Confesión pública
Un fenómeno que no termino de entender son los llamados «programas de testimonio» en los que ante un presentador o más frecuentemente, ante una presentadora que oficia casi de sacerdotisa y finalmente hará un gesto parecido al ego te absolvo en nombre de los espectadores, un representante del pueblo va y desgrana su historia de modo que, con frecuencia también, pone al descubierto sus miserias ante el público que asiste en directo y el que lo ve desde sus casas en el que estará además quien le conozca por motivos de trabajo, residencia, etc. Mi naturaleza utilitaria entiende los casos de aquellos que van porque necesitan dinero, o sea, el que está extremadamente gordo y va con la esperanza de que alguien le sufrague la operación de reducción de estómago («estoy gordo y no puedo salir de casa»), o el que tiene la familia («no conozco a mi hijo pequeño porque no tengo dinero para viajar») o el amor lejos («nos conocimos en un chat y nos separa un océano») y asiste ante la posibilidad de que, a cambio de verle triste, la cadena de televisión pague un viaje y una estancia a quienes añora. Estos entran en la categorÃa de los que entiendo, el que va espera obtener algo a cambio, y proporcionan la audiencia atraÃda por las fatigas ajenas.
Luego están los que quieren reconciliarse con alguien («te puse los cuernos con tu mejor amiga pero estoy muy arrepentido y quiero volver a intentarlo(estar contigo, no lo de tu amiga)»), los que desean dar una noticia que suponen, generalmente con razón, que va a caer como una bomba en su entorno («mamá, soy gay y te presento a mi novio»). Estos me cuesta más entenderlos porque en el caso de la de los cuernos, supongo que es difÃcil perdonarlos cuando lo sabes tú y tu entorno Ãntimo, pero cuando pasa al dominio público y durante meses te van a llamar «la de los cuernos» hasta los taxistas de tu ciudad, yo creo que más que difÃcil es imposible. Y los que quieren dar cualquier tipo de noticia a su familia, yo preferirÃa la discreción para enterarme, no porque se vaya a ocultar después, sino por una cuestión de pudor. Pero como denominador común tienen que son situaciones que van a alterar la vida normal de quienes les rodean, y cabe que hayan pensado que más vale una vez colorado que ciento amarillo, asà que terminan en un rato de comunicar el asunto y que sea lo que Dios quiera.
Y finalmente están los casos que no entiendo de ninguna de las maneras, aquellos que van y cuentan algo que les afecta a ellos pero que no tendrÃa porqué tener transcendencia en su entorno o no más allá de su entorno más Ãntimo, «fui a una despedida de soltero y tengo ladillas» o, mucho más importante, «soy seropositivo».
Esto en la caricatura que suponen este tipo de programas, pero la tendencia a la confesión pública se da en otros ámbitos, y asÃ, cualquier persona que tenga una cierta proyección popular se ve obligada a dar explicaciones de sus enfermedades, a veces con todo lujo de detalles, a veces simplemente notificando que las padecen. Si respondiese simplemente a su necesidad de sentirse mejor, y no lo descarto, me parece perfecto que lo hagan; sin embargo, no puedo dejar de pensar que no responde tanto a eso como al intento de desactivar algo que de no decirlo ellos, podrÃa convertirse en un arma arrojadiza, que saben que si no son ellos quienes hablan, alguien lo hará exponiendo su intimidad de la peor manera en nombre de la libertad de información, y que antes de que esto suceda prefieren disfrazar su confesión pública de gesto altruista. O quizá lo sea.










Añado mi comentario, oh Princesa, con una cinta negra ante los ojos para que no se conozca mi identidad. Es obvio que sin menospreciar el rumbo que toma vuestro relato, me quedo con una expresión que aparece en el subordinado centro de vuestra primera oración, y que es la siguiente: “…un representante del pueblo…”.
yambra 1 de Febrero de 2005 a las 11:18 amPuesto que imagino que por pueblo os referÃs al vulgo y no a un lugar de procedencia, me hallo ante la siguiente encrucijada: o bien ni yo ni mi entorno somos el pueblo, y visto el panorama reniego de serlo jamás, o bien la televisión ha asumido el formato de “La parada de los monstruos” y sólo nos muestra excepciones y ridÃculas cumbres de la involución humana.
Quedad con Dios, oh mi Dama, quizá tengáis contestación para mi disyuntiva. Ladran, luego cabalgamos.
En los que van a esos programas a contar sus miserias y problemas confluyen varios motivos: los “quince minutos de fama” que definió Warhol, lo importante que te sientes cuando hablas de ti mismo y eres el centro de atención (yo postearé sobre eso dentro de unos dÃas) y además la necesidad de confesar, que es algo que tanto la policÃa (los criminales casi siempre terminan por contárselo a alguien y por volver al lugar del delito) como la iglesia católica (necesidad de confesar y necesidad de ser perdonado, que es lo que piden los que a gritos en esos programas proclaman sus miserias: que la gente les entienda y les perdone). En cuanto a la gente ue ve esos programas, lo hace para sentirse bien, por los mismos motivos por los que las malas noticias circulan deprisa y los telediarios se llenan de catástrofes y problemas: les hace sentir bien ver la desgracia en los demás. Tiene un efecto “catárquico”, como ya escribió Aristóteles a propósito de la tragedia griega.
