Yo, que leía bitácoras antes de escribir una y aún mucho antes de publicar ésta, veía siempre una especie de afán entre algunas de ellas (más bien en sus autores, claro) por encontrar algún denominador común entre quienes escribían o por demostrar que no existía; o sea, que escribían (algunos) mucho sobre algo que dieron en llamar blogsfera, blogcosa o con algún otro neologismo que no recuerdo. Supongo que buscaban algo en común menos evidente que el hecho de que todos sabemos leer (en distinta medida, como es obvio) y de que disponemos de una conexión a internet, propia o ajena (algunos jefes tienen que estar encantados con el invento).
Ahora, gracias a lo del relevo de las cinco preguntas, cinco, que versaban sobre música, he estado ojeando por ahí y he descubierto lo que de verdad une a todo el que escribe blogs (bueno, no sé si a todos, porque todos no los he leído, pero dejando aparte esto, en número suficiente como para generalizar): a nadie que escribe un blog le gusta Camela ni escuchaba una canción suya mientras contestaba.
Claro, habrá otros muchos grupos y cantantes que no hayan sido nombrados, pero hombre, lo de Camela tiene delito (en más de un aspecto, sí), si hasta tienen un disco llamado amor.com (léase amor punto com); no he tenido la dicha de escucharlo, conscientemente al menos, pero con ese título algo dirá de internet ¿no? ¿Y alguien no ha escuchado una canción llamada «lágrimas de amor»? Bueno, así es difícil reconocerla, a mí me ha costado encontrar el título, pero (léase con combinación de voz nasal y chillona) «sueño contiiiiiiiiiiigooooo ¿qué me has daaaadoooo? Sin tu cariiiiño no mehabríae namoraaaado» ¿a que ahora sí, eh?
Es verdad que gustarme no me gustan (como tampoco me gusta Miguel Ríos, por ejemplo) y que me recuerdan un poco a lo del número de la cabra y el gitano (no sé el término políticamente correcto para gitano, sólo tengo interiorizado el de afroamericano para negro). Iba a poner que sin animal, pero lo he pensado mejor. Sin embargo, vendían muchos discos, y, como no puede haber tanto masoquista, para que se compren tantos a alguien le tienen que gustar. No descarto que incluso a muchos les guste el aspecto que lucen los componentes del trío, esas melenas al viento, ese look mercadillo, que no todas somos ministras paritarias, y no vivimos mirándonos (sólo) en el Vogue.
Y de entre todos a los que les guste, al menos algunos podrán escribir, tendrán conexión a internet y escribirán un blog ¿o es que no se da tanta acumulación de perversiones? Claro, es posible que escribir en una bitácora y que te guste Camela sea demasiado para cualquier cuerpo. Pero no todos somos intachables. Sin ir más lejos yo padezco una disfunción que me hace cantar e interpretar «desátame» de Mónica Naranjo enterita, en cuanto suena y sin atenuante de embriaguez, para vergüenza de quien me acompañe: «amor, ya ves que me faaaaaaaaaaaltas túuuu y ahoooo-o-ra te faaaalto yoooo uo uo…» : P