Mis inicios en la delincuencia común
Tenemos que remontarnos a mi más tierna infancia, bueno, no tan tierna, justo al momento en que empezaba a perder los dientes de leche.
Llevaba ya unos dÃas con un diente moviéndose, el primero, lo cual me descubrió una diversión inesperada, que era llevarme la mano a la boca y moverlo de un lado a otro, al principio apenas se movÃa, pero después ya fue cogiendo holgura, y para desesperación de mis padres, yo, que nunca me habÃa chupado los dedos, ni siquiera habÃa usado chupete, al menor descuido, ya estaba hurgando en la boca.
También es verdad que en cuanto descubrà que se movÃa, me contaron la historia del Ratoncito Pérez y me explicaron que cuando se cayese el diente, tenÃa que colocarlo bajo la almohada para que esa misma noche, el Ratoncito acudiese y lo cambiase por un pequeño regalo. Asà que yo estaba impaciente (no sé si lo he dicho, pero paciencia no me repartieron al nacer) por terminar de una vez con aquel sinvivir (también tendÃa al drama).
Pero la casualidad quiso que el diente terminase de soltarse un dÃa que estábamos de visita en casa de unos amigos de mis padres, y en medio del jolgorio por el diente caÃdo, mi madre me advirtió para que no lo perdiese; entonces, una de las niñas de la casa, que era más mayor que yo, me contó que tampoco importaba mucho, porque ella habÃa perdido uno una vez, lo habÃa sustituÃdo por una alubia blanca pequeñita, y el Ratoncito no se habÃa enterado.
Como los niños (y muchos adultos) parecen loros, en cuanto llegué a casa de mi abuela, siguiente escala en la tarde de visitas, le repetà la historia, y ella, una mujer de recursos, urdió un plan que a mà me pareció sencillamente genial: fuimos a la despensa para elegir una judÃa blanca del tamaño de mis dientes, lo que nos llevó un rato; luego subimos a la habitación del mirador, que era donde yo dormÃa cuando me quedaba a pasar la noche, y en una de las dos camas, introdujimos la almohada de la otra para que pareciese que era yo aquel bulto quietecito (cualquiera que me hubiese conocido hubiera sospechado de esa paz, con lo que me movÃa y me muevo en la cama), bien tapadita, «empaquetada» como a mà me gustaba dormir de pequeña y debajo de la otra almohada, la situada en el cabecero, pusimos la alubia blanca que habÃamos escogido con tanto cuidado. MentirÃa si dijese que no pude dormir de la emoción, porque lo cierto es que dormir no me ha costado nunca, jamás esperé despierta al Ratoncito Pérez ni a los Reyes Magos, no como uno de mis hermanos que alguna vez incluso logró verles y hablar con ellos, pero sà me levanté excitada y una vez visto el regalo de casa, estaba nerviosÃsima aguardando el momento de volver a ver a mi abuela. Cuando llegué ese dÃa a su casa, subimos corriendo las dos a mirar la cama, y allÃ, debajo de la almohada, habÃa un libro con los cuentos de Hans Christian Andersen, con dibujos de MarÃa Pascual, que era quien ilustraba casi todos los libros que me regalaban en la infancia y realizaba los dibujos de las mariquitas, que me encantaban.
No importa que luego no haya tenido continuidad, comprendedme, yo estafé una vez con éxito al Ratoncito Pérez y no iba a ir al «diario de Patricia» para contarlo, para eso está este cuaderno.










No temáis, oh Princesa, porque nunca desvelaré éste vuestro secreto.
yambra 11 de Febrero de 2005 a las 1:09 pmQueda con Dios, oh mi Dama, y haced el favor de devolverme la cartera que he de irme.
Yambra, mi señor, habréis de mirar con quien os juntáis fuera de mà que os hurta la cartera, que aunque a mà me veáis pegada a vos, juro (por Sic) que no es en ella donde pongo la mano
PrincesadelGuisante 11 de Febrero de 2005 a las 1:26 pmVamoooooooos, seguro que has hecho cosas peores. Pretendes que nos creamos que en esa estafa está tu lÃmite de maldad y delincuencia? Estaré atento los próximos dÃas por si el alcohol o una insolación de primavera adelantada te hacen soltar algo más escabroso
Voy 11 de Febrero de 2005 a las 1:29 pmEl ratoncito Pérez vive en la puerta del Sol, concretamente en una zapaterÃa de la calle Arenal y parece ser que se enteró del engaño por tu blog y creo que te está preparando una demanda. Mañana tengo que pasar por ahÃ, me enteraré de lo que está planeando y ya te contaré, pero creo que está muy enfadado.
