Entradas archivadas en Junio dEurope/Berlin 2005

Martes, 14 de Junio de 2005

Nada, imagino, es capaz de reparar el dolor, la herida que producen algunos delitos que todos tenemos en mente, ni siquiera la muerte de quien los cometió (para mí fuera de discusión, por otro lado) conseguiría posiblemente apaciguar el ánimo de quien haya sufrido una violación o el asesinato de un familiar. Y entiendo también la necesidad de que las penas sean proporcionadas, no sólo por quien va a sufrirlas, sino para evitar eso que un profesor de derecho penal nos explicaba: «a partir de la segunda violación, al violador le sale ‘gratis’ matar»; nosotros lo escuchábamos con nuestras mentes burguesitas escandalizadas, supongo, porque a fin de cuentas conocíamos muchísimo peor el Derecho que cualquier preso veterano.
Pero yo sigo teniendo la impresión de que aquí sólo nos preocupamos del delincuente, quizá porque hoy se me acumulan dos noticias: por un lado, la libertad en agosto para Ignacio de Juana Chaos, y por otro, el desgraciado caso de Benejúzar.
En el caso del etarra, estamos ya acostumbrados a escuchar los miles de años a los que son condenados cuando los informativos se hacen eco de las sentencias, y en raras ocasiones mencionan el número máximo de años de prisión que van a cumplir aún sin beneficios penitenciarios (antes 30, ahora menos). La cuenta simple es que este miserable, condenado por 25 asesinatos, va a salir en libertad habiendo cumplido 18 años de prisión, sin que el juez Pedraz aprecie indicios de su pertenencia a ETA, y justificando sus exabruptos en Gara como licencias de escritor. Y viendo esto, a mí no me da más que para pensar que, o falla estrepitosamente la ley, o el juez… estaba por tomarme una licencia de escritora, pero yo no lo soy, así que dejo que la mente de cada uno rellene los puntos suspensivos.
El asunto de Benejúzar me parece mucho más triste por irremediable ya: en este caso la madre de una víctima de violación hace siete años ha aprovechado el primer permiso penitenciario del violador para prenderle fuego. Obviando si es mucha o poca la condena a nueve años por violar a una niña de 13, no deja de llamar la atención que el violador en cuanto obtiene su primer permiso vuelva por donde solía, sin ningún tipo de cautela, ni suya ni de la justicia, ni por él ni por la víctima. Alguien tendría que tomar nota de las opiniones (del tono de ellas, más bien) que genera este suceso, y que se pueden leer al final de la noticia. Pero la madre, víctima vicaria hace siete años, se ha convertido en verdugo ayer y no puedo dejar de preguntarme si otra justicia podría haberlo evitado.
Filosofías del Derecho aparte (o maldigeridas), yo siempre he pensado que si la venganza privada, instintiva, ha sido eliminada casi por completo de nuestra sociedad (el casi es porque luego aparece un jefe de estudios de instituto dando confusos razonamientos sobre puñaladas) es porque sabemos, aunque sea de un modo difuso y poco consciente, que es el Estado quien se encarga de establecer qué es delito y qué pena corresponde a cada uno de ellos, racionalmente pero con la contundencia suficiente como para evitar tentaciones de perjudicados y parientes. Y sin perder de vista a las víctimas.