Nicolás 1 de Febrero de 2005 a las 11:21 amValoro la intimidad y no entiendo ese afán de compartir, compartir no es la palabra, más bien exhibir, los detalles de la vida de uno, y si no comparto ni entiendo esto, menos cuando afecta a otras personas a las que se puede hacer daño. Tal vez sea que soy tÃmida o que tengo sentido del ridÃculo, o vete tu a saber, seré rara, pero no veo estos programas porque para miserias y tristezas ya tengo las propias, y la mayorÃa de veces me dan vergüenza ajena… y más cuando a la mÃnima se ponen a bailar ;-pp
monstrua 1 de Febrero de 2005 a las 11:44 amBesos princesa wapa!
Ni entiendo esos programas ni a las personas que los ven.
Jose 1 de Febrero de 2005 a las 1:01 pmYo creo que ciertas cosas hay que lavarlas en casa. Vamos, un amigo mio sale en un programa de esos y le retiro el saludo, a no ser que sea de cuento (como pasa muchas veces) y lo haya hecho solo por dinero.
Niñaaa donde te habias metiooooo?? Eres tu quien yo creo que eres??
Kaperucita 1 de Febrero de 2005 a las 1:23 pmBesitos
Kp
Esos programas son una cagada, la verdad, pero ¡quién no se quedó delante de la tv alguna vez con uno de esos programas!.
Ararat 1 de Febrero de 2005 a las 1:28 pmYo no suelo ver ese tipo de programas, bueno cada dÃa veo menos tv pero hay uno que creo que ya no ponen que se llama ¡La Hora de la Verdad!, sólo puedo decir que me encanta.
pues yo tampoco veo esos programas, cada vez interneteo más en vez de la t.v. pero vamos, como tod@s sé que existen.
(tampoco he entendido nunca porque sale la peña que sale diciendo las cosas que dicen, aunque a mi yayo ese tipo de programación le encanta y es que la “gente” si que los ve).
jio 1 de Febrero de 2005 a las 1:34 pmhace poco estudiando (el cap este de los /**#”, princesa :D) pues me vi uno de esos por la etb y me quedé flipando con el colega que estudiaba.
una mujer que vivÃa con su amante, su marido y su hijo. todos en la misma casa. y la mujer de lo que se quejaba es que eran unos p/*% cerdos.
mi amigo y yo creÃamos que nos morÃamos de la risa. al siguiente invitado hicimos zapping que es a lo que se prestan estos programas….
¡qué rollo de tele tenemos!
y con lo entretenidos que son los “canales blog”.
A mà una vez me intentaron convencer para participar en un programa de Linea 900 sobre adopciones y dijeeeeeeeee … ni harta de vinoooooo asà que menos todavÃa me veo saliendo de protagonista en un programa de estos! Pero hay gente para todo y si ellos son felices y los que “comparten” sus penas también, pues adelante! A lo mejor es una terapia tipo AA o algo parecido
Big 1 de Febrero de 2005 a las 2:33 pmfavorecido como estáis con esa cinta negra que tan misterioso os hace, caballero don Yambra, dejadme que os diga que bien sabéis el sentido exacto en el que empleo pueblo aquÃ, y que de ningún modo podéis estar vos englobado en él; eso que pierde el pueblo y eso que ganáis vos y quienes os leemos. Un beso.
PrincesadelGuisante 1 de Febrero de 2005 a las 2:45 pmNicolás, es que tampoco entiendo los quince minutos de fama al modo Warhol, como algo que la vida nos debe sin haber hecho nada de interés para conseguir esa notoriedad. Sà veo quizá la necesidad de perdón que ahora se traduce quizá en aprobación, pero tampoco entiendo como nadie puede sentirse bien o mejor viéndolo, si ni siquiera lo estilizan, como ocurrÃa en las tragedias. Un saludo.
Mons, me pasa como a ti, tampoco entiendo la exhibición de miserias, y además de mucha vergüenza propia, siento la ajena en muchas ocasiones. Besos, guapa.
Jose, me parece que la mayor parte de quienes acuden son casi profesionales, y lo hacen por dinero, pero aún asÃ, queda una parte que va porque quiere que sus vecino le vean en su peor faceta, no podré entenderlo nunca.
Kaperucita, jeje, me parece que no soy quien crees, aunque tampoco sé quien crees que soy, pero bienvenida, y un beso para ti.
Ararat, siguen echándolo los sábados por la noche, creo XDD Ese es alucinante, ya sabes que yo el dÃa de la crema vaginal estuve hipnotizada viéndolo. Un besazo.
