Dando la nota
Supongo que es inherente al cargo, uno es polÃtico y por tanto, aficionado a dar la nota, pero nunca dejará de sorprenderme que algunos ayuntamientos, y ahora otras instituciones provinciales (autonómicas creo que no, pero ya llegará), asuman como parte de su trabajo la defensa o exaltación de jóvenes (y jóvenas, y no tan jóvenes) que se presentan a un concurso de televisión para encontrar una forma de ganarse las habichuelas.
Recuerdo de los tiempos del primer Gran Hermano el recibimiento al concursante que ganó el concurso en su tierra, asomado a un balcón mientras saludaba a la multitud (o muchedumbre), lo que no sé es si llegaron a nombrarle hijo predilecto por su forma de cepillarse los dientes o algo asÃ. No sé si de entonces o del primer Operación Triunfo datan las lÃneas telefónicas gratuÃtas para que los concienciados convecinos de un concursante voten como posesos, mientras la productora del programa (pograma creo que para muchos votantes compulsivos) se frota las manos viendo el catetismo que reina en Expaña. Los concienciados convecinos por otro lado no suelen quejarse de ese empleo de fondos públicos, curiosamente.
Hasta ahora todo se movÃa más bien en términos de, digamos, «apoyo positivo», pero hete aquà que la semana pasada una persona del jurado de Operación Triunfo, y directora del casting del programa, se dirigió a la concursante victimizada de turno (todos los concursos tienen una vÃctima, por anodina, por desequilibrada, porque desafina como un gato agonizante…), y además más votada de esta edición, diciéndole que estaba allà porque su gente habÃa votado por ella (evidencia que se podÃa haber ahorrado, de eso vive precisamente su empresa), pero que sus interpretaciones eran monótonas, lineales y de afinación sospechosa (más o menos) y han pasado a la defensa en modo «cruzada».
La concursante en cuestión desde que han insistido los profesores en que exprese en el escenario tiene una cara de pasmo continuo, asà que no sé si las palabras llegaron o no a hacerle mella, porque con ojos de dibujo animado japonés me cuesta entender los sentimientos ajenos, aunque imagino que sÃ, pero lo que tengo claro es que se ha creado de la nada un Fuenteovejuna (pongamos por caso de justicia popular) insular.
Impresionante resulta ya que la familia de una concursante entre en una espiral de conspiraciones cósmicas porque el oÃdo se les tapona con el lógico cariño filial y fraternal, patético el apoyo de los que devienen en fans (del concursante, jamás de la RAE, sospecho que es incompatible, basta con darse una vueltecita por los foros de todos) por paisanaje y/o lástima, repugnante lo de algunos medios (viendo esto algunas hojas parroquiales parecen the times) arengando, pero que entren en la rueda los polÃticos, aún con su extrema tendencia a chupar ruedas, no sé si es para reÃr o llorar, pero desde luego es desafinar.









