Ombligos varios
Como desde el principio tenÃa el huequecito reservado, aviso que si pincháis ahora en Agrifonte (arriba, debajo de la cabecera), en lugar de llevaros a la sonrisa de MarÃa, que es donde estaba redirigido, hallaréis una portada del sitio, con un extracto de las bitácoras alojadas aquà y muchos más enlaces, a los que se irá añadiendo otros cuando el máster pueda.
Parece que tiene intención de hacerlo en el fin de semana, aprovechando la ola de frÃo polar que se nos avecina; yo estoy dudando si sacar ya los gorritos, a los que me he aficionado desde que me dijeron que todo lo que tapa ayuda, y que no me hacen sentir Ana Karenina pero sà parecerlo (por tópico de rusa, quiero decir, no voy a sentirme protagonista de la novela de Cebrián porque para caer en eso tendrÃa que sumergirme en vozka y yo soy más de ron añejo), o dedicarme a relajantes baños de burbujas. Después de estar un rato jugando con la paginita, he llegado a dos conclusiones: a Jorge no le gustarán los guisantes, seguramente, pero nadie puede decir ya que no es flexible. Bueno, y una conclusión más: hay que ver la capacidad que tengo para perder el tiempo, me da igual mirar una chimenea (me pones delante de una y no doy nada de guerra, parezco un prehomÃnido delante del fuego) que estallar burbujitas en una página (además en ésta si la pongo en modo manÃaco y voy con el cursor de fuera a dentro me recuerda a las mascletás).
A lo único que soy inmune es a los acuarios, esos no fomentan nada de nada mi personalidad adictiva.









