Mear desde el trampolÃn
Hace algún tiempo decidà lanzarme sin complejos a predicar el buen gusto (el mÃo, reitero, ya he dicho que sin complejos), a difundir el estilo desde la bitácora, oye, que cada uno la tiene para lo que quiere. En realidad sospecho que es porque después de durante algún tiempo haber querido ser la que gateaba por la barra del bar enfundada en el vestido rojo (sin emborracharse previamente, que es lo que tiene mérito), pasé a desear ser la comentarista de estilo de alguno de esos programas en los que la presentadora sale en la cabecera mostrando diversos perfiles a cámara lenta, con un culto a la personalidad que ya querrÃa para sà cualquier totalitarista de los que aún quedan.
Para comentar la moda no creo yo que sirviese, porque mi natural sobriedad me impide la exuberancia de adjetivos necesaria para convertir el vestido de una modista en la creación de una diseñadora, eso es un trabajo que requiere más imaginación, y encima en esos programas suelen preferir que lo haga alguien calvo y gay como el propio diseñador tipo, lo cual no deja de ser una paradoja, que el dictado de la moda lo hagan unos señores a los que las señoras no les gustan, o sólo les gustan cuando se parecen sospechosamente a un efebo de la Costa Azul, asà vamos, que no nos limamos las caderas de milagro (de milagro, y porque tiene pinta de doler).
Descartado entonces que yo pueda sin padecer construir fluidamente frases del tipo «el drama y la fiesta se fusionan para hacer rozar los tobillos o descubrir las rodillas» si lo que quiero decir es que Fulano ha presentado faldas cortas y largas, y viéndome incapaz de llamar «columna de raso negro» a un vestido, por mucho que lo firme Lagerfeld, pensaba que lo natural tendrÃa que ser aspirar a informar a las habitantes de Orejilla del Sordete (y que no se ofenda nadie de Orejilla del Sordete, lo pongo a tÃtulo de ejemplo) de lo ideal que es recorrer la rue Rivoli, la rue Cambon, la place Vendòme, viajar a cuenta del programa para ofrecerme como conejillo de indias en todo tipo de masajes y tratamientos, recomendar la mejor maison de beauté y el mejor balneario, en fin, ese tipo de cosas.
Yo sospechaba que habÃa que empezar por lo básico, asà que ya me dediqué en su momento a los calcetines y a los mondadientes, pero no sabÃa que habÃa que ir más allá, no lo he descubierto hasta el viernes, justo cuando volvÃa toda pÃa de ver el pregón para el Sermón de las Siete Palabras (otro dÃa lo cuento, que en Valladolid también tenemos Semana Santa, aunque en la tele no lo sepan o lo sepan poco).
Regresaba a casa, en medio del silencio de la ciudad, la mitad de los habitantes y todos los turistas en la Plaza Mayor, asistiendo al Sermón o rondando cerca, y la otra mitad con el ritmo cansino de los dÃas de fiesta, sin haber salido aún de su casa, cuando al acercarnos a una callecita estrecha, ya muy cerquita de mi portal, escuchamos un ruido sospechoso: «crick, crick, crik». Al entrar en la calle, el ruido cesó, y no habÃa nadie más que un hombre de cuarenta y tantos años en el balcón del primer piso, por discreción tampoco miramos mucho. Pero justo cuando le rebasamos, volvimos a sentir el ruidito «crick, crick, crick», y claro, nos dimos la vuelta para mirar al único ser vivo que habÃa en ese momento allÃ, aparte de nosotros. TodavÃa tiemblo al recordar lo que vi. El sujeto estaba ¡¡¡cortándose las uñas!!! con un cortauñas, claro, en el balcón, asomaba los deditos, y los despojos caÃan directamente sobre la acera. Aunque volvÃamos con la cámara de fotos, nos dio hasta apuro sacarla, y además, el hombre estaba en un primero, si apunta bien nos da con una uña en el ojo, asà que no hay fotos, para suerte vuestra.
Para que no queden dudas por si el vecino lo lee: las uñas se las corta uno a solas, como mucho puede usar el pulidor para abrillantarlas delante de alguien de confianza con quien se vea obligado a vivir.
SÃ, sÃ, podÃa haber sido peor, podÃan haber sido las uñas de los pies, o que hubiese cogido a su pareja en lugar de un cortauñas y que la pareja se las fuese cortando a mordiscos, no sé, si me pongo a imaginar, seguro que doy con cosas más asquerosas, pero de lo que yo he visto en mi vida, eso es lo más guarro sin duda alguna.
