Entradas archivadas en Mayo dEurope/Berlin 2005

Martes, 10 de Mayo de 2005

Un clásico de la literatura y el teatro burgueses era la chica de provincias que tras pendonear en la capital terminaba de amiguita fija de un señor con posibles. Con posibles, y con familia como Dios manda(ba), claro. A cambio de esperarle siempre mona, arreglada y dispuesta, y quizá cantando lo de «yo soy la otra, la otra», el «pez gordo» (menos gordo cuanto más hambre hubiese de origen en ella) se hacía cargo de su manutención y alojamiento, y a veces, según lo generoso que fuese, de las correspondientes derramas para sufragar enfermedades imprevistas de los parientes; alrededor de los 60 (la década, no la edad del patrocinador) ya intercedía para la concesión de un utilitario para el padre de la chica, a modo de suegro putativo, al tiempo que se hacían cargo de las letras del piso y de las cuentas de la modista, insistiendo siempre en lo de la discreción.
Luego ya se sofisticó la cosa, en la era de los pelotazos, y más que poner un piso lo que hacían era poner al compañero sentimental en el camino de conseguirlo, mediante información privilegiada y algunan reprivatización.
Ahora la CNMV, por orden del Ministerio de Economía, recabará información de las relaciones sentimentales de los directivos de empresas que cotizan en bolsa, por aquello de la transparencia y el buen gobierno. No es nuevo, antes ya se venía haciendo con «los legales», es decir, con los parentescos derivados del matrimonio, cosa que no es difícil porque los matrimonios son públicos y constan en un registro. El revuelo viene por el artículo 3 de esta Orden Ministerial:

3. A los efectos de este apartado, tendrán la consideración de familiares próximos:
a) El cónyuge o la persona con análoga relación de afectividad.
b) Ascendientes, descendientes y hermanos y los respectivos cónyuges o personas con análoga relación de afectividad.
c) Ascendientes, descendientes y hermanos del cónyuge o de la persona con análoga relación de afectividad.

y en concreto por incluir «también» (según ha admitido la CNMV, respondiendo supongo a alguna consulta) a las parejas homosexuales… ¿pero cómo que «también»? Las incluirá, como a las heterosexuales, en la medida en que estén legalmente constituidas o sean notorias; a las parejas clandestinas, homos, heteros o cualquier combinación apetecible a la mente humana, seguirá sin incluirlas.
Salvo que articulen una especie de «obligación de confesión» o que se decidan a vigilar las camas (digo camas por no extenderme, no quiero constreñir la imaginación de nadie) de los directivos. Pero a eso no llegarán… creo.

Lunes, 9 de Mayo de 2005


Una de las ventajas más evidentes de la república frente a la monarquía tal y como la conocemos actualmente (hereditaria) es que cuando conocemos al futuro Presidente ha pasado ya la edad de los pañales (algunos vuelven a ella, pero es estando ya en el cargo) y además nadie estuvo pendiente de su concepción, salvo los padres de la criatura y quizá su familia más directa en el caso de que perteneciese esta última al rango de las histéricas que no quieren «que se pierda el Pérez». Pero el recambio del Presidente no depende de la puntería de uno o varios coitos; se soluciona con unas elecciones, que si bien llevan su parafernalia de precampaña y campaña, luego permiten decir cosas como lo de la «fiesta de la democracia» que tanto nos mejora.

