino a su hermano el irreflexivo Epimeteo, que había sido advertido en vano para que desconfiase de los presentes de los dioses. Pandora aportaba con ella una vasija a modo de dote, que contenía todos los males, y había sido advertida para no abrirla; sin embargo, desobedeció (ella según Hesíodo, Epimeteo según otras versiones), abrió la vasija y escaparon todos los males esparciéndose por la tierra; intentó cerrarla rápidamente, pero sólo pudo retener dentro la esperanza.

Prometeo había logrado escapar al castigo de aceptar a Pandora y con ella causar el mal a la humanidad, pero Zeus ideó otro para él: encargó a Hefesto unas cadenas para atar al titán en los montes de Cáucaso y le condenó a que su hígado fuese comido todos los días durante toda la eternidad por un águila negra, regenerándose por la noche para proseguir su calvario cada nuevo amanecer.

Cómo terminó el suplicio, es algo que varía según las fuentes: unas hacen que el titán sea precipitado al tártaro por el rayo de Zeus, otras presentan a Heracles abatiendo al águila para que Prometeo le diga donde está el jardín de las Hespérides, pero mi preferida es aquella en la que el mismo Prometeo logra que Zeus le libere a cambio del secreto que él posee sobre el rey de los dioses. En efecto, Prometeo, fuese o no hijo de Temis, sabía por ésta que el hijo que Tetis tuviese sobrepasaría a su padre; Zeus estaba prendado de ella, y ni el mismo Zeus lograría escapar a su destino en caso de engendrar un hijo con la nereida. A cambio de revelar este secreto, Prometeo obtuvo la libertad, Tetis fue entregada a Peleo y el resto, ya sabéis… manzanas, juicio, Helena, Aquiles… Ilíada.

Jueves, 4 de Noviembre de 2004

Estaba claro que Cataluña iba a reclamar otro comité de expertos hasta conseguir uno que le diese la razón. Ya lo tiene. De los 18 expertos propuestos por la mozuela paritaria de cultura, 11 se han manifestado previamente a favor de la vuelta de los papeles a Cataluña. Pero Cataluña, acostumbrada a sacar el jugo con el llanto de la independencia no se aplicará el mismo criterio. Lo que ella custodia (sería mejor decir ha expoliado, por aplicarle el mismo rasero) no volverá a sus sedes originales, porque ese no es el peaje que tiene que pagar el gobierno minoritario de Rodríguez.
Que conste que cualquier día nos vamos a hartar los mansos y la independencia se la vamos a regalar envuelta en un puntapié, a mí ganas me faltan muy poquitas. Y cada vez que pienso en un catalán (en abstracto, claro, luego los que yo tengo la suerte de conocer son gente estupenda) me cuesta un esfuerzo racional no ver a un pordiosero, un expoliador, un chantajista o un neocolonialista, según el día, pero un aprovechado en cualquier caso.
En fin, que lo de imbécil del año va a estar reñido, la ministra de vivienda pierde posiciones frente a la de cultura.
Y digo todo esto aún a riesgo de parecer «la persona más agraviada» que alguien conoce ; )

Miércoles, 3 de Noviembre de 2004

han (habían) marginado a Valladolid de los actos del centenario del Quijote.
De Rodríguez era lógico esperarlo, puesto que aborrece la ciudad donde nació y evita que aparezca en su biografía tanto como asomar su dulce talante por aquí, no sea que en León se lo echen en cara, los centralismos palurdos, ya sabéis. Lo de ella, sin animadversión conocida, sólo puede atribuírse a torpeza o ignorancia, pero además la chica es osada. Resulta que la ministra de cultura ha venido a Valladolid en su doble calidad de miembro paritario del Gobierno y actriz debutante en la película que subvencionó siendo consejera de cultura de la junta de Andalucía, aprovechando que la estrenaban en la SEMINCI, y salió trasquilada. La modelo del Vogue apareció en el cine y tuvo que soportar la interpelación de la consejera de cultura de la Junta de Castilla y León (modelo del Marie-Claire, por cierto; si llega a aparecer una concejala de cultura supongo que tendrán que hacerla modelo de «El Semanal», lo que les gusta una foto), que pensó que quizá en persona le contestase ya que las cartas no las respondía, así que rápidamente tuvo que improvisar una especie de desagravio y, tras negar la marginación de Valladolid en los actos del centenario (en la Comisión no lo negará, supongo), prometió la celebración de dos exposiciones. Afortunadamente la Diputación no ha necesitado el impulso de esta chica para conmemorar el centenario del Quijote, y siempre (bueno, ahora no, que la han cerrado para remodelarla), se puede visitar la casa de en la que residió Cervantes aquí.

Casa de Cervantes en Valladolid Si salimos de la calle del Licenciado Vidriera y atravesamos Miguel Íscar, veremos a nuestros pies (caprichos de los ramales de la Esgueva, ahora encauzada) esta imagen, sólo tendremos que bajar las escaleras del Pasaje de Dulcinea y entrar; al salir, podemos comer un arroz con liebre en la misma calle del Rastro. Aunque sea sin subvención ni publicidad, merece la pena.

Lunes, 1 de Noviembre de 2004

Dejemos sentado algo: como soy española (para ofensa de nazionanistas catetos, aunque aquí creo que debería pedir perdón por la redundancia) y de tradición católica (aunque no practique y me niegue, v.gr., a un paripé de bodorrio en una Iglesia, que en algo me tengo que diferenciar de los progres), no celebro jalogüín (en esto puede tener también que ver que no he vivido la «cultura» del adosado+centro comercial). Pero sí celebro la fiesta de Difuntos y el día de Todos los Santos (felicidades, Froilán, por cierto). Esto quiere decir que no me disfrazo. Tampoco voy al cementerio en esa visita anual que mucha gente hace, no me parece mal honrar a los difuntos, aunque en mi casa se prefiere acudir en los cumpleaños de la gente que quisimos y que ya no está.
buñuelosPor tanto en estos días no he visto otras tumbas que éstas y mi único contacto con los espíritus (fantasmones aparte) lo podré tener aquí.
Lo que sí hago encantada de la vida es comer buñuelos, de nata preferiblemente o de crema, por aquello de «el muerto al hoyo…» que reza el sensible refrán castellano, no huesos de santo que aunque son tradicionales también por aquí a mí no me han gustado nunca.
Es buen momento para releer el Tenorio, aunque el Romanticismo no sea mi periodo preferido, o para asistir a alguna de las representaciones que se hacen estos días, o para acudir a ver la casa donde nació Zorrilla, que no sólo es un estadio. Lo bueno que tiene releer el Don Juan Tenorio de Zorrilla es que así no sólo podemos decir lo de no es verdad ángel de amor si nos sentimos un coleccionavirgos o lo de la hidalga compasión, arráncame el corazón o ámame porque te adoro, si aún conservamos virtud que corromper; podemos aprovechar y memorizar otros versos, pasando de la escena del diván a la del cementerio:

Misterio es que en comprensión
no cabe de criatura,
y sólo en vida más pura
los justos comprenderán
que el amor salvó a don Juan
al pie de la sepultura.

No sé por qué va a ser más ridículo un drama fantástico-religioso que un tipo disfrazado de freddy bebiendo como un cosaco esta noche que es la única en la que no maldice el imperialismo yanki, mientras medita si sería bueno proponer en la urbanización hacer una fiesta de «zansguivins dei» : P


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