Porque lo de mear desde el trampolÃn, la verdad es que no lo he visto.










Mujer mira el lado bueno, al menos paró cuando pasabais debajo… :))
Seguro que lo hacÃa por que la calle la barren los señores barrenderos pagados con los impuestos de todos, y oye, una uñita más o menos no les va a suponer gran esfuerzo. Pero al pobre hombre sacar la aspiradora para limpiar su pequeña vendetta particular contra sus uñas, le iba a suponer un riñón al menos
Bruja del Norte 28 de Marzo de 2005 a las 2:09 pmLástima de foto, cachis!!! :))
Yo le habrÃa dado dos voces para que posara, y le habrÃa hecho las “afotos” con un par. Y si se mosquea, pues puerta y a correr, que con instantáneas de ese calibre se te abre tu entrada en el periodismo de información.
dockof 28 de Marzo de 2005 a las 2:18 pmUn par de besos sin uñas, Guis.
¡Qué guarrerÃa! (lu)
Ararat 28 de Marzo de 2005 a las 2:21 pmLo el trampolÃn no lo he hecho nunca pero una vez me puse a mear a la gente que pasaba por debajo de mi casa… ojo, tenÃa tres o cuatro años y sólo lo hice una vez, que para colmo me pilló mi madre y todavÃa recuerdo la bronca.
Besos (o)
No sé si me resulta más estremecedor ese crick, crick o el hecho de que el el buen hombre haya parado mientras pasábais. Eso significa que es consciente de que está feo y no se hace, no? Poresico, es guarro, lo sabe, y no consigue desengancharse
Besos, Mademoiselle, y no renuncies a la idea de convertirte en comentarista de moda y belleza, para los petimetres de la haute couture, fatal, pero anda que no nos ibamos a reir nada! :)) (K)
Maribel 28 de Marzo de 2005 a las 2:39 pmComparto contigo la intención de ser comentarÃsta de moda. Como no soy ni gay ni calvo, digamos que va a ser imposible que cambie mi trabajo y dirija mis pasos hacia esos mundos. Tampoco estarÃa mal trabajar de “personal shopper” pero creo que los requisitos son los mismos.
Un Fosforo 28 de Marzo de 2005 a las 3:08 pmEn cualquier caso, cortar las uñas en una terraza no es muy distinto de cortarlas apoyado en un coche en medio de la calle Goya en Madrid (lo và la semana pasada) …;)
Era un pedazo de guarro, pero no lo son menos los que orinan en las calles con bastante más de 4 años (ararat entonces tenias dispensa por la edad), los que hacen pelotillas al volante en los semaforos, los que huelen a tocino a primera hora de la mañana, etc, etc, etc, …..(lu)(lu)(lu)(lu). Hay mucho cerdo suelto.
Fray Barriga 28 de Marzo de 2005 a las 3:11 pmUn beso desde mi convento
En Semana Santa pude presenciar a un señor entrado en años que escupÃa al suelo mientras pasaban penitentes de la procesión que estábamos viendo.
Gallipato 28 de Marzo de 2005 a las 3:24 pmEra tan higiénico que habÃa reservado un pequeño rinconcito junto a una papelera para esparcir su flema; solÃa acudir a él cada cinco minutos, y tenÃa un encantador charco formado. Vamos, yo hasta tuve la tentación de chapotear en él con mis patitas, y con un poco de suerte salpicarle en la cara. Lo malo es que soy tan pequeño que las salpicaduras irÃan todas hacia mÃ, asà que me lo pensé mejor y decidà seguir admirando el cortejo.
jajajajaja brutal el post, princesa!! Personalmente creo que tus consejos nos pueden servir mucho más que los de los comentaristas de moda … vale, no volveré a cortarme las uñas en el balcón
jajajajajajaja
Big 28 de Marzo de 2005 a las 4:06 pmBruja, realmente pasábamos enfrente, pero claro, la calle es estrechita, justo en lo que cabe un coche. Desde luego, este guarrete presuntamente humano aprovecha bien los impuestos que paga

dockof, jajajaaaaaa, quizá eso es lo lógico, sÃ, tampoco tenÃa que correr mucho para refugiarme en casa y además no llevaba tacones, pero ¿y si se queda con mi cara, eh? :$ Besos con uñas, eso sÃ, con manicura hecha
Ararat, jajajaaaaaaaaaaa, qué fuerte, pero qué ideas tienen los niños, tan inocentes, tan puros, tan… jajajaaaaaaaaaaaaaaaa Besos.