En cambio la monarquía sí depende de que los príncipes no sean estériles, o por lo menos que no lo sean todos, y a algunos monárquicos no puedo dejar de imaginármelos como a los «criadores de campeones», sobre todo cuando pedían «tranquilidad» para que las cosas siguiesen su curso. Imagino los suspiros de alivio ahora que ya hay comunicado oficial (por si algún despistado aún no lo sabe, enlazo al ABC, aunque desde que Anson -antes Ansón- no está no es lo mismo).
Ale, ya pueden descansar todos, los que ponían velas al santo al que se encarguen las preñeces, que alguno habrá, y los príncipes mismos, no la vamos a ver convertida en Yerma; digo descansar, pero no me parecía a mí que estuviesen condenados a galeras, aunque eso puede ser porque yo tengo afición.
Lo que comenzará ahora será la quiniela sobre nombre y sexo del futuro infante. Si es verdad que vox populi, vox Dei, Pelayo sale en un puesto destacado. No faltarán quienes pidan Juan, aunque habría en ese caso un problema con el ordinal, y quizá tuviese que acudir como su abuelo al nombre compuesto. Algunos suspirarán por un Fernando, y mejor que se parezca al Tercero o al inspirador de «El Príncipe» de Maquiavelo, no vaya a ser que salga como el Séptimo, por mucho que ambos hayan sido deseados. Aunque puestos a buscar un nombre simbólico, las malas lenguas sospecho que se inclinarán por Ruber.
Si fuese niña supongo que una comunidad entera pedirá una Covadonga, los más tradicionales una Isabel y en Castilla seremos buenos y no pediremos una Urraca o una Berenguela, pobre criatura, aunque podíamos pedir una María, que la que hubo fue hábil gobernando en tiempos difíciles. Por aquello de la igualdad, las malas lenguas pueden seguir inclinándose por Ruber.
Y de todas formas, siempre pueden poner a la criatura una retahíla de nombres antes del «y de Todos los Santos».
El caso es que, en medio de las hagiografías de los futuros padres y los sonrojantes comentarios de los tertulianos habituales sobre las futuras virtudes del bebé (alto, guapo, rubio, simpático, y el más listo de la guardería, claro), empezaremos a escuchar otra vez lo de la ley Sálica, no sé el motivo, porque esa aportación francesa fue abolida en España con la promulgación de la Pragmática Sanción en tiempos de Fernando VII, y tenía que ser algo que recordásemos todos, no en vano ese hecho nos costó las guerras civiles que conocemos como Carlistas y que tanto juego dieron luego al imbécil de Arana.
El siguiente paso, una vez descartado que tengamos que derogar una ley abolida en el siglo XIX, será emprenderla con la reforma de la Constitución, ya que a sus padres (los de la Constitución digo) se les ocurrió recoger en el Título II (art. 57) las normas de sucesión, y establecer la tradicional prelación de los varones sobre las mujeres dentro del mismo grado.
Como la reforma requiere disolución de las Cámaras (art. 168 ) y no va a desperdiciar el Gobierno el tiempo que aún tiene de legislatura, en este periodo (tres años más o menos) podemos aprendernos el procedimiento y ver lo que se incluye en él por el mismo precio.
Y este ser tiene tres años para trabajar asentando (más) la monarquía.

Jueves, 5 de Mayo de 2005


Bueno, pues resulta que antes de las elecciones había que despreciar una bandera, la de Estados Unidos, que es un gesto que agradece una parte de la población (venga, hoy soy buena y paso de calificar) y un año después de ganarlas, hay mandar al bombero extraoficial (el oficial supongo que tendría que haber sido el insigne Moratinos, pero no está para estos trotes) para que apague el fuego con un derroche de lírica que para sí querría el Poeta de la Mousse en unos Juegos Florales de pueblo pequeño:

nosotros le rendimos honor emocionadamente a vuestra bandera que respeta el pueblo español y significa el valor de la libertad.
En Europa no podemos olvidar que fue Estados Unidos quien ayudó a que triunfase la libertad contra el totalitarismo

Sí, es un poco cursi, pero no voy a criticar que Bono haya hecho algo que había que hacer para reparar los «errores de cálculo» del señorito, que hay que ver lo que se ofenden algunos cuando consideran ultrajada su bandera y por extensión su nación, mayormente los estadounidenses, que ya sabemos nosotros que son un pueblo infantil e inculto que responde primariamente a lo de los símbolos. Es más, yo hubiese cantado lo de «aaaaaaameeeeeeriiiicanos, vienen a España gordos y sanos…», pero siempre podemos esperar a cuando nos devuelvan la visita, mucho más propio.
Aunque al final va a resultar que algunos progres sí le dan importancia a lo de las banderas, en eso se diferencian muy poquito, supongo que inadvertidamente, de las folklóricas que antaño se envolvían en la bandera para pasear su «españolismo». Ahora hay un renacer del espíritu de Marujita Díaz, (que no me extraña que quiera abandonar ese cuerpo), travestida en nazionanista, en republicana o en cualquier otra cosa (española no, salvo si va al fútbol, pero eso es el modelo original), que hace que se exhiban banderas en sitios donde no pegan ni con cola, y supongo que alguno las llevará hasta bordadas en la ropa interior, tal es el furor con el que necesitan seguir una moda y/o identificarse como entes pensantes o pertenecientes a un grupo. Pero no es nada grave, sólo es tan inapropiado e irrelevante como ir al campo con tacones.
Claro, ya no se cantará el pasodoble de la bandera, esa joya de ebriedad, porque dice «mora» en lugar de norteafricana o algo similar y porque en algunos casos habría que añadir una frase adaptando los colores, por ejemplo para la republicana podría ser algo como «y morada como creían que era el pendón de Castilla» o «y morada como el Pendón Real en tiempos de Isabel II», pero esta última daría lugar a confusión, sería mejor decir enseña, que pendón ya sabemos que era.
Ya con el resto de banderas, que cada uno se trabaje la letra.

