
Hasta el sábado la manifestación más multitudinaria que se recordaba en Salamanca habÃa contado con 55.000 asistentes. Desde el sábado, la más multitudinaria que se recuerda cuenta con 30.000 que ocupaban más espacio en el mismo recorrido, de donde deduzco que es que eran más gordos, señal inequÃvoca de que España va más que bien. PodrÃa hacer un dibujito ilustrativo o colgar un power-point, pero de momento me da un poco de pereza. Claro que es normal minimizar la asistencia por parte de quien tiene su permanencia en el poder hipotecada por una panda de sinvergüenzas (hablo de ERC), incluso hacer bromas con que la derecha ha aprendido ahora a manifestarse, o insistir en que la manifestación del sábado fue una manifestación sólo del Partido Popular y militantes del mismo. O pensar que han inventado ahora lo de los autobuses (lo que no sé es si estos darán o no bocadillos para el camino, como no tienen costumbre, igual no están en esos detalles. Ah, no, mejor, como son todos gordos y están hartos de comer lo que roban a los pobres proletarios, especialmente a los proletarios catalanes, no necesitan bocadillo para el camino). Incluso alguien (mal informado) puede pensar que la reivindicación es nueva y es una pataleta de partido.
SÃ, desde luego, el sábado en Salamanca sólo hubo polÃticos del PP. ¿Es porque el PP ha hecho bandera de la unidad del Archivo ahora? No: es porque el PSOE ahora se ha desmarcado, es porque los polÃticos regionales del PSOE son antes socialistas que españoles, más aún, son nazional-socialistas pero catalanes, que es lo que impone Maragall. A veces cuando uno está solo no es porque quiera estarlo, sino porque defendiendo lo mismo, algunos han cambiado vergonzosamente de chaqueta. Por ejemplo, quien en marzo de 1995, al lado de Torrente Ballester, clamaba por lo que se pedÃa en la manifestación del sábado, no estaba esta vez llevando la pancarta, sino (des)contando manifestantes para su señorito, agradeciendo el cargo. Caldera ni estaba ni se le esperaba; algún manifestante ya dijo que igual es que habÃa fallecido en las últimas horas, no sé si porque está callado como un muerto o porque los papeles saldrán por encima de su cadáver. Pero no son sólo militantes del PP quienes ven una aberración en la medida polÃtica
¿Es empecinamiento lo de mantener la unidad del Archivo? Puede ser. Porque algunos hasta ahora pensábamos que los archivos eran útiles. Y yo puedo aceptar que no lo sean. Es decir, para los que se hayan perdido hasta ahora: o son útiles los archivos o no lo son. Supongamos que es verdad que las copias digitales sustituyen con éxito y por completo a los legajos originales. Partiendo de esta afirmación, que es la vaselina con la que iba a decir que nos han untado, pero no, más bien nos han puesto el frasco al lado y cada uno elige si prefiere que la penetración sea más o menos suave, podrÃamos concluir que la copia digital servirá tanto a quien posee los papeles como a quien los reclama. En ese caso, no sólo habrán de «devolverse» los que reclama la comunidad autónoma catalana, sino todos, y sobre todo, de todos los archivos (también de los situados en Cataluña a base de sus rapiñas habituales) y no con destino a un archivo que cada institución haga en su territorio, sino a sus primitivos dueños o a sus legÃtimos herederos. Lo digo porque me parece estar oyendo el gimoteo sentimentaloide de los de las «cartas de amor del abuelito». Venga, pues que se le devuelvan al abuelito, y en caso de que el abuelito d.e.p., a sus hijos o nietos, no a la Generalidad de Cataluña. Y en esas, los abuelitos catalanes tendrán tanto derecho como los abuelitos del resto de España (es que en el resto de España, para que se sorprendan los de la dignidad catalana que necesitan una comisión para tenerla, también hubo gente en un bando y en otro durante la guerra civil; como en Cataluña, y si no, que le pregunten a Borja de Riquer, que algo sabrá de esa historia), aunque los del resto de España no dispongan de un partido que con 652.196 votos chantajee al Estado del que quiere desligarse.
Porque al final resulta que la historia es esa, que una minorÃa que no quiere ser española, dentro de una región minoritaria, está empeñada en provocar una fractura y ahondar en ella. Hasta ahora la posición era cómoda, porque desde el resto de los sitios se ponÃa pegamento y componendas, pero aquà y ahora muchos pasan de echar aglutinante y poner paños calientes ya, que siempre somos los mismos los que cedemos: los que no somos históricos (ja o juas) ni tenemos comisiones para reivindicar nuestra dignidad. Aunque los pedigüeños deberÃan empezar por predicar con el ejemplo, y devolver lo que vienen rapiñando desde siempre (venga, a despedirse del Museo del Marés toca, y a devolver papeles a Valencia, Aragón, Castilla y León…).
La ilustre hija de Cabra (que como soy buena estoy dispuesta a aceptar que es tan culta que hay que ser intelectual para apreciarlo, y que quizá el sábado haya asimilado que Salamanca está en Castilla y León y no en Castilla-La Mancha, como pixit en su dÃa) convocó una comisión de adeptos, encabezados por el farmacéutico catalán Mayor Zaragoza en funciones de eso, de catalán. Cuando era consejera de la cosa en AndalucÃa tenÃa modos más agrestes, impidió por las buenas la donación de un archivo particular a Toledo. Pero claro, se mueve mejor en su cortijito. Ahora está en funciones de trilera interplanetaria.
Respecto a los rebuznos de los representantes de ERC, yo también puedo decir que me alegra mucho que ahora la izquierda ya no promueva semanas trágicas ni golpes de Estado (sÃ, también los promovÃa, pero nunca le salieron bien; es lo que tiene, sólo recordamos los promovidos por la derecha porque son los dos últimos ¿o es que el golpismo deja de serlo si se justifica en nuestras ideas?) y puedo decir que me alivia que los nazionanistas catalanes sólo chantajeen, y hayan dejado las pistolas y los atentados. No voy a decir que no haya representantes en España de movimientos polÃticos anticuados, pero está claro quienes son: los nazionanistas catetos. Quizá el payaso oficial del régimen está preocupado porque él sabe el valor que tienen las amenazas de sus amigos los terroristas, y cree que todo el mundo es un terrorista en potencia. O simplemente todo se reduzca a que el payaso oficial del régimen sea un herrado.
