Puedes nadar con delfines

Dioniso, hijo de Zeus y de Sémele, no fue reconocido como dios desde su nacimiento. Todos, incluida su familia, dudaban de su origen y le hicieron frente cuando, llegado a la edad adulta, empezó a revelar su divinidad y a intentar que la reconociesen. Iba recorriendo las ciudades griegas con su cortejo báquico para revelarse, con resultados bastante negativos que desembocaban en tragedias, recordemos el parlamento que pone EurÃpides en boca de Penteo, rey de Tebas y primo de Dioniso:
Me encontraba ausente de este paÃs, y ahora me entero de los males recientes que agitan esta ciudad. De que nuestras mujeres han abandonado sus hogares por fingidas fiestas báquicas, y corretean por los bosques sombrÃos, glorificando con sus danzas a una divinidad de hace poco, a Dioniso, quienquiera que sea. ¡Llenas de vino están en medio de sus reuniones mÃsticas las jarras; y cada una por su lado se desliza en la soledad para servir a sus amantes en el lecho, con el pretexto de que son, sÃ, ménades dedicadas a su culto! Pero anteponen Afrodita a
Baco.
A todas las que he logrado atrapar, con las manos atadas las custodian mis guardias en la cárcel pública. A las que faltan las cazaré por el monte; a Ino, a Agave, que me dio a luz de mi padre Equión, y a la madre de Acteón, es decir a Autónoe. Y aprisionándolas en mis férreas redes, concluiré con esta escandalosa bacanal en seguida.
Dicen que ha venido un cierto extranjero, un mago, un encantador, del paÃs de Lidia, que lleva una melena larga y perfumada de bucles rubios, de rostro lascivo, con los atractivos de Afrodita en sus ojos. ¡Y éste anda de dÃa y de noche fascinando a nuestras jóvenes con los ritos mistéricos del evohé! Si logro prenderle bajo este techo, le haré cesar de golpear con el tirso y de sacudir su cabellera, ¡porque le separaré el cuello del cuerpo de un tajo! Ése afirma que es el dios Dioniso, ése que estuvo zurcido en un muslo de Zeus, que fue consumido en los fulgores del rayo, junto con su madre, por haber mentido unas bodas con Zeus. ¿Es que esto no es el colmo, y no merece la horca por propalar esas blasfemias, quienquiera que sea ese extranjero? (Bacantes)
Dentro de esta gira, tuvo que ir desde QuÃos hasta Naxo, para lo cual se puso de acuerdo con unos piratas tirrenos. Estos le propusieron subir a bordo de su navÃo, y le prometieron llevarle a su destino, pero la verdad es que habÃan pensado en raptarlo y venderlo como esclavo en cuanto se emborrachase, como era su costumbre, no olvidemos que era el dios del vino. Acetes, el piloto de la nave, no estaba de acuerdo pero el resto de los piratas evitaron que hiciese nada por salvarle. Sin embargo, no hizo falta: el mástil del barco fue invadido por una vid, el viento se calmó, los remos se transformaron en serpientes y la cabeza de Dioniso se cubrió de pámpanos mientras los animales salvajes se postraban a sus pies. Dioniso tranquilizó a Acetes, que temblaba, y con él llegó a Naxo, donde se convirtió en su sacerdote. Pero el resto de los piratas, enloquecidos, se arrojaron al mar, donde fueron metamorfoseados en delfines.

Desde entonces, y para expiar su culpa, los delfines acuden en ayuda de los náufragos, cuidan de ellos, evitan que sean pasto de depredadores y los acercan a tierra firme sanos y salvos.









