la senda es peligrosa…

Yo espero vacaciones tras vacaciones que la DGT adopte esta bonita canción como fondo de su campaña, pero nada, prefieren cosas más modernas y luego dejan suelto al director general para que dé un titular:

«Ahora, cuando un conductor vea que se le ordena parar desde uno de estos coches pensará: la he cagado», dijo el director general de Tráfico, Pere Navarro.

Alguno dirá: pues es verdad que pensamos eso si la guardia civil nos da el alto tras cometer una infracción. Vale. Seguramente. Pero ¿por qué ese empeño en decir todo lo que pasa por nuestra mente? ¿Acaso no decimos «voy al cuarto de baño» cuando vamos a cumplir alguna necesidad básica? ¿tenemos acaso que informar a quien comparte casa o un café con nosotros de lo que vamos a hacer allí?

Supongo que el origen del asunto tiene que ver con la cantidad de niños y ancianitos que un político tiene que besar en campaña, que uno está tan tranquilo y de repente llega un militante y le pone una criatura encima, pasándosela por el traje como los devotos pasan a sus hijos por el manto de una Virgen. Eso tiene que marcar.

No sé si siempre ha sido así, porque yo no recuerdo los modos de la democracia orgánica, y ya todos los políticos que he conocido son estos de la democracia sin adjetivo (afortunadamente, porque a la democracia los adjetivos le sientan tan mal que la desnaturalizan por completo). La verdad es que cuando una lee los diarios de sesiones de principios del siglo pasado, hasta las amenazas de muerte a la oposición estaban mejor formuladas, con un lenguaje más cuidado. Ojo, que no estoy prefiriendo una barbaridad bien dicha a una ordinariez sobre cualquier cosa, no es lo uno o lo otro, digo yo que también se podrá trabajar para los ciudadanos, o por Dios, la Patria y el Rey si es que queda alguno, cuidando el lenguaje y no suponiendo que lo único que entendemos todos es el lenguaje de cantina (y cantina de cuartel, que debe de ser más, por tradición). Pero es que se empieza mutilando la «de» de los participios (cuidao, votao, estropeao, aunque igual eso es hecho diferencial de algún lugar), y se termina diciendo «la he cagao». Manda güevos.