Miércoles, 4 de Mayo de 2005


Será que me falta sensibilidad, aunque mi piel lo desmiente con una constancia admirable, pero nunca he logrado ofenderme con las cosas que ofenden a la mayoría de la gente, o al menos a la mayoría de la gente organizada en asociaciones (incluso en redes, que es más) que velan por nuestra moral pública y nuestras costumbres. No me ofende que mi acompañante me retire la silla para que me siente, salvo si lo hace alevosamente y con intención de que me caiga al suelo (lo siento, no me ha resultado nunca gracioso verlo en los demás, así que supongo que ser yo la protagonista tampoco me haría mucha gracia), ni me fastidia que me cedan el paso en una puerta aunque tampoco me molesta ni se me caen los anillos (básicamente porque los uso de mi talla) si tengo que abrirla yo. Ya había notado que era especialmente grave el asunto con el tema de las canciones, porque ni me siento concienciada cuando una cantante se sube al carro del último problema social y hace la letra que puede, ni me sentí ultrajada con el «sí, sí» de Los Ronaldos ni con el «la mataré» de Loquillo; por tanto, iba a ser difícil que me tocase la moral una canción nunca, y menos la que va a Eurovisión este año, que ni siquiera la he escuchado, aunque sí he podido leerla aquí.
Menos mal que hay asociaciones que se preocupan por mí y por los que como yo no sepáis cuando es necesario atacar la letra de una canción por cualquier -ista que se le pueda aplicar (sustitúyase oportunamente el guión por mach, rac, sex, fasc).
La queja se organiza por frases como estas:

tu me dominas con sólo mirarme
y no hacen falta cuerdas para atarme

Además, en esto RTVE es reincidente, porque ya mandó a Trigo Limpio hace años con una canción incorrecta que luego cantó Siniestro Total. Claro que antes los transportes amorosos justificaban la literatura (buena y mala) y las canciones (buenas, malas y peores), y así quien aprendía sus frases leyendo o escuchando podía decirle a su amante cosas como «hazme tuya», que ahora suena raro y como a melodrama pero en algún momento habrá estado de moda, incluso pasando a terrenos más verdes, en pleno intercambio sexual podía gritar algo como «rómpeme» o vaya usted a saber qué cosas, incluso es posible que de ahí sacase algún letrista su información, que es muy fácil suponer que todo el mundo entenderá que es en sentido figurado, pero hay que andarse con cuidado no sea que alguien lo escuche y lo tome al pie de la letra, por eso está bien esta vigilancia, por lo menos hasta que nos hagamos maduros y responsables como sociedad. Seguro que alguien apela a la libertad del creador, por pésimo que sea el creador, e invoca el fantasma de la censura por la inocente petición de la red esta de cambiar algunas frases, pero no importa, siempre habrá desagradecidos que no entiendan que su transformación en correctoras de estilo es por el bien común. Y para contribuir a ese bien común, yo aprovecho y pido que cambien también las frases siguientes:

ni la fantástica lechuza, ni las alas de una musa
y estofadas con melones y cerezas.

Por varios motivos, el menor de los cuales no es que me dé la risa al leerlo, pero también porque un estofado con melones suena bastante ordinario (melón es una palabra basta, tendría que estar proscrita de cualquier manifestación cultural excepto de la promoción turística de Villaconejos), y sobre todo porque ¿qué culpa pueden tener las musas de la tontería de nadie? ¿y las lechuzas? ¿es necesario cantar su mutilación por enamorada que esté una?


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