los trampososHay una vieja película española, de cuando el cine español llenaba las salas y no había televisión en toda España, en la que Toni Leblanc y otros escenifican con todo lujo de detalles el timo de la estampita. Pese a lo didáctica que era, durante años la gente ha seguido cayendo en este timo, igual que siempre hay quien se detiene frente a las mesas de los trileros dispuesta a descubrir donde está la bolita, por más que la policía y el ministerio avisen de que es un timo y no un inocente juego.
Pero claro, los tiempos avanzan y los tramposos ya no necesitan acercarse en parejas de tonto-listo a las estaciones de tren para cazar al paleto, ahora sólo tienen que esperar cómodamente a que la gente desde sus casas marque un número de teléfono de los de tarificación adicional (803, 806 y 807) esperando decir correctamente el color del caballo blanco de Santiago mientras en la media hora que dura su espera ve como las llamadas anteriores recorren el arcoiris con sus respuestas sin acertar.
Nunca podré entender que se llame más de una vez a estos concursos, la primera puedo hasta disculparla, igual que no entiendo que se pongan mensajes para que salgan en la pantalla durante cualquier programa de televisión; porque si yo quisiese decirle a alguien «kriño te boi acer de todo esta noxe», preferiría que nadie me viese escribirlo así.