Ararat 11 de Febrero de 2005 a las 1:38 pmBesos
Leches, que buena idea. Voy a probar yo.
Yabu 11 de Febrero de 2005 a las 1:49 pmVoy, soy buena, casi santa, desde luego, angelito, como echo de menos los muñequitos aquà para que me veas la carita de buena XDD Habré hecho cosas peores, pero no querrÃa yo perder tanto el pudor como para contarlas aquÃ, jajajaaaaaa
Ararat, mantenme informada, pero creo que podré convencerle de que era inocente (por aquel entonces todavÃa sà ;)) Besos
PrincesadelGuisante 11 de Febrero de 2005 a las 1:53 pmYabu, pero cuéntanoslo luego
Cuántos gratos recuerdos debemos a nuestros abuelos… y qué cándidez la nuestra!
sosti 11 de Febrero de 2005 a las 2:38 pm******
Ayer en clase, tuve a 9 niños haciendo cola para enseñarme como movÃan los dientes y/o los agujeros correspondientes de los que ya habÃan caido! Más majos ellos, ainsssssss .. yo también creo que has hecho cosas peores, tÃa, no cuela
xxxxxxxxxxxxx
Big 11 de Febrero de 2005 a las 2:58 pmUhmmmmmm yo creo que aquà la que maquinó la estafa fue la abuelita, y tú fuiste cómplice con nocturnidad y bla bla bla… Sin duda es el comienzo de una carrera delicitiva infantil que nos deparará algún otro episodio, nu?
jejejejejeje otra que casi no tuvo infancia, si es que no se puede ser buena, que luego nos toman por tontas ;-P
muasssssssssssssssssssssssss
bruja del Norte 11 de Febrero de 2005 a las 3:05 pm¿Para que cojones querra el ratoncito perez tantos dientes?
manolito 11 de Febrero de 2005 a las 4:02 pmYo conozco un tio de Soria que los compra a mejor precio y luego se los revende a él. Eso si, a él no le das alubia por diente que tiene una lupa muy potente.
Qué historia más bonita! Me encanta, qué añoranza a la cándida niñez. Tengo guardado un papelito de mi hijo mayor, pone esto escrito con su letra de 8 años de entonces:
Binche 11 de Febrero de 2005 a las 4:46 pm“es para ti, Ratoncito Perez. Es el primer Paleto que se me cae”. Se esperaba una buena recompensa, jaja, el diente normal cotizaba a unos 2 euros, pero él debió pensar que el primer paleto valÃa más.
Aynsssssss, un baberooo polfavol!
Besos
Ups…lo siento..creo que alguien por fin tiene que quitarte la venda de los ojos: el ratoncito Perez no existe… Siento tu desilusión pero es mejor vivir en la triste verdad y no en la feliz ignorancia.
Puedes seguir estafandoles a ellos 
Jose 11 de Febrero de 2005 a las 5:37 pmEso si, te puedo garantizar que los Reyes Magos si que existen, asà que no esta todo perdido
Ô_Ô
Pero José… no hablarás en serio, verdad?!?!!
:PPP
Esther 11 de Febrero de 2005 a las 6:29 pmSosti, es cierto, además ellos eran siempre más indulgentes porque no tenÃan que educarnos. :***
:******
besosssssss
A los Reyes no los estafo, los llevo al borde del coma etÃlico y ya es coser y cantar XDD
PrincesadelGuisante 11 de Febrero de 2005 a las 7:02 pmBig, no, no, tú sabes que yo soy buena, ¿acaso no lo parezco?
Bruja, jajajaaaaaaaa, desde luego fue idea suya todo el teatrillo
Manolito, es más raro lo del señor de Soria, jajajaaaa
Binche, jejeje, qué listo, como el paleto es más grande, vale más ;)) Besos con babero
Jose, tú mismo, pero yo creo que con la venda en los ojos estoy monÃsima, mÃrame bien y dime luego si prefieres quitármela
Esther, ya ves, destrozándonos las ilusiones, sin piedad, snif. Desde luego… :PP
Es una lástima, pero esto no lo va a poder leer mi hija.
Encantador, princesa. No la estafa, el cómo lo cuentas.
amanda 11 de Febrero de 2005 a las 7:35 pmBesitos.
¿Cómo que el ratoncito Pérez no existe?
Pickles, la bruja rural 11 de Febrero de 2005 a las 8:39 pmMamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!
