Pues nada, que tenemos a los Reyes (q.D.g.) de visita, para regocijo del Hola, porque hay que ver lo bien que lucen estos países en el colorín, en el reino del sátrapa vecino. Previamente se ha condecorado a toda la corte marroquí exceptuando a las mascotas (desde mi punto de vista no han condecorado a ninguna mascota, quiero decir, desde el suyo, me permito dudarlo), una pedrea de condecoraciones, para que luzcan guapos en las noticias del corazón, que por supuesto no se harán eco del terrorista del 11-M que sigue paseando por Tetuán, no sé si esperando ser moneda de cambio para cuando no queden demasiadas pateras y tengan que seguir devorando los hígados de España los marroquíes o quizá aguardando un oportuno accidente, que tampoco son precisamente muy exquisitos a la hora de arreglar los problemas.
Mientras, el rey marroquí ha hecho unas deliciosas declaraciones en el País de Polanco, (que a veces hay que leerlo, sí, y más ahora que las postfiestas exigen dietas depurativas), en las que arremete contra Aznar, él es mucho más amiguito de Rodríguez, que para eso se deja fotografiar con mapas de Marruecos que incluyen Ceuta y Melilla. Y todo un demócrata, como nos gustan aquí.
Y no le pedimos que rectifique porque en primer lugar Aznar se merece todo, faltaría más, y además hay que mirar hacia delante y no me consta que esta vez Moratinos lo haya dicho en medio de los vapores del Burdeos al que es tan aficionado.
Total, que de los bonitos discursos que le han preparado a D. Juan Carlos deduzco que nos desentendemos otra vez de los saharauis, nos interesan mucho más los palestinos, que ahí sí vemos bien lo de la justicia, el territorio y todo eso. En cambio, igual llegan menos pateras; o no.
Bien sabe Mohamed lo que dice cuando llama primo a Juan Carlos.