Maribel, justo, es un guarrete vergonzante :)) En serio, yo creo que lucirÃa monÃsima explicando sobre mis manolos cómo tomo el té en el Crillon o algo asÃ, o luciendo en primicia alguna joyita de Bvlgari para la siguiente temporada (A)
Un Fosforo, llevamos mal camino, me parece
Y sÃ, lo de hacerlo en medio de la calle Goya, sobre un coche o sobre lo que sea, es cochinote también :S Un beso, futuro colega 
Fray Barriga, lo de mear en la calle aquÃ, gracias a las multas, se ve menos, aunque las fachadas de casi todas las iglesias tienen en algún lado la sombra de un reguerito sospechoso :S Lo de las pelotillas al volante es muy asqueroso, y yo sospecho que muchos alcances en ciudad tienen lugar por eso, porque se les pega la mano y no pueden cambiar la marcha a tiempo. Un beso.
Gallipato, a mà me parecÃan cochinos también los deportistas cuando escupÃan, habÃa un saltador que era un aspersor, pero me contaron que tenÃa una explicación fisiológica (ya no la recuerdo, algo de eliminar adrenalina, o asÃ) y siempre que veo a un señor escupiendo pienso que igual les ocurre que en eso son distintos a nosotras, que cuando llegan a viejos, además de la próstata, tienen lo de la adrenalina (o lo que fuese aquello). Pero fuera de este ramalazo comprensivo que me ha dado, tienes razón, es un asco
Tú no chapotees en eso ni aunque te crezcan las patitas
Un saludo, y bienvenido.
Big, luego los recopilaré, y haré el manual de estilo
Ayssssss, no me digas que te he convencido, jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa (K)
PrincesadelGuisante 28 de Marzo de 2005 a las 4:06 pmPuf, realmente estremecedor, desde luego, pero es que con eso de las uñas hay todavÃa mucho cerdo suelto que piensa que ver volar sus excrecencias es lo más natural del mundo.(lu)
Reyes 28 de Marzo de 2005 a las 5:08 pm¿No hay trampolines en Valladolid? ahh, hay que salir un poco por ahÃ, viajar, ver otros sitios, coger un poco de culturilla…
Nicolás 28 de Marzo de 2005 a las 5:43 pmTremendamente aceptado, Guiss, el tratamiento que le das a eso.
Wolffo 28 de Marzo de 2005 a las 5:57 pmHe de confesar que, por un momento me sentà sobrecogido, pensando en los deditos de los pies asomando por entre los barrotes y los viandantes obligados a viandar con paraguas antinucleares…
Me parece un hallazgo la onomatopeya.
Y sigue, por favor, iluminando nuestros caminos con la sabia rectitud de tu sobreidad pucelana, que los que zozobramos entre lo vulgar y lo sublime sin saber muy bien a dó acogernos, te lo agradecemos.
Un beso, reinona.
(lu) (lu) (lu) (lu) :X
mons 28 de Marzo de 2005 a las 6:12 pmjajaja me parto, yo he visto espolsar las alfombras por el balcóndejando caer sobre los pobres viandantes pelos, pelitos y demas restos y a una chica joven con unas tijeras cortandose los pelos de las piernas en la puerta de una tienda(esto último en un pueblecito de Brasil) Pero que pelos!!! CreÃa que era un tio
besitossssss
grata 28 de Marzo de 2005 a las 6:43 pmJuas. Lo mÃo es peor. Trabajo en un Juzgado, que es un sitio al que la gente suele acudir casi con reverencia (la misma que ponemos en el rostro cuando nos cruzamos con la benemérita en la carretera). Pues bien, hace un par de meses estaba yo escribiendo tan tranquilita en mi sitio cuando, a un par de metros, pude oir ese crick crick. Levanto los ojos y ¡nomelopuedodecreer! (gracias, Wolffo): habÃa un tÃo cortándose las uñas apoyado en la fotocopiadora. Tan pancho. Mientras esperaba a prestar declaración.
Le dije: ¡oiga! ¿no podrÃa hacer eso en el baño, o en la calle? (sÃ, lo reconozco, le sugerà lo de la calle, pero eran los nervios del momento). Me respondió: ah, perdón. Y feliz como una perdiz, el guarro.
Hala, crickbesos.
Pickles, la bruja rural 28 de Marzo de 2005 a las 7:00 pmAy, una cosa. Un amiguete me contó… bueno, mejor no lo cuento, que es una parida.
