Parece que desde el Ministerio del Interior están planteándose, después de atacar el uso del teléfono móvil, prohibir que se fume cuando se conduce. Me parece bien. Quizá porque a mí me falta coordinación no he terminado de entender nunca como la gente puede usar una mano en el volante, otra en la palanca de cambios y otra en actividades diversas dentro del coche; quizá no es coordinación, lo que me falta es una mano porque suman tres. Es cierto que fumar mientras se conduce es incómodo, porque cuando tienes que usar las dos manos para el volante, o cambiar de marcha precipitadamente, el cigarrillo es un estorbo: si va en la mano, porque dificulta su movilidad, si lo dejas en la boca, porque el humo ciega tus ojos y además te da una imagen de pianista de jazz viejecito que no favorece nada, y ya que previsiblemente vas a atropellar al cojo que cruza el semáforo en rojo, al menos que lo último que vea sea algo agradable. Cabría dejarlo en el cenicero, pensaréis; pues sí, pero ahora ya no llevan ranuritas para que se sujete, así que en la siguiente curva puede tranquilamente terminar sobre la alfombrilla, encendido, y no sé si es peor dejar que arda todo o agacharte en marcha para recogerlo.
O sea, que el problema es llevar las manos donde no debes, en el cigarrillo, en el teléfono, en la mano, en la rodilla o en cualquier otra parte accesible de tu pareja… esto último pensaréis que no es tan grave; pues dependerá de la pareja, digo yo, y como no vamos a andar tomando en cuenta factores como el tiempo de relación (a más tiempo menos peligro de distracción), la atracción (cuanta más, mayor peligro), o lo bien que responda al estímulo (esto no necesita explicación ¿verdad?), pues mejor lo prohibimos en todo caso.
Y nada de limpiezas de orificios (propios, ajenos aún no lo he visto) cuando uno conduce: ya que por la vía de que es una guarrada no podemos erradicar la costumbre, a ver si por la de la seguridad vial convencemos a alguien de que meterse el dedo en la nariz o en la oreja es peligroso y pone vidas en peligro, además de dar mucho asco.