Lunes, 13 de Junio de 2005


Hasta el sábado la manifestación más multitudinaria que se recordaba en Salamanca había contado con 55.000 asistentes. Desde el sábado, la más multitudinaria que se recuerda cuenta con 30.000 que ocupaban más espacio en el mismo recorrido, de donde deduzco que es que eran más gordos, señal inequívoca de que España va más que bien. Podría hacer un dibujito ilustrativo o colgar un power-point, pero de momento me da un poco de pereza. Claro que es normal minimizar la asistencia por parte de quien tiene su permanencia en el poder hipotecada por una panda de sinvergüenzas (hablo de ERC), incluso hacer bromas con que la derecha ha aprendido ahora a manifestarse, o insistir en que la manifestación del sábado fue una manifestación sólo del Partido Popular y militantes del mismo. O pensar que han inventado ahora lo de los autobuses (lo que no sé es si estos darán o no bocadillos para el camino, como no tienen costumbre, igual no están en esos detalles. Ah, no, mejor, como son todos gordos y están hartos de comer lo que roban a los pobres proletarios, especialmente a los proletarios catalanes, no necesitan bocadillo para el camino). Incluso alguien (mal informado) puede pensar que la reivindicación es nueva y es una pataleta de partido.
Sí, desde luego, el sábado en Salamanca sólo hubo políticos del PP. ¿Es porque el PP ha hecho bandera de la unidad del Archivo ahora? No: es porque el PSOE ahora se ha desmarcado, es porque los políticos regionales del PSOE son antes socialistas que españoles, más aún, son nazional-socialistas pero catalanes, que es lo que impone Maragall. A veces cuando uno está solo no es porque quiera estarlo, sino porque defendiendo lo mismo, algunos han cambiado vergonzosamente de chaqueta. Por ejemplo, quien en marzo de 1995, al lado de Torrente Ballester, clamaba por lo que se pedía en la manifestación del sábado, no estaba esta vez llevando la pancarta, sino (des)contando manifestantes para su señorito, agradeciendo el cargo. Caldera ni estaba ni se le esperaba; algún manifestante ya dijo que igual es que había fallecido en las últimas horas, no sé si porque está callado como un muerto o porque los papeles saldrán por encima de su cadáver. Pero no son sólo militantes del PP quienes ven una aberración en la medida política
¿Es empecinamiento lo de mantener la unidad del Archivo? Puede ser. Porque algunos hasta ahora pensábamos que los archivos eran útiles. Y yo puedo aceptar que no lo sean. Es decir, para los que se hayan perdido hasta ahora: o son útiles los archivos o no lo son. Supongamos que es verdad que las copias digitales sustituyen con éxito y por completo a los legajos originales. Partiendo de esta afirmación, que es la vaselina con la que iba a decir que nos han untado, pero no, más bien nos han puesto el frasco al lado y cada uno elige si prefiere que la penetración sea más o menos suave, podríamos concluir que la copia digital servirá tanto a quien posee los papeles como a quien los reclama. En ese caso, no sólo habrán de «devolverse» los que reclama la comunidad autónoma catalana, sino todos, y sobre todo, de todos los archivos (también de los situados en Cataluña a base de sus rapiñas habituales) y no con destino a un archivo que cada institución haga en su territorio, sino a sus primitivos dueños o a sus legítimos herederos. Lo digo porque me parece estar oyendo el gimoteo sentimentaloide de los de las «cartas de amor del abuelito». Venga, pues que se le devuelvan al abuelito, y en caso de que el abuelito d.e.p., a sus hijos o nietos, no a la Generalidad de Cataluña. Y en esas, los abuelitos catalanes tendrán tanto derecho como los abuelitos del resto de España (es que en el resto de España, para que se sorprendan los de la dignidad catalana que necesitan una comisión para tenerla, también hubo gente en un bando y en otro durante la guerra civil; como en Cataluña, y si no, que le pregunten a Borja de Riquer, que algo sabrá de esa historia), aunque los del resto de España no dispongan de un partido que con 652.196 votos chantajee al Estado del que quiere desligarse.
Porque al final resulta que la historia es esa, que una minoría que no quiere ser española, dentro de una región minoritaria, está empeñada en provocar una fractura y ahondar en ella. Hasta ahora la posición era cómoda, porque desde el resto de los sitios se ponía pegamento y componendas, pero aquí y ahora muchos pasan de echar aglutinante y poner paños calientes ya, que siempre somos los mismos los que cedemos: los que no somos históricos (ja o juas) ni tenemos comisiones para reivindicar nuestra dignidad. Aunque los pedigüeños deberían empezar por predicar con el ejemplo, y devolver lo que vienen rapiñando desde siempre (venga, a despedirse del Museo del Marés toca, y a devolver papeles a Valencia, Aragón, Castilla y León…).
La ilustre hija de Cabra (que como soy buena estoy dispuesta a aceptar que es tan culta que hay que ser intelectual para apreciarlo, y que quizá el sábado haya asimilado que Salamanca está en Castilla y León y no en Castilla-La Mancha, como pixit en su día) convocó una comisión de adeptos, encabezados por el farmacéutico catalán Mayor Zaragoza en funciones de eso, de catalán. Cuando era consejera de la cosa en Andalucía tenía modos más agrestes, impidió por las buenas la donación de un archivo particular a Toledo. Pero claro, se mueve mejor en su cortijito. Ahora está en funciones de trilera interplanetaria.
Respecto a los rebuznos de los representantes de ERC, yo también puedo decir que me alegra mucho que ahora la izquierda ya no promueva semanas trágicas ni golpes de Estado (sí, también los promovía, pero nunca le salieron bien; es lo que tiene, sólo recordamos los promovidos por la derecha porque son los dos últimos ¿o es que el golpismo deja de serlo si se justifica en nuestras ideas?) y puedo decir que me alivia que los nazionanistas catalanes sólo chantajeen, y hayan dejado las pistolas y los atentados. No voy a decir que no haya representantes en España de movimientos políticos anticuados, pero está claro quienes son: los nazionanistas catetos. Quizá el payaso oficial del régimen está preocupado porque él sabe el valor que tienen las amenazas de sus amigos los terroristas, y cree que todo el mundo es un terrorista en potencia. O simplemente todo se reduzca a que el payaso oficial del régimen sea un herrado.

