Mira tu nombre tatuado
Como desde siempre he aborrecido las agujas, y aún soy de las que entra en la consulta del médico y lo primero que dice es que se olvide de las inyecciones y los supositorios para evitarme los malos tragos posteriores (creo yo que el practicante me mirarÃa raro ahora si montase uno de mis numeritos habituales), nunca he tenido la tentación de hacerme un tatuaje, ni tampoco de acceder a las insistentes peticiones de piercing en el ombligo; ya tengo dos agujeros extras, uno en cada oreja, y con eso me conformo. La razón básica es el pánico, pero también he visto alguna vez una viejecilla tatuada en la tele, la buena señora debe de tener un récord o algo porque la sacan mucho y además tiene el cuerpo cubierto de pinturillas de guerra, y la verdad es que lo que luce en una piel tersa pasa a ser pelÃn repugnante en los colgajos con los que la vida nos va obsequiando. Algunos resultan un poquito patibularios, y luego ves otros y te preguntas qué tipo de promesa de castidad ha podido llevar a su dueña a hacérselo; o qué tipo de perversión hace que un ser humano siga con ganas ante semejante entrada, por mucho que se repitan a sà mismos lo de las trincheras.
Para las que no soportamos el dolor, y el tatuaje nos gusta sólo en canción, siempre quedaba el recurso de las calcamonÃas o calcamanÃas de nuestra infancia, que al sofisticarse pasaron a llamarse tattoos pero seguÃan sin serlo; era nada más que la pegatina del tigretón ahora costaba un poco más y venÃa a ser una rosa para poner en el omóplato, en la cadera o en el tobillo en lugar de en el antebrazo, que era donde las ponÃamos de pequeños. Sin embargo, los niños evolucionan como los pokemon, y se ve que una pegatina ya no es suficiente, ahora andan enredando con tintas. Ya contó Binche una vez que existÃa un juego para «primeros tatuajes», y algunos ayuntamientos hasta montan casetilla en ferias para que los adolescentes se hagan uno (sin agujas, eso sÃ, que era lo que a mà me echaba hacia atrás), aunque a estas alturas los concejales de Guadix estarán acordándose de la hora en la que decidieron ser modernos y enrollados. Lo único bueno del caso es que sirve para pedir una comisión de investigación, con lo que se entretiene un polÃtico con ellas y lo útiles que resultan.









