El rapto de Europa

Zeus, el más poderoso de los dioses, era un conquistador insaciable. Pudiera parecernos que teniendo tanto poder sus aficiones rijosas no encontraban obstáculos, pero Zeus altitonante tenÃa la misma traba que tiene el más común de los mortales: una esposa vigilante. Este pequeño inconveniente era solucionado por Zeus no mandándola de veraneo, sino metamorfoseándose él mismo en animales variados.
Un dÃa vio Zeus a una joven jugando en una pradera con sus compañeras, se informó y supo que era Europa, la hija de Agenor, rey de Fenicia, y su esposa Telefasa; entonces, trazó un plan para poseerla. Mandó a Hermes conducir el ganado de Agenor a la pradera donde solÃan estar Europa y sus compañeras y él se unió al rebaño transformado en un hermoso toro blanco. Europa, atraÃda por su rareza y prendada de su belleza se acercó, y viendo que era manso como un cordero, comenzó a jugar con él, primero con menos confianza, después acariciándole y finalmente montada en su grupa. El toro, con Europa sobre él, se dirigió lentamente hacia el mar y una vez en la orilla, comenzó a nadar rápidamente alejándose de la costa, momento que recoge el cuadro de Tiziano, atravesando el mar hasta la isla de Creta.
Una vez en Creta, Zeus reveló su identidad a Europa, yació con ella y, aparte de varios regalos, le dio tres hijos: Minos (el que recibió el famoso toro de Posidón, ese regalo que tanto le gusto a PasÃfae, su esposa), Radamantis (segundo marido de Alcmena, después de morir fue erigido en Juez de los Infiernos debido a su reputación de equidad) y Sarpedón (rey de Licia).
Cuando Zeus dejó a su amante estableció otra costumbre que después se ha venido observando a lo largo de los siglos: la casó con otro. En este caso el agraciado fue el rey de Creta Asterión, que reconoció a los hijos de Zeus y tuvo además con Europa una hija, Crete.
Algunas voces dicen que nada tiene que ver que nuestro continente (del que tanto vamos a oÃr hablar este fin de semana) se llame asà con esta Europa, pero a mà me gusta pensar que es en su honor, como la metamorfosis de Zeus en toro está representada por toda una constelación en el cielo, la de Tauro.