Viernes, 10 de Junio de 2005

Existen mitos preciosos, y existen mitos que relatan los hechos más incomprensibles para la mente humana. El de Medea puede ser uno de los más estremecedores.

Cuando Jasón llegó a la Cólquide para buscar el vellocino de oro, Hera, que odiaba a Pelias el usurpador del trono de Yolco, rogó a Afrodita que ayudase al héroe en su empresa. La diosa del amor ordenó a Eros que lanzase una flecha a Medea, la hija del rey Eetes, nieta por tanto de Helio, y de la oceánide Idía. A cambio de una promesa de matrimonio, Medea protegió a Jasón durante las pruebas-trampa que Eetes le planteó, y durmió al dragón que cuidaba del vellocino cuando, al no cumplir el rey su palabra de entregárselo si las superaba, decidieron robarlo.
Durante la huída, y para lograr escapar de la nave de Eetes que amenazaba con darles alcance, Medea descuartizó a su hermano Apsirto, y fue arrojando sus restos en la estela de la nave; mientras el rey los iba rescatando, el Argo logró alejarse. Tras diversas peripecias lograron llegar a Yolco y Medea engañó a las hijas de Pelias para que, creyendo rejuvenecerle, matasen a su padre. Jasón y Medea tuvieron que huir a Corinto entonces, y allí se establecieron, bajo la protección del rey Creonte. Tuvieron numerosos hijos: Medeo, Mérmer, Feres, Tésalo, Alcímenes y Tisandro.
Llevaban ya un tiempo viviendo en Corinto cuando Creonte ofreció a Jasón un matrimonio ventajoso, con su propia hija, pues Medea no era sino una extranjera.

Pero ahora desunión es todo y sufrimiento
de aquellos a los que amo, pues Jasón a sus hijos
y a mi dueña abandona por una boda real
con la hija de Creonte, tirano de esta tierra;
y la infeliz Medea, de tal modo ultrajada,
gritando el juramento recuerda y el contacto
de manos, prenda máxima, y a los dioses invoca
para que el trato vean que de Jasón recibe.

Medea intentó que la unión no se llevase a cabo, suplicó y amenazó alternativamente a Jasón y a Creonte, y al no aceptar el nuevo matrimonio de su esposo fue condenada al destierro, junto a sus hijos. Entonces Medea concibió y llevó a cabo una venganza terrible contra quienes le habían puesto en esa situación:

Me equivoqué en los tiempos en que dejé la casa
paterna persuadida por palabras de un Griego
que me las pagará si los dioses me ayudan.
Porque ni verá nunca más vivos a mis hijos
ni podrá procrear a otros con la muchacha
recién casada, a quien forzoso sucumbir
será de mala muerte por obra de mis drogas.
Y que nadie me crea tonta, indolente o débil,
sino, por el contrario, para mis enemigos
tan dura como amable para aquellos que me aman.
Y no hay gloria mayor que la del que es así.

