Lo que quieres oÃr
Hay gente que abre su boca e invariablemente suelta una gansada. Alguno (y alguna, voy a ser polÃticamente correcta y gramaticalmente redundante para que no haya duda) cuando mueve los labios se distingue de los peces en que no tiene branquias, hable de fútbol, de polÃtica o de su apasionante vida ¿privada? Claro que en el fútbol se da con abundancia la especie. Alguien con un poco de caridad tendrÃa que evitar ese afán por los micrófonos; si yo fuese aficionada al fútbol agradecerÃa que no les dejasen abrir la boca si no es con un guión previo que renueve los tópicos que los pobres se ven obligados a repetir tras cada partido y cada entrenamiento (entreno para ellos) para llenar las horas y horas de información deportiva (o sea, de fútbol) que hay en España. Aunque quizá los aficionados al fútbol disfrutan con estos reyes del lugar común, antÃtesis andantes de la elocuencia.
Será por eso que «La Vanguardia» comienza hoy un artÃculo diciendo que
Hay noches en que cada segundo es una maravilla. Cada instante, un recuerdo. Cada palabra, un mensaje.
No sé si hay que ser muy crueles con gentes que llevan tanto tiempo sin ganar nada (¿seis años?), y con un pobre ignorante dedicado sólo a ejercitar las piernas y no sus neuronas (obsérvese que supongo que tiene alguna más de las necesarias para respirar y correr al tiempo) excepto, imagino, para calcular hacia donde dirigir la patada. El problema, más que en lo que diga este tontito de baba al que se le vienen riendo las gracias por la prensa y la afición, está en que habrá supuesto que estaba diciendo lo que querÃan escucharle, con esa habilidad innata de los estúpidos para hacer de voceros de otros más listos y más zorrones que ellos, que son los que luego se encargan de pedir comprensión.

Quizá esta vez se ha equivocado y nadie en el campo de fútbol se ha alegrado de lo que ha dicho. Quizá no era Barcelona. Quizá no aspira a ser imagen del Régimen. Quizá eso no es la inmersión. Pero él no lo sabe porque no se lo han explicado bien. O puede que tenga como meta ser pareja de Carod Rovira en el teatro chino.
Eso sÃ, tendrán tanto cava para celebrarlo que pueden dedicarse al descorche si como pareja cómica no triunfan.