Wolffo 28 de Marzo de 2005 a las 7:06 pm(esto, me doy cuenta también es de malÃsima educación)
Se ve que hay gente para todo (lu)
cocholate 28 de Marzo de 2005 a las 9:41 pmSea como sea, has conseguido hacer una de las bitácosas mejores, más inteligentes y mejor escritas del panorama blogero. Y no es un piropo. Es, sencillamente, verdad.
Roberto Zucco 29 de Marzo de 2005 a las 4:33 amReyes, sà es verdad que todavÃa hay mucho marrano :S
Nicolás, jeje, dejando aparte lo de ver mundo, que es verdad y nunca es suficiente, en Valladolid ya no hay trampolines que yo sepa, porque los de las piscinas ha habido que quitarlos en nombre de la seguridad de los ciudadanos, y foso de saltos no tenemos
Wolffo, la verdad, no sé si hubiese empeorado de ser los pies :S Espero llegar a saber lo que te contó tu amiguete, seguro que puedes hacer un artÃculo con ello
:L
Mons, te va a dar algo, has echado hasta la primera papilla
Grata :O lo de la ¿depilación? en la calle sà que supera cualquier imaginación por guarra que sea, la verdad :S :L
Pickles, yo creo que al juzgado sólo acude con reverencia ya la clase media-media, algún sector social ha hecho del Juzgado su casa, por el tiempo que pasa allÃ
Claro que lo de su casa yo lo hubiera puesto en plan metáfora hasta que te he leÃdo, lo de ir allà a cortarse las uñas en un tiempo muerto no lo habÃa visto; el siguiente paso es hacerlo ya delante del Juez testificando (no digo deponiendo, que sólo nos faltaba que equivocasen la acepción :P) (K)
cocholate, jajajaaaaaaaaaa, sÃ, es de no dar crédito
PrincesadelGuisante 29 de Marzo de 2005 a las 10:13 amRoberto, muchas gracias :$
¿Y qué me dices del asunto de hablar de enfermedades en público? Mirusté, tengo un furúnculo…, lo que pasa es que a mÃ, los juanetes…, sÃ, sÃ, pero con hemorroides… no me joda, oiga, no me jhoda…
Yo no lo soporto.
Wollfo 29 de Marzo de 2005 a las 11:45 am:F
Jose 29 de Marzo de 2005 a las 12:04 pmEs curioso que en nuestra civilización tengamos por asqueroso cualquier producto material que nuestro cuerpo genere.
Bueno, quizás menos el pelo. Cortarse el pelo en publico no parece que este mal visto.
Desde luego que son convencionalismos sociales porque los romanos usaban las letrinas no solo para lo que estan hechas sino también para conversar.
(lu)
Wolffo, sÃiiiii, jajajaaaaaa, y lo peor no es cuando hablan de ellas, lo peor es cuando además se empeñan en enseñarte el grano «mira, mira qué de pus» (lu), que yo en ese momento sólo puedo desear que la próxima vez les salga en alguna parte que sólo pueda ver su pareja, y en posturas raras
Jose, en realidad no «cualquiera que nuestro cuerpo genere», a mà lo que me da asco es lo que generan los cuerpos ajenos
Cortarse el pelo en público… hombre, en la peluquerÃa no está mal visto, si algún vecino se pone en el balcón, dejando caer los pelillos a la calle, prometo que me quejaré igual que con las uñas. Y para conversar no me digas que no prefieres un café, incluso el banco de un parque 
PrincesadelGuisante 29 de Marzo de 2005 a las 12:47 pmTened mucho cuidadito porque yo se de alguien que después de cortárselas sacudÃa las mondas por el balcón y el cortauñas fue un dÃa a tomar por culo. Menos mal que no le abrió la cabeza a nadie. Esto lo contaba sin el más mÃnimo rubor y detrás de una apariencia fina y escrupulosa.
Ayder 29 de Marzo de 2005 a las 1:38 pmpos yo no sé qué pensarÃa de uno que se corta el pelo en la playa, por poner un poné…
Wolffo se mea 29 de Marzo de 2005 a las 7:33 pmAyder, jajaaaaaaaaaa, claro, sin rubor, mira qué apañadito, jajajaaaaaaaa (LU)
Wolffo se mea (pero no desde el trampolÃn), yo sà sé qué pensarÃa: que es un cochino. Por cierto, que en la playa la gente se expurga por parejas (lu), y las mujeres suelen llevarse unas pinzas de depilar que cuando son para quitar un pelillo extraviado tienen un pase, pero es que las hay que se depilan pelo a pelo :S
PrincesadelGuisante 30 de Marzo de 2005 a las 9:42 am