Que vuelva Georgi Dann

El verano y la llegada del calor traen un relajo en las costumbres. Por ejemplo, la forma de vestir es mucho menos rÃgida (aunque sólo sea porque no hay que ir acumulando capas para matar al frÃo), más informal, excepto para los pobres obligados a usar traje y corbata en su trabajo, bestialidad en nombre de la «imagen de empresa» que luego hace que una entre en un banco a las doce de la mañana con treinta y tantos grados de temperatura en la calle y cien gramos entre ropa y sandalias cubriendo el cuerpo, y salga con un principio de pulmonÃa. Porque, aquà al menos, en los bancos (y en El Corte Inglés) la temperatura en verano oscila entre los 18º y los 20º. Más de uno querrÃa ser japonés ahora.
También el oÃdo y el cerebro se relajan, y se puede escuchar sin dramas canciones… como decirlo… con menos «elaboración» que en otras épocas. Es posible que en esto colabore la sed, por supuesto. Yo en verano tengo que reconocer que, sobre todo tras un dÃa de calor intenso, puedo bailar (y cantar, pero eso no importa porque en todos los sitios está más alta la música que mi voz) cosas como
Loca, por un beso tuyo
Loca, por chocarme con tus labios
Loca, por besarlos y acariciarlos
Por bailarte desnuda al son de los siete amores
y que sepas de una vez
que pa gustos los colores
Canciones llenas de inspiración y poesÃa sutil, que en definitiva suelen cantar quienes yo pensaba que ocupaban el escalón más Ãnfimo entre los cantantes, o aspirantes a cantante, que graban discos y ofrecen conciertos. Pero no, debajo del último escalón hay más: ayer en algún lado vi entre el soporcillo de la siesta que existen tres señoritas que como dato relevante de su curriculum exhiben que este verano son las teloneras de… ¡¡¡las sex bomb!!! Para los despistados, sex bomb es un cuarteto de composición fluctuante a base de mujeres perfectamente intercambiables empeñadas en demostrar que, aunque parezca mentira, sus cerebros les permiten respirar y andar (incluso bailar) simultáneamente y cantan una canción que dice:
me dices ven, ven, ven
hago ban, ban, ban
luego bum, bum, bum…
Bien, teniendo en cuenta como son las sex bomb, unas chicas tan finas y discretas, que seguro que graban discos por lo bien que cantan, cabrÃa esperar cualquier cosa de sus teloneras, pero es que la mente humana se resiste a imaginar ciertas cosas. Como no me acuerdo de como se llama el trÃo, no puedo buscar información para que juzguéis vosotros mismos, sólo avisar para que estéis atentos cuando tengáis oportunidad de verlas. Uno de los rasgos más sobresalientes es que, justo al contrario que yo, no tienen que consolarse pensando que lucir esternón tampoco está tan mal. Eso sÃ, hay una que, o ya no cumple los cuarenta (que no es nada malo salvo que se sea Ana Obregón), o ha llevado una vida de perros; es la ilustración viviente de la mujer gamba. Pero por si la alucinación visual no fuese suficiente, su canción tiene el siguiente estribillo: «chÃngame, chÃngame, chÃngame…» y prometo que no escuché ni una palabra más que fuese diferente a esa, lo cual, más que calor, a mà me produce bochorno.
Qué razón tenÃa la banda del capitán canalla…









