Carroña

Las catástrofes hacen surgir en algunos humanos, desgraciadamente no en todos, sus mejores cualidades, y vemos heroicidades extremas, casos que nos conmueven en medio de la desolación que sólo somos, dichosos nosotros, capaces de imaginar. Pero no en todos. También habrá siempre quien en medio del caos, dejando aparte casos peores para los que ni siquiera tengo calificativos, se dedique a coger su cámara para retratar la muerte, como aquél padre que luego contaba orgulloso para las noticias: «mi mujer me dijo, llévate al niño, tienes que elegir entre él y tu cámara, pero yo elegà salvar a los dos». La verdad es que la difusión mundial de su «hazaña» parece darle la razón: gracias a detenerse morbosamente en cadáveres de ahogados por las calles de su pueblo ha tenido cinco minutos de gloria, pero a mà me parece miserable.
Como miserables me parecieron las imágenes que acompañaban ayer a esta noticia en el informativo de Antena 3, quizá en otros también, en las que además del amasijo de hierros no hurtaron momentos de brazos, cabelleras, pedazos humanos para retratar una tragedia ¿alguien necesita verlas para comprender que han muerto tres personas?
A veces el buitre no es el que aparece en la fotografÃa.









