Ídolos de(l) aire
Cuando Tom Cruise era aquí Tom Cruis y no Tom Crus, la mayor parte de mis compañeras se enamoraron de él al verle en el papel de Maverick. A mí la película no me impresionó tanto como para eso, ni el mundo de los aviones y aviadores me emocionaba tanto como para aprenderme los diálogos de Top Gun de memoria como alguien que conozco, así que lo que más recuerdo de la peli es la canción, tan propia para bailar sin bailar, esa cosa tan desmayada y enardecedora cuando tienes una pareja que te gusta, más roce que baile. Como digo, ni la película ni su protagonista me impresionaron tanto como para saber que estaba inspirada en la vida de un tal Randy Cunningham, y mucho menos para saber que luego había hecho carrera como político, y vengo a enterarme ahora, cuando le han pillado con las manos en la caja, y ha hecho eso tan lógico, y a lo que tan acostumbrados estamos en España, de confesar cuando le pillan in fraganti, dimitir y asumir gallardamente las consecuencias. Allí Bush, que ya sabemos que es tonto y gobierna un pueblo de ignorantes, se ha apresurado a condenar la actitud del pobre hombre, cuando aquí sabemos perfectamente que esas cosillas no deben tener consecuencias políticas, que la política no se mete en esas cosas salvo cuando uno gana unas elecciones y puede exhibir el resultado como una especie de absolución anterior a la declaración del delito; ahí sí, ahí se puede reclamar que no se judicialice la vida política. Ahora el protagonista es más feo (no creo que más bajito), las escenas de aviones se ruedan en Venezuela y no hay cancioncilla que salve la película.









