Conjunto vacÃo

Hay fechas que tienen canción, como hoy, y hacen que desde que he fechado lo primero que he escrito esta mañana, lleve cantando mentalmente (hoynoqueee da ca-si naaadie de losdeantes y los quehay han cambiaaaaaado sÃiiii). Y además, tener la fecha en la cabeza me va a ayudar a recordar que tengo que felicitar a Esther y Maribel por su primer año de blog.
Pero eso es porque yo tiendo al conjunto vacÃo, porque hoy realmente mi mente tenÃa que andar en cosas de mayor enjundia, tendrÃa que estar dándole vueltas a Ratzinger desde el punto de vista correcto, es decir, lamentándome de que la Iglesia haya elegido lo que cree que le conviene. Posiblemente la católica es la única religión del mundo de la que todo el mundo opina, y con particular encono quienes se consideran fuera de ella, que hoy estarán enfadados con el EspÃritu Santo en el que no creen y diciendo que se equivocó la paloma, pero me parece que el EspÃritu Santo va a lo suyo (o a los suyos, según se mire).
Lo mÃo es diferente, porque cuando un zapato no me encaja, pido un número más en la tienda, y no critico al pobre zapato de talla insuficiente que no puede albergar mi maravilloso pie (lo de maravilloso es coña, no hay parte más fea en el cuerpo humano que los pies, exceptuando quizá algunas orejas) y tampoco estoy dispuesta, como las hermanastras de Cenicienta, a cortarme los dedos para ponerme el zapatito, que bastante castigo yo a mis pies con los tacones.

A mà lo que de verdad me intriga es cuánto vamos a tardar en convertir a Benedicto XVI (o sea, decimosexto si estamos hablando en español) en Benedicto dieciséis, o incluso, siguiendo la senda de algún ministro de cultura (que no era Esperanza Aguirre), en Benedicto dieciseisavo.









