Es una consecuencia natural, cuando los testigos se instalan en tu vida, terminar entre deposiciones. La historia es que hace unas semanas me pasaron el primero de ellos, que era musical, y como no amenazaba con males si no lo recogías, parecía una cosa puntual y tenía el encanto de la novedad, confesé las interioridades de mi disco duro y las melodías de mis momentos blanditos (¿blanditos?? aunque casi mejor ni lo meneo, tampoco tengo que seguir líneas realistas o naturalistas) y pasé (iba a poner el marrón, pero introducidas ya las deposiciones, mejor no) el relevo a cinco agraciados.
Ahora es Ararat el que me pasa otro, esta vez sobre cine, y claro, una no puede negarle nada a Ararat, y mucho menos desde que sé que comería no sé qué por mí (creo que eso es más porque no sabe aún qué tipo de perversiones me van), y hace unos días el Camarada Bakunin me había endosado el de libros, así que procedo con ambos:

Libros que esperan para que los lea en verano:

ninguno (en mi casa, las librerías están llenas, claro).
Los libros suelen tener paciencia, pero yo no, y en una media de tres días liquido lo que va llegando, porque no puedo dormir sin haber leído antes. Pero como supongo que la historia, más que saber si yo leo mucho o poco, rápido o lento, consiste en citar cinco ejemplares, contaré los últimos que he leído, que dejando aparte relecturas, son:

El de cine, que es un poco más largo:

Tamaño de mi colección:

Ni la más remota idea de cuántos vídeos habrá, he hecho un recuento rápido y, grosso modo, habrá unas 500 cintas originales, de cuando las pelis se veían en vídeo. DVD muy poquitos, no sé si llegará a las dos docenas, y los Divx no los conservo, los veo y no los almaceno.

Última película comprada en DVD:

pues para mí no he comprado jamás, para regalar, las ediciones especiales esas del señor de los anillos y la guerra de las galaxias que hay que comprar en el Corte Inglés o en tiendas un poco freakis donde el dependiente se siente al borde del orgasmo hablando de Frodo (que por cierto a mí me saca de quicio, qué ganas de despeñarle por el abismo aquel junto al anillo) o de Darth Vader.

Última película que he visto en el cine:

puede que fuese Troya, pero no pondría yo la mano en el fuego.

Mis cinco películas de cabecera:
  • El tercer hombre
  • Bienvenido Mister Marshall
  • Testigo de cargo
  • Historias de Filadelfia
  • La gata sobre el tejado de zinc
  • Y ya puestos, a ver si alguien puede decirme el título de una peli que vi yo de pequeña en la tele, de la que sólo recuerdo que la protagonista era inmortal, una especie de hechicera o algo así; su amante se había reencarnado en un mocetón musculoso y para que él también fuese inmortal debía introducirse en una hoguera; justo cuando él lo hace, ella, caliente supongo que por la proximidad del fuego, se mete entre las llamas, se abrazan, y entonces comienza a transformarse en una vieja (más o menos como el senador patatín de la guerra de las galaxias) y se consume a la vista del hercúleo reencarnado, que tendrá que esperar otro ciclo a que ella vuelva. En fin, supongo que sería así, al menos así lo recuerdo.

    Hasta aquí los deberes, y ahora, el bonus-track.

    He pensado que ya puestos, voy a dar de cinco en cinco algunas respuestas a interesantes interrogantes:

    Cinco faltas de ortografía que me sacan de quicio:
    • Ostia cuando uno quiere decir golpe, trastazo o bofetada.
    • Sinó en cualquier caso, porque no existe.
    • Tí, porque como no cabe confundirlo con un posesivo, no necesita tilde diacrítica.
    • Hurna, porque no sé yo qué privilegio hay que tener para que cuando algunos voten, les pongan una hache de más. Y tampoco un exceso de cursilería en las cajitas la justificaría.
    • Haber cuando uno va a ver.
    Cinco tipos humanos que me estomagan:
    • Los cocineros de la tele que hablan como sacamuelas porque tienen que rellenar con bla, bla, bla el tiempo que tardan en trocear las patatas.
    • Los comprometidos: podría extenderme, pero pensad en Cristina del Valle y ya.
    • Los jipipijos: variante de los comprometidos rebozada en colonia de marca y con interior de Calvin Klein que no se separa de su iPod y se compadece mucho de todo el mundo menos de quien tiene cerca.
    • Las mujeres de médico que han cursado su carrera en el colchón y recetan con desparpajo: «uy, para eso del estómago tómate…»
    • Los que cuando están en una conversación parece que dirigen una dinámica de grupo.
    • Iba a seguir desnudándome de cinco en cinco, pero me he dado cuenta de que está quedando larguísimo, así que lamentándolo mucho tengo que cortar sin poner mis cinco posturas favoritas y esas cosas que seguro que estáis deseando leer. Me falta lo de pasárselo a alguien, pero esta vez no voy a nombrar a nadie, quien quiera que lo haga voluntariamente, como lo de las cinco del viernes.
      Se levanta la sesión.