Bueno, pues ese lado oculto de tu personalidad, ese lado oscuro de algunos de tus rextos, esa personalidad subterránea, debajo de la otra más transparente y hasta luminosa, ese reverso misterioso y sugerente, ya sabemos de donde viene.
Roberto Zucco 11 de Febrero de 2005 a las 9:20 pmLo que no me ha quedado claro es su el Ratoncito Pérez existe de verdad o no. ¿Me lo puedes aclarar, Princesa?. Roberto Zucco.
Cuando despiertas del sueño de la niñez, te das cuenta que el ratoncito es el Sr. Perez, tiene una clÃnica dental, por quitarte el diente te cobra 50 euros. Y no veas lo que te cobra por ponerte otro, que seguro que lo ha conseguido de un niño y por un par de euros.
Sider 11 de Febrero de 2005 a las 10:00 pmQue bonita era la vida cuando se miraba desde menos de un metro de altura.
Amanda, no sé si poner unos rombos a la entrada del post, pero de todas formas, yo creo que los niños de ahora son mucho más espabilados de lo que fuimos nosotros. O sus fantasÃas son otras. Muchos besos.
Respecto a si existe… yo creo que las cosas existen cuando las creamos para alguien, asà que sÃ, para todo el que esté cerca de mà habrá siempre Ratoncitos, Reyes, hadas, duendes y otros seres mágicos que todavÃa no tienen nombre pero que ya irán siendo bautizados. Un beso.
PrincesadelGuisante 12 de Febrero de 2005 a las 3:23 pmPickles, sà existe, nos hacen creer que no cuando ya hemos cambiado todos los dientes de leche para que no nos pasemos la vida añorándolo ;)) Besos
Roberto Zucco, me sorprendes, yo siempre he pensado en mà como en una esfinge sin secreto, como la de Wilde
Sider, la niñez, cuando es feliz aunque desgraciadamente muchas no lo son, es un paraÃso precario porque tiene fecha de caducidad, pero afortunadamente el niño no lo sabe y lo disfruta como se tienen que disfrutar los placeres, como si fuesen eternos, sin detenernos en su principio ni pensar en su final. Besos.
Cuando veo a los niños(aparentemente) felices jugando en el patio del recreo, pienso en la cantidad de exámenes que tienen que pasar para llegar al punto en el que estoy…
Y la verdad es que me consuela. Será que soy muy malo, o será, simplemente, que cada edad tiene su disfrute y sus propias dificultades. Ahora ya no se rien de ti porque te han quitado el bocata (aunque estamos pagando una hipoteca a 30 años, que no se que es peor…)
Fernando 13 de Febrero de 2005 a las 7:28 pm¿tú también te ves atraÃda por el lado tenebroso de la fuerza ;-ppp?
mons 14 de Febrero de 2005 a las 8:03 amjajajajjaaj he disfrutado de la historia, tu abuela fantástica, y tu, menuda pilla! jajajajaja
qué bonita la niñez!
Este pequeño delito no habrÃa pasado impune si hubieras tenido un padre que guarda todos los dientes de sus hijos, y el primer mechón de cabello que se les cortó, y la pulserita que les pusieron, con su nombre, al nacer, en la maternidad… como un padre que yo conozco bien.
Nicolás 14 de Febrero de 2005 a las 9:46 amMe ha encantado la referencia a MarÃa Pascual. Cuántos grandes artistas sin reconocimiento… a mà me emocionó, hace años, descubrir que sus ilustraciones también se publican en libros en el extranjero.
Fernando, creo que eres malo
De todas formas la niñez tiene un algo de poder recurrir a lo seguro que pierdes cuando eres mayor, al menos la mÃa fue asÃ; luego todo es circunstancial.
Nicolás, en mi casa creo que los fetiches han sido otros, nada orgánico. Sà guarda mi madre algún arrullo, algún babero, una faldita (bueno, pichi) de cuero muy mona en azulón de cuando yo era pequeña, ese tipo de cosas, pero dientes, cordones umbilicales, uñas o pelo no. Respecto a MarÃa Pascual, me encantaba, cuántas veces habré calcado sus dibujos con todo cuidado para darles luego color… sin embargo, apenas he encontrado referencias sobre ella en la red.
PrincesadelGuisante 14 de Febrero de 2005 a las 12:40 pmMons, cada vez con más insistencia me atrae, jajajaaaaaaaaa
Un beso para los tres
quiero que estos inicos esten en mi msn
mery 21 de Junio de 2005 a las 2:58 am