Quelle est cette langueur…?
Será que ningún Pigmalión moderno me ha enseñado que la lluvia, aunque no sea en Sevilla, es una maravilla. O que cuando era pequeña habÃa una monja que, con un gusto que no sé ahora mismo cómo calificar, una cosa mixta entre la escatologÃa suave la poesÃa ñoña, nos decÃa que cuando llovÃa era que «los angelitos hacÃan pis». Toda ella lirismo. Y se quedaba tan ancha. A esa tierna edad y siendo ya la princesadelguisante, sólo podÃa darme repelús, aunque no sé si por entonces lamentaba que los habitantes de los cielos (palomas en particular y pajaritos variados en general incluidos) no conociesen los pañales de celulosa; aunque es posible que si en el Cielo no hay retretes, tampoco haya papeleras donde tirar los pañales, con lo cual serÃa mucho peor. Con lo sencillo que hubiera resultado decir que los angelitos lloraban, que por otra parte es seguramente lo que hacen, hartos de verse representados como embriones de Shirley Temple. Claro que esto yo no lo pensaba entonces, que a mà Shirley Temple me parecÃa adorable, y me llevé un disgusto cuando mi madre me dijo que no podÃamos traerla a casa porque aunque yo estaba viéndola en la tele, era en realidad una señora muy mayor. Aunque no ha muerto, ahora sospecho que habita entre nosotros reencarnada prematuramente.
Sé que me he desviado, pero es que me da un poco de vergüenza reconocer que a mà los dÃas de lluvia me ponen gris. Yo pensaba hasta ahora que era seguramente debido a que ni soy guiri ni soy una plantita, pero anoche, en una mini-ronda de bitácoras, comprobé que lo que soy es rarita, porque todo el mundo ama la lluvia o ha disfrutado mojándose (sigo hablando de lluvia, estrictamente). Yo sólo me veo capaz de apreciar la lluvia de verano, más aún si es una tormenta. Pero en invierno la lluvia trae una manada de gente que con el paraguas no controla los lÃmites de lo que ocupa (no saben donde terminan ellos y su paraguas y donde comienzan los ojos y cabezas ajenos), de baldosas con premio, que al pisarlas se levantan todas contentas y te llenan de cascarrias la pierna, de conductores pisacharcos… SÃ, también se puede ir sin paraguas, pero como estábamos en plena sequÃa me he comprado una máscara de pestañas que no es waterproof, para tardar menos en desmaquillarme; claro que si voy sin paraguas no es que vaya a tardar menos, es que no voy a necesitar hacerlo. Me lo pensaré, pero de momento sigo prefiriendo que llueva en paÃses lejanos, donde nunca llueve. Offre-moi des perles de pluie.