Fingió haber recapacitado y aceptar la unión de Creúsa y Jasón, rogando a su marido que aceptase quedarse con los niños en Corinto mientras ella partía desterrada; como muestra de buena voluntad y arrepentimiento envió a sus hijos con unos presentes para la novia: una corona y un peplo que Helio había donado a sus descendientes.
Cuando la novia recibió los regalos, se los puso inmediatamente, y apenas hubo ajustado la corona a su cabeza, empezó a consumirla el veneno con que Medea había impregnado todo y murió en medio de espantosos dolores. Creonte, viendo así a su hija, se abrazó a sus restos y sufrió la misma muerte horrible.
Muerta su rival, y antes de huir rumbo al exilio, culminó su venganza contra Jasón matando a sus hijos con sus manos y desapareció en el aire en el carro de su abuelo, Helio.
Medea no pareció lamentar nunca el horrible crimen que había cometido, se volvió a casar, volvió a tener otro hijo, tuvo que huir de nuevo de la tierra que la había acogido tras el parricidio y nada se sabe de su muerte.

Los fragmentos citados pertenecen a la Medea de Eurípides (484-406 a.C.). El mito fue tratado también, entre otros, por Séneca, cuya traducción al español realizó Unamuno a petición de Margarita Xirgú para inaugurar el festival de teatro clásico de Mérida.

Jueves, 9 de Junio de 2005


Se levanta despacio. Se mira en el espejo y se encuentra con una imagen que él cree bohemia y decadente. Su pelo revuelto, sus legañas, su aliento con solera. Bueno, lo del aliento no lo ve en el espejo, pero lo paladea lentamente, (con delectación morosa dirá él), porque forma parte de las cargas que se ha impuesto para llegar a ser lo que es; las exhibe como medallas, piensa que le han costado tanto como una laureada.
Quizá observándole desde fuera tengamos la tendencia de ver en él a un amargado complacido con su situación, seguramente existe gente con esa inclinación natural para la amargura y pocas ganas de abandonarla. Ha levantado un muro entre él y la gente, formado por las injusticias que acumula en su agenda de agravios. Es el único huérfano, el único abandonado, el único solitario, el único. Ahora ha aprendido a irse dos minutos antes de que la cortesía social del resto desaparezca para apartarle, por pesado y resentido.
Como no tiene que ir a trabajar pasará el día aislado, pensando que la gente le aparta porque es especial, elevado sobre el resto del mundo a quien ha separado de sí con una muralla llena de adjetivos oscuros, tristes, desasosegantes dirá él.
Él sabe que otros aspirantes a poetas malditos tienen siempre en su cabecera a Verlaine, a Rimbaud, a Mallarmé, pero a él le sobra con su diccionario de sinónimos, fiel compañero en los partos difíciles de las odas que perpetra, esas en las que morirá en cada verso (Sic, procede: muero si me miras, me miras y muero, moriré sin tu mirada…), preñadito de angustia, miedo y pérdidas. O sea: inmensamente triste, agrestemente (agreste tiene difícil encaje, pero es tan irresistible… mucho más refinado que salvaje, dónde va a parar) abatido, irremediablemente afligido, dolorosamente inerme, infinitamente apenado, exaltadamente atribulado, compungidamente dolorido en fin.
Le gustaría poder expresarse también con la música, pero sospecha que la pandereta de tuno que conserva no va bien con la imagen que le está costando sangre, sudor y halitosis, y la guitarra ha sido corrompida por las misas postconciliares, huele demasiado a catequista entusiasta aunque sea en versión revolucionario cubano ¿quizá un piano sería una buena inversión? ¿un violín, tal vez? El piano reconoce que le pone más en carácter aunque se líe un poco entre el simbolismo y el romanticismo, y siempre es mejor asunto para un poema que la botella de anís del mono, que además el anís le provoca unas resacas inhumanas, todavía si fuera pernod…
Pero tanto esfuerzo no es en vano, finalmente el mundo obtendrá de sus contracciones joyas como ésta:

Roja oscuridad
Retortijones sin tu presencia
Mi voz dilapidada
No susurra más en tu oreja
Orate y juicioso
Juicioso y orate
Resbalas de mi vida
Como el cepillo de dientes
De mis manos enjabonadas
Anhelos rotos por manos desconocidas
Que te recorren sin merecerte
Moriré hoy sin tu mirada resplandeciente
Solo, único, incomprendido
Nadie lo sabrá
Hedor inundando mi edifico
Sirenas, agitación, desinfectante
Crujir de dientes extraños

Algunos lo leeremos y pensaremos que el parto ha sido de los montes más que del ingenio, y que, aunque quería ser un poeta maldito, alguien asocial a fuer de genial, como su camino ha sido inverso y se ha refugiado en versos fatuos desde su incapacidad, resulta en definitiva un maldito poeta.
Nosotros, los insensibles, aunque sepamos que una tirada de dados nunca abolirá el azar.

Miércoles, 8 de Junio de 2005

Yo, que leía bitácoras antes de escribir una y aún mucho antes de publicar ésta, veía siempre una especie de afán entre algunas de ellas (más bien en sus autores, claro) por encontrar algún denominador común entre quienes escribían o por demostrar que no existía; o sea, que escribían (algunos) mucho sobre algo que dieron en llamar blogsfera, blogcosa o con algún otro neologismo que no recuerdo. Supongo que buscaban algo en común menos evidente que el hecho de que todos sabemos leer (en distinta medida, como es obvio) y de que disponemos de una conexión a internet, propia o ajena (algunos jefes tienen que estar encantados con el invento).
Ahora, gracias a lo del relevo de las cinco preguntas, cinco, que versaban sobre música, he estado ojeando por ahí y he descubierto lo que de verdad une a todo el que escribe blogs (bueno, no sé si a todos, porque todos no los he leído, pero dejando aparte esto, en número suficiente como para generalizar): a nadie que escribe un blog le gusta Camela ni escuchaba una canción suya mientras contestaba.
Claro, habrá otros muchos grupos y cantantes que no hayan sido nombrados, pero hombre, lo de Camela tiene delito (en más de un aspecto, sí), si hasta tienen un disco llamado amor.com (léase amor punto com); no he tenido la dicha de escucharlo, conscientemente al menos, pero con ese título algo dirá de internet ¿no? ¿Y alguien no ha escuchado una canción llamada «lágrimas de amor»? Bueno, así es difícil reconocerla, a mí me ha costado encontrar el título, pero (léase con combinación de voz nasal y chillona) «sueño contiiiiiiiiiiigooooo ¿qué me has daaaadoooo? Sin tu cariiiiño no mehabríae namoraaaado» ¿a que ahora sí, eh?
Es verdad que gustarme no me gustan (como tampoco me gusta Miguel Ríos, por ejemplo) y que me recuerdan un poco a lo del número de la cabra y el gitano (no sé el término políticamente correcto para gitano, sólo tengo interiorizado el de afroamericano para negro). Iba a poner que sin animal, pero lo he pensado mejor. Sin embargo, vendían muchos discos, y, como no puede haber tanto masoquista, para que se compren tantos a alguien le tienen que gustar. No descarto que incluso a muchos les guste el aspecto que lucen los componentes del trío, esas melenas al viento, ese look mercadillo, que no todas somos ministras paritarias, y no vivimos mirándonos (sólo) en el Vogue.
Y de entre todos a los que les guste, al menos algunos podrán escribir, tendrán conexión a internet y escribirán un blog ¿o es que no se da tanta acumulación de perversiones? Claro, es posible que escribir en una bitácora y que te guste Camela sea demasiado para cualquier cuerpo. Pero no todos somos intachables. Sin ir más lejos yo padezco una disfunción que me hace cantar e interpretar «desátame» de Mónica Naranjo enterita, en cuanto suena y sin atenuante de embriaguez, para vergüenza de quien me acompañe: «amor, ya ves que me faaaaaaaaaaaltas túuuu y ahoooo-o-ra te faaaalto yoooo uo uo…» : P


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