Jio, claro que la gente los ve, si tienen audiencia, es que se ven, ya no digo que gusten, porque otra cosa que no entiendo es como dÃa tras dÃa la gente puede ver algo que le desagrada, pero en fin… A mà me pasa como a ti, que paso más tiempo con el ordenador o leyendo que con la tele. ;))
Ni entiendo al que va a contar sus miserias, ni a la otra parte que acude a plató respondiendo a la llamada del protagonista.
Maribel 1 de Febrero de 2005 a las 2:47 pmCreo que los problemas se resuelven en privado y no montando un circo.
Queda por ver si los asuntos que se tratan son verÃdicos o, como sospecho en la mayor parte de los casos, simples montajes.
Infumables y deprimentes esos programas, no los aguanto.
Big, claro que si ellos son felices adelante, no puedo ni quiero prohibirlo, pero no deja de darme vergüenza ajena, y más aún cuando los testimonios que se presentan se hacen bajo un halo ejemplificador como para dignificar el asunto… :S Besos, guiri guapa.
PrincesadelGuisante 1 de Febrero de 2005 a las 2:55 pmMaribel, opino como tú. También sospecho además que la mayor parte de los casos son montajes, pero ¿y los que no lo son? ¿los que de verdad se desnudan en público? no puedo entenderlo. Un beso grande.
Bueno yo os aviso, que tengo amigos en le medio televisivo, y que muchas de esas personas que van a contar sus miserias, son actores a los cuales pagan, y que hacen la ruta por todas las televisiones, públicas y privadas, si olvidarnos de las autonómicas y las locales. Se cambian el color de pelo, peinado con pelucas, diferentes estilos de ropa, e incluso diferentes acentos y ale, a hacer creer a la gente que son la vecina del cuarto que tiene más miserias que mandada hacer de encargo.
Asà que ya os digo que unos van a contar sus miserias y otros a inventar ajenas. En televisión como casi siempre no debes creerte la mita de lo que ves, y un tercio de los que oigas.
Besosssssssssssssss
makats 1 de Febrero de 2005 a las 3:04 pmChst! Que nadie ponga en duda la utilidad de esos programas. Gracias a uno de ellos me enteré (al mismo tiempo que su madre) de que uno de mis primos lejanos es drag queen y baila divinamente con plataformas de medio metro.
Bruja rural 1 de Febrero de 2005 a las 6:47 pmTodos no son falsos. Hace algunos años que una prima de mi madre, a la que crió mi abuela al quedar ella huérfana, fue a un programa a darle las gracias por haberla sacado adelante cuando era sólo un bebé. Claro que resultó un programa sobre personas adoptadas y las consecuencias de enterarse de serlo… pero que mi prima es real… eso lo juro por Arturo, palabrita del niño Jesús :PPPP
Esther 1 de Febrero de 2005 a las 7:46 pmEsther, no digo que todos sean inventados, sólo digo que hay profesionales de este tipo de programas, cuando no tienen gente suficiente imagino que tiran de los “actores” para llenar hueco. ;-P
makats 1 de Febrero de 2005 a las 8:54 pmA mi no me gustan este tipo de programas, no los veo nunca, y si haciendo zapping el mando se para en uno de ellos, no tardo ni 5 segundos en volver a cambiar de canal. Habrá gente que cuenta su verdad, pero creo que casi todo es inventado. A un primo de una amiga mÃa (jeje, suena lejano y a culebrón, verdad?! :p) le ofrecieron una pasta considerable por salir a mentir en uno de ellos.
Besos Princesa, a ver si dispongo de más tiempo y me pongo al dÃa en los posts!
Binche 2 de Febrero de 2005 a las 10:26 amEsther, lo que dices tú es compatible con lo que dice Makats, como ella explica, es lógico que tengan que echar mano de profesionales porque no creo que exista tanta gente tan desinhibida como para cubrir todos los espacios de testimonio que durante años vienen llenando la tele.
PrincesadelGuisante 2 de Febrero de 2005 a las 11:32 amBruja rural, ¿y tu tÃa que pensó? eso es lo que yo quiero saber siempre, qué puede pensar quien se entera al tiempo que media España de algo que un familiar suyo no se ha atrevido a decirle de forma Ãntima.
Binche, la verdad es que yo tampoco he visto nunca uno, quitando el de la crema vaginal, hasta pensé que lo de «¿puedo bailar?» era un invento de los de homo zapping, pero parece que es cierto, que la gente va, se desahoga, y muchas veces pide que le dejen bailar, buscando supongo que algún cazatalentos esté viendo el programa en ese momento :S
besosssssssssssss
Pues, chica, no dijo ni “mu”. Y los demás preferimos no preguntarle, por si el ataque de histeria. El paso de mi primo por el programa fue algo que se comenta siempre que no estén presentes el interfecto, su madre y, claro está, su abuela.
Bruja rural 2 de Febrero de 2005 a las 9:04 pmUf, sÃ, es mejor ser discretos, porque tiene que ser todo un trago, no tanto enterarse del hecho, como hacerlo al tiempo que todo el mundo.
PrincesadelGuisante 3 de Febrero de 2005 a las 10:45 am