Hacerte por lo menos sonreÃr
Hoy duele un poco más mirar al mundo, pero déjalo fuera.
Cierra la puerta y ayúdame a levantar para nosotros un muro de deseo desbordado, besos gigantes, susurros y mordiscos insinuados que nos envuelva. No recordaré nada de lo que digas, no sabré qué música escuchamos. El universo que expertamente construyes sólo nos contiene a nosotros, inermes.
No nos ve nadie. Si nos viese, conocerÃa la envidia mientras intenta adivinar dónde terminas tú, dónde comienzo yo.
AcarÃciame. Tus manos, siempre sabias, encajan tan perfectamente en mà que sólo tienes que dejar que se deslicen por donde mi piel, pálida, suave y hambrienta, las guÃa.
Sigamos nuestro ritmo minucioso, desesperadamente lento. Sabemos que el premio es un cuerpo doblemente estremecido, calado hasta los huesos, guiándonos entre temblores por el arco imposible que dibujamos.

Deja fuera al mundo hoy que es feo, doloroso e inoportuno, y prometo estarte agradecida.









