El caso es que yo venía siendo más o menos ordenada, pero ahora quería decir un par de cosas, y tenía como alternativas

a) tocarme el template para poner una especie de tablón de anuncios, o b) hacer un post batiburrillo.

Quizá que sea martes, febrero, carnaval, y que todo el mundo anda pelín bajo de moral o a mí me lo parece, hace que me decida por la opción b, que es la más sencilla. También puede ser pura vaguería, venga, ya lo digo yo antes de que me lo echéis en cara.

Lo primero, gracias a Fernando llegué hace unos días hasta el blog de Nacho Vigalondo que es el autor del corto español que opta a un Oscar y que se puede ver en esa página. El caso es que yo no sé donde ponen los cortos, aquí antes de las películas ponían uno, pero hace tiempo que sólo se ven en la SEMINCI, antes de cada película lo que ponen son escenas de los próximos estrenos, así puedes ver la flota helénica dirigiéndose a Troya hasta que te aprendes de memoria donde está cada barquito. Bueno, pues hacía mucho que yo no veía un corto, y éste me ha gustado. El último que vi, hace años, venía a ser como cinco minutos de campo castellano (seco, lleno de surcos y rojo) y un paisano gritando al final; no entendí gran cosa y ni siquiera puedo achacarlo a haberme dormido, en ese tiempo y sentada no soy capaz de echar una cabezadita. Nada qué ver con el de Nacho Vigalondo que a mí me ha parecido muy bueno y entretenido.

Lo segundo, constatar que las cuentas de gmail son como conejos, hace un tiempo andaba todo el mundo desesperado y racaneaban las invitaciones, de diez en diez llegaban, y ahora en cada cuenta tengo cincuenta, así que si a alguien que pase por aquí le apetece tener una y pertenece al extraño y por lo visto minoritario grupo que aún no la posee, que me mande un correo y le integro encantada en la mayoría. Además ahora se pueden configurar para descargar con programas de gestión de correo como el outlook y tienen otras posibilidades, como usarlo a modo de disco duro; podéis leer aquí una explicación completa y muy buena.